Nochebuena
Oye Señor, este es un mundo cada vez más desigual, y hoy esa realidad empeora más con la crisis económica y alimentaria. Más de tres mil millones de seres humanos viven en la miseria y la pobreza. Panamá se encuentra entre los países más desiguales del continente, pues cuatro de cada diez están inmersos en la pobreza, y en peor situación los habitantes rurales, con los hermanos indígenas sumidos en una pobreza abismal.
Tú, hijo de carpintero que naciste en un pesebre, ayúdanos a combatir la pobreza con la caridad eficaz, ideando y poniendo en práctica un modelo de desarrollo integral con equidad social y sostenibilidad ambiental. Señor, el neoliberalismo logró en tres décadas conquistar al mundo y controlarlo a través de grandes corporaciones, pero tal como una serpiente que se muerde su propia cola, el modelo ya entró en profunda crisis.
Esto no puede continuar así, tú que naciste y viviste en una región pobre dominado por el imperio romano, lo sabes bien. El mundo (y Panamá) necesita formular nuevas reglas de relación que permitan más justicia y oportunidades a las economías débiles y a los países periféricos. Si no es, nos será más difícil impulsar ese modelo de desarrollo que erradique la pobreza a cambio de más calidad de vida.
Señor, la corrupción azota inmisericordemente tanto en lo público como en lo privado, y no existe un sistema de integridad y auditoría social que prevenga y detenga la erosión que este azote provoca. Tu pensamiento profundamente ético y moral, es ignorado por aquellos que laceran los recursos que se desvían o mal utilizan en provecho de intereses creados.
La inseguridad y la violencia hace su agosto en toda nuestra sociedad y nos invita a prevenirla buscando sus causas, enfrentarla con energía pero salvaguardando derechos humanos, y a convertir las prisiones en plataformas de resocialización efectiva.
Vienen las elecciones y la política está desacreditada, con elites de poder que actúan farisaicamente a espaldas de sus promesas y discursos, negando la necesaria democratización real y participativa de la sociedad. La mayor parte de las personas ha aprendido de ellos las reglas oportunistas o de sobrevivencia de la contienda electoral. También la apatía nos agobia, pero peor aún es la desilusión y la impotencia. Mucha gente piensa que no vale la pena, que esto no lo compone nadie, que la esperanza está enterrada antes de nacer. Señor, contra eso luchaste y en la esencia de tu mensaje está el amor, la solidaridad y la fe que mueve montañas. ¿Qué nos pasa?
¿Cuándo aprendamos a verte, no a través de un cristianismo de tubo (supuesta comunicación entre egoísmo individual y tú) sino a través de una opción de vida participativa e incluyente que se inspire en tu mensaje y en todo el legado emancipador de la humanidad?
¡Oh Dios! único y verdadero, conocido con diversos nombres. Jesús, en esta noche de tu 2008 cumpleaños permítenos, desenredarnos del consumismo, a ser mejores personas, familia y comunidad, a comprender y aceptar los desafíos que nos presenta nuestra realidad, y comprometernos con tiempos mejores.
raulleisr@hotmail.com