No sólo de sal vive la gente
1.¿Es justa la lucha por el salario mínimo?. Aunque la palabra salario proviene del latín salarium, que era la paga que se le daba a los soldados romanos para que compraran sal, lo cierto es que hoy por hoy el salario debe servir para satisfacer más necesidades que comprar el tan necesario condimento. El salario es la cantidad de dinero que el trabajador cobra de su patrón por trabajarle un cierto número de horas al día, y que esa cantidad debe corresponderle el valor de su fuerza de trabajo, es decir, a lo precios de los bienes y servicios que él necesita para reproducir esa fuerza de trabajo en condiciones normales.
Las luchas obreras de la primera mitad del siglo veinte, lograron un espacio en la legislación en todos los países, la norma de que el salario debe respetar el valor de la fuerza de trabajo. La norma afirma que el trabajador que realice una labor simple cualquier, para el cual no es necesaria calificación especial, debe tener acceso a un salario mínimo que le permita en términos reales satisfacer las necesidades básicas propias y las de su familia (alimentación, habitación, vestuario, salud, transporte).
Es sobre la base de este salario mínimo que se levanta la escala salarial, es decir, los niveles salariales que pagan la calificación especial de los distintos trabajadores.
Si sólo se aumenta el salario nominal (cantidad de dinero representado por el salario) y no tiene efecto sobre el salario real (capacidad del salario nominal para adquirir bienes de acuerdo a los precios de estos, no sólo se empeora la situación de los que reciben el salario mínimo sino de toda la escala salarial, que son succionados hacia abajo.
Si el salario mínimo no es el adecuado y suficiente, obliga al trabajador a laborar más horas, o buscar varios empleos o ocupaciones, lo que aumenta su jornada de trabajo. Su mujer o hijos deben activarse en el mercado laboral, para mantener el nivel de vida familiar. Ocurriendo todo esto en un mercado marcado por el desempleo.
Está claro que los gobiernos son árbitros muy parciales, cuando deciden políticas laborales y de salario mínimo, pues en los momentos críticos se inclinan hacia los poderes económicos. El aumento del 13% salario mínimo, es más bien un aumento al salario nominal y no al salario real, por lo que no resuelve ni siquiera el problema de la sobrevivencia de los asalariados, agravado por el desempleo y subempleo que no permite más aportes de miembros de la familia a la economía doméstica.
2.¿El salario social debe acompañar al salario real?. Si además de incentivar el empleo y mejores incentivos salariales, tuviéramos políticas públicas que proporcionaran servicios de salud, educación, vivienda, agua, transporte, seguridad adecuados, ello limitaría la necesidad de aumentos altos o frecuentes de salario al restar de la bolsa popular el costo que supone satisfacer esas necesidades por otras vías. Un Estado que adelgaza los servicios públicos por imposición de medidas neoliberales no puede cumplir esta labor, que es parte fundamental de la lucha contra la pobreza que se pregona.
3.¿Qué hacer?: Escala móvil, productividad y acuerdos. Si los salarios tuvieran aumentos automáticos de acuerdo a los costos reales de los bienes de consumo, no se acumularían necesidades que se proyectan en demandas de montos, como el aumento de los 500 balboas de un solo tiro, que luego son difíciles de lograr por las resistencias que se forman. Dentro de una escala móvil de salario podría existir una cláusula que aumentara el salario mínimo adicionalmente en base al crecimiento de la actividad económica que atraviesa el empleador. Esto estimularía la labor del trabajador y el aporte a la productividad de la empresa.
¿Pueden las empresas pagar la adecuación del salario mínimo? Definitivamente una parte importante del sector privado lo puede hacer, pues según se desprende del libro "¿Quién son los dueños de Panamá?" han crecido significativamente las ganancias de grupos económicos de mucho poder e influencia en Panamá.
Recordemos que Panamá tienen el nada honroso récord de estar entre los países con la peor distribución del ingreso en el mundo. El salario justo es una manera de redistribuir ingresos sin paternalismo, por la vía del reconocimiento del valor del trabajo humano. Los que no pueden, en especial pequeña y mediana empresa, este sería su atenuante para manejar una escala móvil con otras características. La sensibilidad social y el drama de la pobreza no sólo se enfrentan con dádivas, limosnas, rifas y teletones, sino también con salarios justos. Es necesario que los actores principales (trabajadores, empresas, gobierno) se sienten otra vez en la mesa, con menos prejuicios y mayor flexibilidad y encuentren una solución viable, pero que tenga como corazón, y razón de ser, la pobreza del trabajador. Pero la solución de fondo está en impulsa un desarrollo económico con equidad social y sostenibilidad ambiental.
