¿Nos iban a impedir entrar a Los Santos ?
No hay duda que la vida contiene un número infinito de paradojas. Una de ellas ha ocupado mi atención durante los últimos días, a propósito de la conjugación de dos hechos, a mi juicio, de singular importancia. Por un lado, unas declaraciones que ofreció el señor Alcalde del Distrito de Los Santos, con tono de amenaza, a efecto de disuadir a los "negritos" que planeaban desplazarse hacia esa región para celebrar las fiestas del Rey Momo y, por otro, la decisión del Gobierno Nacional de declarar a dicha provincia y Herrera como "zona epidémica sujeta a control sanitario".
Hace algunas semanas, los medios de comunicación reportaron con gran despliegue lo que señalaban como declaraciones del Alcalde de Los Santos, en el sentido de que se impondrían controles al ingreso de algunas personas al distrito, a fin de evitar actos públicos que pudiesen deslucir las festividades carnestoléndicas. Entiendo que el señor Alcalde fue elocuente al identificar a la población meta de las medidas que pretendía imponer, entre ellas, retenes policiales. "Ustedes saben cómo son esos negritos de "Colón", reportaron los medios citando a la primera autoridad distrital.
Por supuesto que la noticia causó indignación, no sólo a aquellos a quienes el señor Alcalde señalaba como una suerte de potenciales agentes dañinos de lo que pudieran ser unas celebraciones llenas de brillo y esplendor, sino a todos los panameños y panameñas decentes. Con la debida puntualidad, el Comité Panameño Contra el Racismo reaccionó ante las declaraciones vertidas. En esa oportunidad, señalamos que las mismas eran de contenido abiertamente racista y que las rechazábamos con la energía que exigía la afrenta que ellas implicaban. También indicamos que situaciones de este tipo son, precisamente, las que justifican una instancia como el Comité en nuestro país.
Al parecer, horas después de las múltiples manifestaciones de rechazo reportadas por los medios de comunicación, el Alcalde racista indicó que no había dicho lo que dicen que dijo, es decir, volvía a la clandestinidad en que se refugian otros y otras que, como él, pululan en la sociedad panameña, por mucho que se niegue.
Una situación de cuidado, como la que hoy día vive la región de Azuero, y que debe concitar la más amplia solidaridad, nos privará de saber si, en efecto, el señor Alcalde del Distrito de Los Santos iba o no a impedir la entrada de "los negritos de Colón" a su jurisdicción administrativa, conforme lo advirtió públicamente. ¿De veras que iba a detener a los llamados "diablos rojos", provenientes de nuestras dos ciudades terminales, en los retenes que prometió instalar a la entrada de su circunscripción, para asegurarse que sus ocupantes no se apiaran de ellos? Este y otros interrogantes quedan formulados en el pretérito pluscuamperfecto, puesto que, como se sabe, este año no se celebrarán los carnavales en Azuero.
Si en los próximos días la sensatez logra abrirse camino entre los compatriotas azuerenses (y abrigo esperanzas en que así será) habrá muchas celebraciones carnestoléndicas en esa parte del país en el futuro. Ello, además de contribuir a la recuperación económica de la zona, permitirá despejar lo que un conjunto de ratas desenfrenadas por las lluvias nos han dejado como incógnita. En ese escenario, seguramente volverá a colocarse sobre el tapete el tema que hace ya algunos años ha estado rondando en algunos círculos de la "cuna de la nacionalidad".
Sin ánimo de incomodar a nadie, se me hace que la voz del señor Alcalde no es una solitaria. Han existido, y existen, otras parecidas por esas tierras (así como fuera de ellas). Lo que me cuestiono es el alcance de las mismas. ¿Se estará convirtiendo en sentido común esto del rechazo a los "indeseables", tal como los ha denominado Luis Avilés Taylor, un amante del carnaval tableño, en carta publicada en un diario local?. En su misiva Avilés Taylor invita a otras comunidades a organizar carnavales competitivos con los de Azuero por cuanto a la competencia le vendría bien a Las Tablas, ya que se evitaría recibir muchos "indeseables". Lo paradójico de todo este asunto es que, al menos en esta vuelta, por decirlo de alguna manera, no sólo los "negritos" no irán a Los Santos.
