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No se puede pactar con dictadores


Caracas /AIPE- Todo régimen de fuerza necesita ganar tiempo para cumplir plenamente con sus objetivos. Por eso en la historia de cada dictadura hay un preludio en donde autócratas y tiranos buscan maneras "para preservar la paz y desarrollar la revolución pacífica".
Hace 62 años, en la ciudad alemana de Munich, el jefe del gobierno inglés, Neville Chamberlain, con el apoyo del primer ministro de Francia, Edouard Daladier, pactó con Hitler y le entregó "los territorios de preponderancia alemana" dentro de las fronteras de Checoslovaquia. El ejército alemán entró en la patria de Masaryk el 1° de octubre de 1938 para ocupar la zona reclamada por Hitler.
Chamberlain regresó a Londres como un héroe porque supuestamente había "salvado la paz". El viejito del paraguas, así llamaban al jefe del gobierno inglés los periodistas, dijo: "una paz obtenida sin sangre es traída de Alemania a Downing Street".
Churchill, desde la oposición, fue la única voz que descubrió la verdad, pues todos estaban contentos con el acuerdo de Munich: "Hemos encajado una derrota total y absoluta... Y no vayáis a creer que esto es el fin. No, esto es nada más que el comienzo...".
La Segunda Guerra Mundial demostró que no se puede pactar con dictadores, por eso desde 1938 el mundo censura "el munichismo" y desprecia a los "munichistas".
En Perú y Venezuela, el "munichismo" está favoreciendo a las dictaduras disfrazadas de Fujimori y Chávez. Estados Unidos invocó la resolución interamericana 1080 para sancionar a Fujimori, pero con Venezuela a la cabeza una serie de gobiernos "munichistas" sabotearon la resolución norteamericana y la prensa izquierdizante y "munichista" del continente ha tratado de ocultar la posición democrática de la acción de Estados Unidos, pretendiendo señalarla como de intervencionismo imperialista.
Sin embargo, es conveniente precisar que el gobierno de Chávez votó contra Estados Unidos no por "munichista", como lo hicieron los países del sur, sino por fascista, que es distinto. Chávez sabe que Estados Unidos no será munichista ante los próximos acontecimientos electorales que quizás ocurran en Venezuela dentro de poco.
Venezuela, al votar contra Estados Unidos en la OEA, hizo el mismo papel que la Italia fascista cumplió al respaldar a Hitler en Munich. Fujimori y Chávez ya saben que están en la mira de la conciencia interamericana. Si los sectores auténticamente democráticos del nuevo mundo no respaldan a Estados Unidos, alegando que "esas son clásicas maniobras imperialistas" e insisten en hacerle el juego al eje Caracas-La Habana, tendremos en América consecuencias deplorables, como las de Munich.
Lastimosamente en el frente interno, es decir en Venezuela, el "munichismo" está adquiriendo más fuerza todos los días, con las famosas "sociedades civiles" que nadie sabe de dónde vienen ni hacia dónde van, y el reciente "proceso" por peculado contra el jefe más importante del gobierno después de Chávez, obra humorística en un acto, montada en Caracas para crear la impresión de que en Venezuela funciona la justicia.
Se acercan días muy negros para este país. Por ahora, la nueva Ley de Telecomunicaciones que está por aprobarse contempla la censura de la radio y la televisión, violando el pacto firmado por Venezuela en San José de Costa Rica. Un paso más hacia la militarización total. (c) www.aipenet.com
Analista político venezolano.

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