Las luchas obreras de la primera mitad del siglo veinte, lograron un espacio en la legislación en todos los países, la norma de que el salario debe respetar el valor de la fuerza de trabajo. La norma afirma que el trabajador que realice una labor simple cualquier, para el cual no es necesaria calificación especial, debe tener acceso a un salario mínimo que le permita en términos reales satisfacer las necesidades básicas propias y las de su familia (alimentación, habitación, vestuario, salud, transporte).
Es sobre la base de este salario mínimo que se levanta la escala salarial, es decir, los niveles salariales que pagan la calificación especial de los distintos trabajadores.
Si sólo se aumenta el salario nominal (cantidad de dinero representado por el salario) y no tiene efecto sobre el salario real (capacidad del salario nominal para adquirir bienes de acuerdo a los precios de estos, no sólo se empeora la situación de los que reciben el salario mínimo sino de toda la escala salarial, que son succionados hacia abajo.
Si el salario mínimo no es el adecuado y suficiente, obliga al trabajador a laborar más horas, o buscar varios empleos o ocupaciones, lo que aumenta su jornada de trabajo. Su mujer o hijos deben activarse en el mercado laboral, para mantener el nivel de vida familiar. Ocurriendo todo esto en un mercado marcado por el desempleo.
Está claro que los gobiernos son árbitros muy parciales, cuando deciden políticas laborales y de salario mínimo, pues en los momentos críticos se inclinan hacia los poderes económicos. El aumento del 13% salario mínimo, es más bien un aumento al salario nominal y no al salario real, por lo que no resuelve ni siquiera el problema de la sobrevivencia de los asalariados, agravado por el desempleo y subempleo que no permite más aportes de miembros de la familia a la economía doméstica.
2.¿El salario social debe acompañar al salario real?. Si además de incentivar el empleo y mejores incentivos salariales, tuviéramos políticas públicas que proporcionaran servicios de salud, educación, vivienda, agua, transporte, seguridad adecuados, ello limitaría la necesidad de aumentos altos o frecuentes de salario al restar de la bolsa popular el costo que supone satisfacer esas necesidades por otras vías. Un Estado que adelgaza los servicios públicos por imposición de medidas neoliberales no puede cumplir esta labor, que es parte fundamental de la lucha contra la pobreza que se pregona.
3.¿Qué hacer?: Escala móvil, productividad y acuerdos. Si los salarios tuvieran aumentos automáticos de acuerdo a los costos reales de los bienes de consumo, no se acumularían necesidades que se proyectan en demandas de montos, como el aumento de los 500 balboas de un solo tiro, que luego son difíciles de lograr por las resistencias que se forman. Dentro de una escala móvil de salario podría existir una cláusula que aumentara el salario mínimo adicionalmente en base al crecimiento de la actividad económica que atraviesa el empleador. Esto estimularía la labor del trabajador y el aporte a la productividad de la empresa.
¿Pueden las empresas pagar la adecuación del salario mínimo? Definitivamente una parte importante del sector privado lo puede hacer, pues según se desprende del libro "¿Quién son los dueños de Panamá?" han crecido significativamente las ganancias de grupos económicos de mucho poder e influencia en Panamá.
Recordemos que Panamá tienen el nada honroso récord de estar entre los países con la peor distribución del ingreso en el mundo. El salario justo es una manera de redistribuir ingresos sin paternalismo, por la vía del reconocimiento del valor del trabajo humano. Los que no pueden, en especial pequeña y mediana empresa, este sería su atenuante para manejar una escala móvil con otras características. La sensibilidad social y el drama de la pobreza no sólo se enfrentan con dádivas, limosnas, rifas y teletones, sino también con salarios justos. Es necesario que los actores principales (trabajadores, empresas, gobierno) se sienten otra vez en la mesa, con menos prejuicios y mayor flexibilidad y encuentren una solución viable, pero que tenga como corazón, y razón de ser, la pobreza del trabajador. Pero la solución de fondo está en impulsa un desarrollo económico con equidad social y sostenibilidad ambiental.