Nochebuena
Punto culminante de una jornada de doce meses, amén de las implicaciones comerciales que muchas personas le otorgan, la Nochebuena es la noche mayor, punto supremo de reflexión y balance, y plataforma para el lanzamiento de nuevas metas y nuevos compromisos. De alguna manera eso se resume en el reiterado nacimiento, cada año, del hijo del hombre, en la forma esperanzadora como surge y la bondad que rodea todo el acontecimiento. Es la posición firme y consolidada de cada ser humano, de ser tan bueno como el hijo de Dios, de seguir sus pasos, de nutrirse en ese hecho para hacer más sólida la terca decisión de construir un mundo bueno pese a todo lo malo que lo rodea; de persistir en la solidaridad como forma de hermandad permanente entre los hombres. Es el espacio en que la familia reitera su vocación gregaria, para arrimar el cariño a la mesa, a la casa, al abrazo que se da cada uno, porque no se puede ser cristiano sin cariño, y no puede haber cariño sincero sin la verdad encarnada en acto fraternal. Por eso es buena la noche, porque pese a todo, en ese sentimiento que cada uno llevará en su interior hoy a las 12 y un segundo, cada hombre y cada mujer tendrá la determinación de volver a ser tan bueno como la luz que se desplegó aquella noche en Belén, como el cariño con que José y María recibieron a Jesús, como el arduo y tenaz camino, que pese a todo, sigue trillando la humanidad. Feliz Nochebuena a todos, les desea Editora Panamá América S.A.