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Nombrando a Gustavo Pérez, hijo


Muchos de los que conocemos a Gustavo Pérez, hijo, desde más de treinta años, vemos con asombro el revuelo injustificado que ha causado su atinado nombramiento para dirigir la Policía Nacional (PN).

Antes de él laborar exitosamente por más de una década para una poderosa multinacional portuaria en la área de seguridad fue un alto oficial de una unidad élite en las extintas FFDD; hecho que muchos de varios gremios consideran suficiente para descalificarlo y empotrarle una letra escarlata el resto de su vida.

Súbitamente desfilan por mi mente aquellas escenas de los arrieros sitiando el castillo del Dr. Frankenstein, Godzila desbocada en downtown Tokio, o el reciente vuelo sobre Manhattan por parte de las dos hijas del Sr Obama (escoltadas por un F-16!). Mas miedo le deberíamos tener a varios de los dirigentes de nuestro sector público, cívico y privado que pululan nuestro país con su doble discurso vis a vis a alguien que cuenta con la experiencia suficiente para encarar en nuestro nombre el alarmante ascenso del crimen en Panamá.

Hace cien años el férreo Primer Ministro galo dijo “donde escuches a alguien graznar a los cuatro vientos ‘HONESTIDAD’, ‘RELIGION’ o ‘PATRIOTISMO’ dispara, ya que allí yace el enemigo”.

Comparados a otros países en la región, nosotros vivimos “bien”, aunque nuestro mayor pasivo es la mala costumbre de ser mayoritariamente espectadores (con un increíble dedo índice para criticar a otros) en vez de ser protagonistas de soluciones comunitarias. Puede que esto último explique el por qué es a pocos los que nos alarma de que contemos con un índice de crecimiento envidiable comparado al resto del Hemisferio y a la vez tenemos más de un 40% de la población viviendo en la pobreza junto a un dramático ascenso en la narco violencia.

Aquellos que conocemos personalmente a Gustavo desde su adolescencia podemos afirmar que es una persona con fallas como cualquiera de nosotros y “meter la mano” o intentar matar a un civil no está entre ellas. Los que vivimos las intrincidades de la invasión y sus días después seguimos detalladamente los medios confiables de aquel entonces minuto a minuto. Según éstos, Gustavo, siendo oficial de las FFDD, encaró junto a sus hombres militarmente a un ejército superior; algo extraordinario, ya que el grueso de los de rango se lucieron abandonando su tropa.

En fin, debido a la emergente criminalidad que no se merecen nuestros hijos y mis puntos mencionados, sólo me queda parafrasear a Orwell, “dormimos tranquilos de noche gracias a contados valientes hombres que velan por nosotros mientras doña Violencia merodea e intenta despertarnos y hacernos daño”. Nobleza obliga.

101 años de Panamá América

 
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