Noble sentimiento de ayuda al prójimo
Como dijera un miembro del Club Activo 20-30, que destina parte de su tiempo para ayudar a los demás: "nunca el hombre se enaltece más que cuando dobla sus rodillas para ayudar a un niño", es un sentimiento que llega a lo más profundo de la caridad humana por la satisfacción que se siente al recibir como pago una sonrisa o un agradecimiento.
Esto es lo que hacen muchos estudiantes de diferentes facultades de la Universidad de Panamá que se afilian al Programa de Giras Multidisciplinarias (PROGIMU), cuya fin es la de atender muchas de las necesidades de grupos marginados, donde la acción de gobierno ni se ve ni se siente; donde la tecnología es más un mito que una realidad, y donde la eterna y diaria compañía de esos seres humanos, es la más humillante y ruin de las pobrezas.
Estos estudiantes se imponen como sacrificio, la misión de ayudar en aspectos de salud, educación y mejoramiento de la calidad de vida de los moradores de esas comunidades, con el apoyo de instituciones y organizaciones nacionales e internacionales y la decidida voluntad de docentes que supervisan que la labor sea lo más efectiva posible.
Pero esta humanitaria labor no se queda allí, uno de sus principales objetivos es el de compenetrar al estudiante y al docente con la realidad social de esas comunidades en donde las precariedad de la atención social en todos los niveles excede en creces, donde hay que caminar por muchas horas o días para poder recibir una atención médica, en donde no existe el llamado ingreso per cápita, porque estos panameños "no cuentan".
Ahora la Universidad de Panamá y sus estudiantes, se preparan física académica y psicológicamente para iniciar en los meses de enero y febrero, dos semanas de duro trabajo para llegar a comunidades de las montañas veragüenses y chiricanas con un poco de esperanza para miles de niños, niñas y adultos, para cimentar esa relación de convivencia humana con personas desprovistas de todo, en donde por insignificante que nos parezca, para ellos representa poco menos que la diferencia entre vivir y existir.
No es pues, el interés de exaltar la labor que realizan los universitarios, que a la postre debe ser parte de la formación integral del estudiante, sino reconocer la actitud y el despego a las actividades suntuarias, para dedicarse total o parcialmente a ver por los demás. Para ellos, porque entienden que para poder recibir, primero haya que dar.
Esto es lo que hacen muchos estudiantes de diferentes facultades de la Universidad de Panamá que se afilian al Programa de Giras Multidisciplinarias (PROGIMU), cuya fin es la de atender muchas de las necesidades de grupos marginados, donde la acción de gobierno ni se ve ni se siente; donde la tecnología es más un mito que una realidad, y donde la eterna y diaria compañía de esos seres humanos, es la más humillante y ruin de las pobrezas.
Estos estudiantes se imponen como sacrificio, la misión de ayudar en aspectos de salud, educación y mejoramiento de la calidad de vida de los moradores de esas comunidades, con el apoyo de instituciones y organizaciones nacionales e internacionales y la decidida voluntad de docentes que supervisan que la labor sea lo más efectiva posible.
Pero esta humanitaria labor no se queda allí, uno de sus principales objetivos es el de compenetrar al estudiante y al docente con la realidad social de esas comunidades en donde las precariedad de la atención social en todos los niveles excede en creces, donde hay que caminar por muchas horas o días para poder recibir una atención médica, en donde no existe el llamado ingreso per cápita, porque estos panameños "no cuentan".
Ahora la Universidad de Panamá y sus estudiantes, se preparan física académica y psicológicamente para iniciar en los meses de enero y febrero, dos semanas de duro trabajo para llegar a comunidades de las montañas veragüenses y chiricanas con un poco de esperanza para miles de niños, niñas y adultos, para cimentar esa relación de convivencia humana con personas desprovistas de todo, en donde por insignificante que nos parezca, para ellos representa poco menos que la diferencia entre vivir y existir.
No es pues, el interés de exaltar la labor que realizan los universitarios, que a la postre debe ser parte de la formación integral del estudiante, sino reconocer la actitud y el despego a las actividades suntuarias, para dedicarse total o parcialmente a ver por los demás. Para ellos, porque entienden que para poder recibir, primero haya que dar.