Nomenclatura disparatada
Creemos y compartimos, por edificante, que se honre la memoria de fallecidos ciudadanos que dejaron grata memoria de sus ejemplares virtudes y actuaciones mientras vivieron. No obstante, nos parece un lamentable error dar a nuestras calles y avenidas, nombres en vez de números. Ellos deben reservarse, exclusivamente, para bautizar plazas y edificios.
Se acaban de cometer dos nuevos disparates al respecto. Al paso en que vamos todo el mundo en nuestro país va a necesitar un mapa turístico para saber cómo encontrar la calle que busca.
En los países donde abundan las calles con nombres de cualquier tipo en vez de números se necesita que los carteros y mensajeros hayan nacido en el sector en que han de prestar sus servicios por ser ellos las únicas personas que pueden saberse de memoria sus nombres y ubicación.
En la ciudad de Nueva York, nadie, absolutamente nadie, pasa trabajo para encontrar las calles Los números de ellas, dada su sucesión, constituyen la mejor guía para cualquier persona.
Es de desear, por lo tanto, que la sensatez detenga el error de seguir honrando la memoria de meritorios ciudadanos o ciudadanas dándoles sus nombres a nuestras calles.