No te lo gastes todo
Cuando usted piensa en "irse a la quiebra", tal vez se refiera a una persona, una empresa o una organización; pero nunca a un gobierno. Es una idea ampliamente aceptada que los gobiernos nunca pueden irse a la quiebra; siempre tienen dinero para mantener funcionando el engranaje burocrático. Si los ingresos provenientes de los contribuyentes no cubren su presupuesto, los gobiernos siempre pueden emitir bonos para tomar dinero prestado.
Si un país encara una crisis financiera, su gobierno puede recurrir a una organización internacional como el Banco Mundial, y como último recurso, puede vender empresas estatales para recoger fondos. Pero, ¿qué sucede cuando un país agota todas esas opciones y el gobierno no tiene otros recursos; cuando su moneda no tiene valor, ninguna organización internacional le quiere prestar ni un centavo; y no hay más empresas estatales que privatizar?
111El resultado de estas privatizaciones fue un incremento en los costos de la electricidad, el gas, el agua, el teléfono y el transporte público para los pobres.
Aunque este escenario parezca irreal, está sucediendo en Argentina. Ese país está en su cuarto año de una recesión devastadora, con un descenso del 11 por ciento en su producto interno bruto este año.
El desempleo y la pobreza afectan a casi la mitad de su población y muchas empresas locales están en bancarrota. Además, Argentina ha incumplido con sus pagos tantas veces que ninguna organización internacional quiere prestarle dinero.
La tragedia fiscal de Argentina se agrava por la resistencia del gobierno a recortar el gasto público y la renuencia del público a pagar impuestos. Lo único que resta es la impresión de papel moneda. Sin embargo, el simple hecho de imprimir más papel moneda llevará a Argentina de regreso a la hiperinflación y a diezmar el valor del peso. Se estima, conservadoramente, que la tasa de inflación del peso argentino aumentará 50 por ciento entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002.
Gracias a los genios del "Consenso de Washington", un grupo de economistas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, quienes en 1990 propugnaron por la adopción del capitalismo de libre mercado en Latinoamérica, Argentina privatizó sus empresas estatales.
El resultado de estas privatizaciones fue un incremento en los costos de la electricidad, el gas, el agua, el teléfono y el transporte público para los pobres. Peor aún: a Argentina no le quedan activos que vender.
Argentina está ahora jugando "Monopolio" sin poseer ninguna propiedad en el tablero, únicamente rezando para pasar por GO y cobrar los $200 sin caer en Paseo Tablado. Justamente la semana pasada, el Presidente Duhalde de Argentina expresó que el Estado tenía miles de elementos que no utiliza. Dijo que las propiedades gubernamentales, incluyendo terrenos, muebles y autos, podían ser vendidas para calmar a los ciudadanos enfadados por la crisis financiera del país.
Hay una lección que se debe aprender de la crisis Argentina. Al tiempo que los panameños empiecen a gastar el Fondo Fiduciario, deben recordar lo que decía la famosa canción del perro Zambo de la Caja de Ahorros: "No te lo gastes todo".
A menos, desde luego, que queramos establecer una venta de patio en el Palacio de las Garzas para mantener funcionando el gobierno.
(jpapadimitriu@yahoo.com)
Si un país encara una crisis financiera, su gobierno puede recurrir a una organización internacional como el Banco Mundial, y como último recurso, puede vender empresas estatales para recoger fondos. Pero, ¿qué sucede cuando un país agota todas esas opciones y el gobierno no tiene otros recursos; cuando su moneda no tiene valor, ninguna organización internacional le quiere prestar ni un centavo; y no hay más empresas estatales que privatizar?
111El resultado de estas privatizaciones fue un incremento en los costos de la electricidad, el gas, el agua, el teléfono y el transporte público para los pobres.
Aunque este escenario parezca irreal, está sucediendo en Argentina. Ese país está en su cuarto año de una recesión devastadora, con un descenso del 11 por ciento en su producto interno bruto este año.
El desempleo y la pobreza afectan a casi la mitad de su población y muchas empresas locales están en bancarrota. Además, Argentina ha incumplido con sus pagos tantas veces que ninguna organización internacional quiere prestarle dinero.
La tragedia fiscal de Argentina se agrava por la resistencia del gobierno a recortar el gasto público y la renuencia del público a pagar impuestos. Lo único que resta es la impresión de papel moneda. Sin embargo, el simple hecho de imprimir más papel moneda llevará a Argentina de regreso a la hiperinflación y a diezmar el valor del peso. Se estima, conservadoramente, que la tasa de inflación del peso argentino aumentará 50 por ciento entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002.
Gracias a los genios del "Consenso de Washington", un grupo de economistas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, quienes en 1990 propugnaron por la adopción del capitalismo de libre mercado en Latinoamérica, Argentina privatizó sus empresas estatales.
El resultado de estas privatizaciones fue un incremento en los costos de la electricidad, el gas, el agua, el teléfono y el transporte público para los pobres. Peor aún: a Argentina no le quedan activos que vender.
Argentina está ahora jugando "Monopolio" sin poseer ninguna propiedad en el tablero, únicamente rezando para pasar por GO y cobrar los $200 sin caer en Paseo Tablado. Justamente la semana pasada, el Presidente Duhalde de Argentina expresó que el Estado tenía miles de elementos que no utiliza. Dijo que las propiedades gubernamentales, incluyendo terrenos, muebles y autos, podían ser vendidas para calmar a los ciudadanos enfadados por la crisis financiera del país.
Hay una lección que se debe aprender de la crisis Argentina. Al tiempo que los panameños empiecen a gastar el Fondo Fiduciario, deben recordar lo que decía la famosa canción del perro Zambo de la Caja de Ahorros: "No te lo gastes todo".
A menos, desde luego, que queramos establecer una venta de patio en el Palacio de las Garzas para mantener funcionando el gobierno.
(jpapadimitriu@yahoo.com)