Hace algunas semanas, los medios de comunicación reportaron con gran despliegue lo que señalaban como declaraciones del Alcalde de Los Santos, en el sentido de que se impondrían controles al ingreso de algunas personas al distrito, a fin de evitar actos públicos que pudiesen deslucir las festividades carnestoléndicas. Entiendo que el señor Alcalde fue elocuente al identificar a la población meta de las medidas que pretendía imponer, entre ellas, retenes policiales. "Ustedes saben cómo son esos negritos de "Colón", reportaron los medios citando a la primera autoridad distrital.
Por supuesto que la noticia causó indignación, no sólo a aquellos a quienes el señor Alcalde señalaba como una suerte de potenciales agentes dañinos de lo que pudieran ser unas celebraciones llenas de brillo y esplendor, sino a todos los panameños y panameñas decentes. Con la debida puntualidad, el Comité Panameño Contra el Racismo reaccionó ante las declaraciones vertidas. En esa oportunidad, señalamos que las mismas eran de contenido abiertamente racista y que las rechazábamos con la energía que exigía la afrenta que ellas implicaban. También indicamos que situaciones de este tipo son, precisamente, las que justifican una instancia como el Comité en nuestro país.
Al parecer, horas después de las múltiples manifestaciones de rechazo reportadas por los medios de comunicación, el Alcalde racista indicó que no había dicho lo que dicen que dijo, es decir, volvía a la clandestinidad en que se refugian otros y otras que, como él, pululan en la sociedad panameña, por mucho que se niegue.
Una situación de cuidado, como la que hoy día vive la región de Azuero, y que debe concitar la más amplia solidaridad, nos privará de saber si, en efecto, el señor Alcalde del Distrito de Los Santos iba o no a impedir la entrada de "los negritos de Colón" a su jurisdicción administrativa, conforme lo advirtió públicamente. ¿De veras que iba a detener a los llamados "diablos rojos", provenientes de nuestras dos ciudades terminales, en los retenes que prometió instalar a la entrada de su circunscripción, para asegurarse que sus ocupantes no se apiaran de ellos? Este y otros interrogantes quedan formulados en el pretérito pluscuamperfecto, puesto que, como se sabe, este año no se celebrarán los carnavales en Azuero.
Si en los próximos días la sensatez logra abrirse camino entre los compatriotas azuerenses (y abrigo esperanzas en que así será) habrá muchas celebraciones carnestoléndicas en esa parte del país en el futuro. Ello, además de contribuir a la recuperación económica de la zona, permitirá despejar lo que un conjunto de ratas desenfrenadas por las lluvias nos han dejado como incógnita. En ese escenario, seguramente volverá a colocarse sobre el tapete el tema que hace ya algunos años ha estado rondando en algunos círculos de la "cuna de la nacionalidad".
Sin ánimo de incomodar a nadie, se me hace que la voz del señor Alcalde no es una solitaria. Han existido, y existen, otras parecidas por esas tierras (así como fuera de ellas). Lo que me cuestiono es el alcance de las mismas. ¿Se estará convirtiendo en sentido común esto del rechazo a los "indeseables", tal como los ha denominado Luis Avilés Taylor, un amante del carnaval tableño, en carta publicada en un diario local?. En su misiva Avilés Taylor invita a otras comunidades a organizar carnavales competitivos con los de Azuero por cuanto a la competencia le vendría bien a Las Tablas, ya que se evitaría recibir muchos "indeseables". Lo paradójico de todo este asunto es que, al menos en esta vuelta, por decirlo de alguna manera, no sólo los "negritos" no irán a Los Santos.