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Noriega y la dictadura civil


Me complace observar que un número plural de ciudadanos, incluidos periodistas, columnistas, comentaristas, hace buen tiempo que señalan que se está estableciendo una dictadura civil. En lo personal hice esta observación antes de que se nombraran ex forzudos y ex norieguistas serviles en posiciones de cierta importancia en el presente gobierno.
A pesar de lo antedicho y de que el número de ciudadanos que apoyan estos comentarios ha ido en aumento progresivo, la administración, como para habituarnos, ha hecho nombramientos tan salientes como el del comandante de los batallones de la dignidad y otros que prefiero no mencionar por nombre para no darles publicidad inmerecida.
Por lo tanto, a pesar de que se han nombrado comisiones y mesas y submesas dizque para estudiar y buscarle solución a una miríada de problemas nacionales, opino que hay que nombrar comisiones que le sigan la pista a tantos grupúsculos cuyo accionar, si acaso, se conoce a través de cápsulas en los medios de comunicación, pero con la ausencia de informes serios. Los que hay son papeles que no aterrizan en nada.
No obstante, con los anuncios de que se va a desmembrar a la PTJ, a fusionar el Servicio Marítimo Nacional (SMN) con el Servicio Aéreo Nacional (SAN), a crear una Dirección de Investigación Judicial (DIJ) que estará dirigida por un comisionado de Policía -los cuales cito como ejemplos para llegar al grano en el tema- y es que parece que la confusión que se está creando con guachos de siglas debe tener objetivos debajo de la mesa que serán producto de los consabidos madrugonazos. Después de todo, a nadie debe sorprender esto, ya que el Ejecutivo controla a la Asamblea Nacional en adición a que existe la percepción de que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) siguen lineamientos de personas o grupos que influyeron en su nombramiento, con pocas excepciones.
Persisten las inquietudes de que se está organizando una dictadura civil, de runrunes de un posible intento de reelección (otra vez), de una sutil neomilitarización, de "norieguizar" al máximo, ya que el MAN deberá salir libre en pocos meses de su cómoda cárcel (en la cual estaba como prisionero de guerra), que unidas a los conocidos madrugonazos, apuntan a un futuro incierto para la caricatura de democracia que vivimos desde que los patrocinadores de la piña decidieron invadir Panamá, porque ya sus protegidos no le eran útiles o le eran infieles.
Todo lo anterior ha sido la comidilla durante aproximadamente unos 32 meses de existencia de la presente administración de viajeros frecuentes. Todas estas percepciones existen y persisten y se hinchan, al punto que mantienen comiéndose las uñas a todos los ciudadanos responsables.
Le toca al gobierno desmentir las citadas percepciones que no son meros bochinches, sino preocupaciones reales por el futuro que muchos panameños recelamos porque parecen tener la fuerza de la realidad. Pero el guacho de siglas que acaba de iniciar no ayuda para nada a despejar la situación de incertidumbre que existe y que "pesa como una lámina de plomo sobre el sufrido pueblo panameño".
Le toca a los dirigentes nacionales, gobiernistas, oposicionistas e independientes, hacer algo por despejar las dudas que minan la mente de todos los ciudadanos. Por supuesto, el protagonismo principal le toca al primer mandatario de la nación. Por lo pronto se me ocurre que debe escuchar buenos consejos y observaciones como, por ejemplo, las de la Procuradora General de la Nación, quien ha presentado un lógico interrogante, cual es, ¿deben los miembros de la Policía Nacional ser expuestos a dualidad de lealtades sea hacia el Ministerio Público, su escalafón de carrera o el Ejecutivo Nacional? El tema es complejo y requiere que se aclare desde ayer para empezar a paliar el estrés y las dudas que abruman a la ciudadanía en general. ¡Panamá es inmortal!

101 años de Panamá América

 
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