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No traicionen la palabra empanada


Opino que es prematuro estar haciendo política presidencial cuando faltan casi dos años para que se celebren las elecciones generales. No obstante, es deber de los ciudadanos observar lo que dicen y hacen los posibles candidatos y aún los que no son aspirantes a puestos de elección, pero pretenden ser líderes sin que se sepa a ciencia cierta cuáles son sus verdaderas motivaciones e intereses.
Observé el debate que protagonizaron ocho aspirantes presidenciales del Partido Demócrata de Estados Unidos (EE.UU.) el 3 de junio. Dejando a un lado las percepciones de demagogia y corrupción que inspira la gran mayoría de los políticos, me llamó la atención la afirmación de la senadora Hillary Clinton, que aventaja en todas las encuestas, en el sentido de que las diferencias relativas a la guerra en Irak que tienen los demócratas son menores si se comparan con las diferencias que existen entre los demócratas y el presidente Bush. Creo que Hillary astutamente afirmó que era imprescindible evitar la creación de divisiones. Ipso facto, pensé que lo mismo debería aplicarse a los políticos nacionales que se oponen al brazo político de la narcodictadura. Esto se cae de su peso.
Nuestro sistema político está secuestrado mayormente por saltimbanquis que dicen lo que les conviene en determinadas situaciones, pero cuando les llega el momento de actuar se contradicen sin el menor empacho. Entre los oposicionistas podemos citar ejemplos a tutiplén. Siento alivio, de tonto quizás, cuando observo las contradicciones, por no denominarlas falacias o crasas mentiras, que surgen entre los gobiernistas. Creo que la joya se la gana la promesa de cero corrupción y las circunstancias contradictorias se pueden señalar con sólo referirse al tío Charro, al nepotismo, al clientelismo, y a las pérdidas de drogas y chatarra. Con esto basta. Sin embargo, no puedo ignorar que nuestro gobierno, democráticamente elegido, aunque esto sea debatible, se ha abstenido de censurar el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) irrespetando el sentir de la gran mayoría de los panameños quienes, a pesar de todo, se supone que somos los dueños de nuestra democracia y que los gobernantes que elegimos se deben al querer del pueblo, que es el verdadero soberano. No está de más repetirlo, el pueblo panameño sufrió crímenes y vejámenes de la narcodictadura y recibió el apoyo de muchos pueblos, entre los que destaca el venezolano.
Vuelvo al tema local que me interesa en este momento cual es lo antedicho: la oposición debe evitar a toda costa hablar y, principalmente, actuar de manera que se dividan los opositores de la narcodictadura para no contribuir a que el brazo político de ésta prevalezca en las elecciones generales de 2009. Es importantísimo que se actúe con moral y ética intachables. No se debe dar paso a funcionarios que no cumplen siquiera con asistir a sus puestos de trabajo, ni a los que crearon percepciones de recibo de coimas, de ayuda indebida a clientes económicamente poderosos, de usufructo de privilegios exagerados y de gastos suntuarios que son un bofetón en la cara de tantos panameños que sufren pobreza y miseria.
Han transcurrido más de 17 años desde que los narcodictadores y sus adláteres ocasionaron que sus supuestos aliados nos invadieran. ¿No le parece, caro lector, que hace tiempo que la retórica de nuestros políticos, tanto de gobierno como de oposición, ha debido convertirse en hechos que consulten los más altos intereses de Panamá, no las aspiraciones narcisistas de tanto político que estaría absolutamente fracasado si no es porque tienen secuestrada nuestra democracia?
Otros de los edificios que se incluyen al estilo bellavistino están escuelas, universidades y residencias particulares.
Lugares como los Archivos Nacionales, Piscina Olímpica Adán Gordón, Museo de Ciencias Naturales, Museo Afro-Antillano, Casa Museo del Banco Nacional, Procuraduría General de la Nación, considerados un patrimonio histórico y cultural, presentan este estilo.
Se incluyen, la Escuela República de Venezuela, Laboratorio Conmemorativo Gorgas, Embajada de Cuba, Escuela Bella Vista, iglesias: Don Bosco, Cristo Rey, del Carmen, Santuario Nacional y las residencias Alcibiades Arosemena, residencia Carlos A. Mendoza, Renta 6, Renta 9, La Magnolia, edificio Grobman y edificio San Remo.
Ciudadanos organizados en el Comité Alianza Pro Ciudad, mantiene una lucha desde noviembre para que se detengan las demoliciones; sin embargo, dicen que todo ha sido infructuoso.
Raisa Banfield, arquitecta y miembro del Comité Alianza Pro Ciudad, manifestó que recientemente presentaron en el Consejo Municipal un estudio realizado por la Organización Internacional de Documentación y Conservación del Movimiento Moderno (DOCOMOMO), el que revela que estos sitios históricos están incluidos en las 85 estructuras con el estilo bellavistino.

101 años de Panamá América

 
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