No son lloriqueos indignos
He sostenido, reiteradamente, que nuestras relaciones con el coloso del norte deben ser lo más dignas posible. En consecuencia, me llamó la atención un artículo que se publicó este diario el 5 de agosto, en el cual el autor subraya de manera categórica que los panameños debemos olvidarnos "...de reclamaciones ilegales y lloriqueos indignos..." y decidir limpiar las áreas contaminadas por los militares gringos con nuestros propios medios. El columnista alega que los Tratados Torrijos-Carter no estipulan que EU tiene el deber de limpiar las áreas que contaminó en nuestro territorio.
No soy experto en nada, pero el sentido común me lleva a pensar que todo el que contamina tiene la responsabilidad de descontaminar. Punto. Si los tratados del Canal fallaron en esto, me parece que le toca a sus negociadores informar.
La Declaración sobre el Ambiente Humano de 1972 señala que un ambiente sano es un derecho humano; que el país contaminador debe pagar los daños que cause; y que el uso de tierra para fines militares niega el derecho individual y colectivo del uso de la tierra.
Las bases militares establecidas por los gringos no fueron aceptadas con todas las de la ley por los panameños, a excepción de los tratados antes citados. Nunca EU reconoció el pago de una anualidad por esas bases que impuso. Peor, debido a los desechos militares que dejó EU en varios sitios de nuestra geografía, han muerto 21 panameños, sin contar los lesionados, y los afectados no han sido compensados.
Además de haber ejecutado ejercicios con explosivos, EU llevó a cabo pruebas con municiones químicas. En breve, el coloso se ha negado tozudamente a informar adecuadamente sobre las pruebas con explosivos y agentes químicos y los lugares en que estos químicos fueron enterrados. (Información tomada de la ponencia fechada 23 de julio de 2001 de Wanda Colón Cortés, directora del Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, reproducida en La Carta de Panamá).
El columnista de marras cita de la Revista "Scientific American" del año pasado a un experto medioambiental norteamericano, quien escribió que posiblemente las áreas panameñas contaminadas con explosivos no detonados eran las únicas que quedarían sin deforestar en Panamá en pocos años, ya que los explosivos era lo único que podía detener la destrucción de los bosques canaleros. Debo enfatizar que la mayoría de las organizaciones defensoras del medio ambiente están de acuerdo con que EU debe cumplir su responsabilidad de sanear lo que contaminó.
Opino firmemente que tenemos muchos problemas que debemos afrontar con dignidad y como país soberano. De ahí a que juguemos muerto y dediquemos fondos que nos hacen falta para demasiadas cosas, soslayando el deber que tienen los gringos de limpiar las áreas que contaminaron en nuestro suelo, hay una enorme diferencia. Creo que es digno exigirle reparaciones al coloso.
Han transcurrido poco más de 588 días desde que las fuerzas militares estadounidenses se retiraron de nuestro territorio. Se fueron sin cumplir su obligación de sanear muchas áreas de la geografía nacional, en las cuales practicaron ejercicios militares y dejaron desechos de municiones y materiales químicos, que constituyen una amenaza diaria a la vida y la salud de muchos panameños.
Cito textualmente las palabras del Dr. Narciso Garay en septiembre de 1921 con motivo del injusto fallo White relativo al incidente fronterizo de Coto con Costa Rica: "Mientras palpiten corazones panameños en el mundo (Panamá) conservará viva la herida profunda inferida a su dignidad y a su altivez y mirará con ansiedad hacia el porvenir en espera de esa justicia redentora que hoy se le deniega, pero que llegará para ella algún día por inexorable designio de Dios."
No soy experto en nada, pero el sentido común me lleva a pensar que todo el que contamina tiene la responsabilidad de descontaminar. Punto. Si los tratados del Canal fallaron en esto, me parece que le toca a sus negociadores informar.
La Declaración sobre el Ambiente Humano de 1972 señala que un ambiente sano es un derecho humano; que el país contaminador debe pagar los daños que cause; y que el uso de tierra para fines militares niega el derecho individual y colectivo del uso de la tierra.
Las bases militares establecidas por los gringos no fueron aceptadas con todas las de la ley por los panameños, a excepción de los tratados antes citados. Nunca EU reconoció el pago de una anualidad por esas bases que impuso. Peor, debido a los desechos militares que dejó EU en varios sitios de nuestra geografía, han muerto 21 panameños, sin contar los lesionados, y los afectados no han sido compensados.
Además de haber ejecutado ejercicios con explosivos, EU llevó a cabo pruebas con municiones químicas. En breve, el coloso se ha negado tozudamente a informar adecuadamente sobre las pruebas con explosivos y agentes químicos y los lugares en que estos químicos fueron enterrados. (Información tomada de la ponencia fechada 23 de julio de 2001 de Wanda Colón Cortés, directora del Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, reproducida en La Carta de Panamá).
El columnista de marras cita de la Revista "Scientific American" del año pasado a un experto medioambiental norteamericano, quien escribió que posiblemente las áreas panameñas contaminadas con explosivos no detonados eran las únicas que quedarían sin deforestar en Panamá en pocos años, ya que los explosivos era lo único que podía detener la destrucción de los bosques canaleros. Debo enfatizar que la mayoría de las organizaciones defensoras del medio ambiente están de acuerdo con que EU debe cumplir su responsabilidad de sanear lo que contaminó.
Opino firmemente que tenemos muchos problemas que debemos afrontar con dignidad y como país soberano. De ahí a que juguemos muerto y dediquemos fondos que nos hacen falta para demasiadas cosas, soslayando el deber que tienen los gringos de limpiar las áreas que contaminaron en nuestro suelo, hay una enorme diferencia. Creo que es digno exigirle reparaciones al coloso.
Han transcurrido poco más de 588 días desde que las fuerzas militares estadounidenses se retiraron de nuestro territorio. Se fueron sin cumplir su obligación de sanear muchas áreas de la geografía nacional, en las cuales practicaron ejercicios militares y dejaron desechos de municiones y materiales químicos, que constituyen una amenaza diaria a la vida y la salud de muchos panameños.
Cito textualmente las palabras del Dr. Narciso Garay en septiembre de 1921 con motivo del injusto fallo White relativo al incidente fronterizo de Coto con Costa Rica: "Mientras palpiten corazones panameños en el mundo (Panamá) conservará viva la herida profunda inferida a su dignidad y a su altivez y mirará con ansiedad hacia el porvenir en espera de esa justicia redentora que hoy se le deniega, pero que llegará para ella algún día por inexorable designio de Dios."