Nos ahogamos en inmoralidad
Pareciera que en mi país para gozar de prestigio, fama y dinero, hay que robar, cantar y remenearse. Hay personas que tienen facilidad para transmitir antivalores, y los defienden de tal manera, que muchos quedan creyendo en las asnadas de sus argumentos.
Lo anterior lo quiero asociar con mensajes que aparecen en algunas canciones típicas y de reggae que verdaderamente dan lástima. Denigrando al sexo, deteriorando la calidad de vida de la pareja, incitando a matar y al consumo de drogas. A mi juicio, sus autores gozan de una gran falta de creatividad, de conciencia y responsabilidad social, y no tienen noción de lo que es el respeto, no conocen la palabra dignidad y no creen en el valor de la vida humana.
Por otra parte, he de mencionar un nuevo programa de televisión que, según sus productores, es dar a conocer cómo es la vida de una mujer durante su embarazo. Escogieron a una cantante que, por cierto, tiene en su repertorio canciones que incitan a las pasiones más bajas, y si no fuera por el remeneo de su cuerpo alborotando la lujuria y la morbosidad, no creo que pasaría de ser una cantante más de un conjunto típico. Y me pregunto, ¿no hubiese sido más conmovedor, educativo y humanizado haber escogido a una indígena de allá de la montaña dilapidada en la pobreza más extrema, para que conozcamos lo que es verdaderamente cargar con una criatura por nueve meses y que a las finales ella misma tendrá que cortarse el cordón umbilical con el riesgo de contraer una infección y causarse la muerte a ella y al bebé y, que no conoce de “showers”, ni de sabanitas caladas, etc.?
La conducta de una persona es el resultado de su pensamiento. Esto va ligado a los deseos y al manejo de sus actitudes. Y, si es una persona de malos pensamientos, de malos deseos y disgustada de la vida, y tiene la facilidad de transmitirlos, ya sea, a través de la letra de una canción, o al cometer algún delito o el de incitar a la violencia y al sexo libertino, y vives en un país carente de principios morales y de cultura, no necesitará tiempo ni esfuerzo para hacerse escuchar y sentir. Tiene en sus manos poder. Y, si los que le escuchan y ven son seres indefensos e inmaduros, los están convirtiendo en seres robotizados, temerosos, inútiles, cobardes, drogadictos y asesinos.
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