Notas sobre el lenguaje político panameño
La frase "correr para", referida a cargos de elección popular, es de incuestionable factura anglicanizada. Aspirar a puestos sujetos a comicios es "run for" en el inglés estadounidense. El verbo español correr corresponde al inglés "to run" en términos generales; pero no tiene el significado de éste en lo concerniente a candidaturas; por tanto, "correr para presidente, legislador, alcalde, etc." es desatino idiomático. Lo peor es el símil que los propios políticos hacen con las carreras de caballos.
En las expresiones "lanzar una candidatura" y "lanzarse a candidato" el verbo no se ajusta a ninguno de sus significados. El error puede venir de una mala captación del sentido que tiene la forma pronominal (lanzarse), de "empezar una acción con mucho ánimo o con irreflexión". Si bien es cierto que en la locución "lanzarse al ruedo político" hay una figura retórica aceptable, pretender decir lo mismo con "lanzarse a candidato" sería alambicar la metáfora.
"Candidatizar" no aparece en el DRAE. En Panamá (no sé si también en otros países) se habla de "postular candidatos". Así aparece en la Constitución y en el Código Electoral. Tengo mis dudas sobre la propiedad de esta expresión a la luz de los significados que a postular le reconoce la Academia: "Pedir, pretender./2. Pedir por la calle una colecta./3. Pedir para prelado de una iglesia a una persona que, según derecho, no puede ser elegida". No es lo mismo pedir o pretender candidatos, que proponerlos, presentarlos, designarlos (como en efecto lo hacen los partidos políticos), por más que entre estos verbos y aquellos exista una vaga interrelación de ideas. Pienso que se trata de una deformación de la tercera acepción del vocablo. No pierdo de vista que si ese uso sigue afianzándose en nuestro país y en unos cuantos más, como sospecho, quizás logre su reconocimiento como regionalismo, a la vuelta de pocos años.
Para nuestros analistas políticos (algunos han dado en llamarse "politólogos") , "presidenciable" es la persona con posibilidades de ser presidente de la República, en ciertos casos más que por méritos y capacidad, por motivos de poca significación en la escala de los valores humanos. El sufijo able es propio de adjetivos derivados de verbos de la primera conjugación. Como el verbo "presidenciar" no existe, "presidenciable" no pasa de ser un adefesio morfológico.
Los verbos elegir y reelegir tienen dos participios pasivos: uno regular (elegido, reelegido) y otro irregular(electo, reelecto). La forma irregular sólo debe usarse como adjetivo; v.gr.: "Hugo Chávez es el presidente electo de Venezuela". Ejemplo de mal uso: "En Colombia, Pastrana fue electo presidente. En Panamá, el presidente Pérez Balladares no podrá ser reelecto". En la primera oración lo correcto es "elegido" y en la segunda, "reelegido".
Las discusiones suscitadas por el proyecto de dar en concesión el IDAAN, han puesto de manifiesto la confusión de los términos nación, estado y gobierno. (De paso: concesión es acción y efecto de conceder. El verbo "concesionar" no existe). En ciencia política, Nación es un pueblo históricamente establecido en un territorio determinado, y que tiene en común, además de la historia, la tradición, la cultura y, casi siempre, la lengua. El Estado es la nación política y jurídicamente organizada, con atributos de soberanía y gobierno propio. El Gobierno es el conjunto de órganos instituidos para realizar la política del Estado. En las democracias, los hombres y mujeres que integran el Gobierno no son dueños ni del Estado, ni de la Nación ni del pueblo. Son servidores públicos, nada más.
Por lo visto, ciertos políticos jamás aprenderán que asumir no equivale en español al inglés "to assume", cuando éste significa suponer, presumir o imaginar. Lo mismo hay que decir con respecto a "membresía", engañoso anglicismo metido a rajatabla en lugar de afiliación, calidad de miembro o miembros, según el caso, en relación con un cuerpo colectivo.
A propósito de verbos, alguien me ha dicho: "Usted se refirió, días atrás, a los gobernantes que oyen pero no escuchan. ¿Cómo me explica eso? Yo he leído que se puede escuchar sin oír, pero no se puede oír sin escuchar". Le explico: En sus acepciones primarias oír es "percibir con el oído los sonidos" y escuchar, "aplicar el oído para oír". De allí que para oír hay que escuchar, y que no todo el que escucha, oye. Pero ahí no para la cosa, porque escuchar es, en la segunda acepción del término, "prestar atención a lo que se oye". Se comprenderá entonces por qué la persona a quien lo que oye le entra por un oído y le sale raudo por el otro, no escucha. Claro sentido tiene, por eso, este decir: "El que escucha oye, pero no siempre el que oye escucha".
En las expresiones "lanzar una candidatura" y "lanzarse a candidato" el verbo no se ajusta a ninguno de sus significados. El error puede venir de una mala captación del sentido que tiene la forma pronominal (lanzarse), de "empezar una acción con mucho ánimo o con irreflexión". Si bien es cierto que en la locución "lanzarse al ruedo político" hay una figura retórica aceptable, pretender decir lo mismo con "lanzarse a candidato" sería alambicar la metáfora.
"Candidatizar" no aparece en el DRAE. En Panamá (no sé si también en otros países) se habla de "postular candidatos". Así aparece en la Constitución y en el Código Electoral. Tengo mis dudas sobre la propiedad de esta expresión a la luz de los significados que a postular le reconoce la Academia: "Pedir, pretender./2. Pedir por la calle una colecta./3. Pedir para prelado de una iglesia a una persona que, según derecho, no puede ser elegida". No es lo mismo pedir o pretender candidatos, que proponerlos, presentarlos, designarlos (como en efecto lo hacen los partidos políticos), por más que entre estos verbos y aquellos exista una vaga interrelación de ideas. Pienso que se trata de una deformación de la tercera acepción del vocablo. No pierdo de vista que si ese uso sigue afianzándose en nuestro país y en unos cuantos más, como sospecho, quizás logre su reconocimiento como regionalismo, a la vuelta de pocos años.
Para nuestros analistas políticos (algunos han dado en llamarse "politólogos") , "presidenciable" es la persona con posibilidades de ser presidente de la República, en ciertos casos más que por méritos y capacidad, por motivos de poca significación en la escala de los valores humanos. El sufijo able es propio de adjetivos derivados de verbos de la primera conjugación. Como el verbo "presidenciar" no existe, "presidenciable" no pasa de ser un adefesio morfológico.
Los verbos elegir y reelegir tienen dos participios pasivos: uno regular (elegido, reelegido) y otro irregular(electo, reelecto). La forma irregular sólo debe usarse como adjetivo; v.gr.: "Hugo Chávez es el presidente electo de Venezuela". Ejemplo de mal uso: "En Colombia, Pastrana fue electo presidente. En Panamá, el presidente Pérez Balladares no podrá ser reelecto". En la primera oración lo correcto es "elegido" y en la segunda, "reelegido".
Las discusiones suscitadas por el proyecto de dar en concesión el IDAAN, han puesto de manifiesto la confusión de los términos nación, estado y gobierno. (De paso: concesión es acción y efecto de conceder. El verbo "concesionar" no existe). En ciencia política, Nación es un pueblo históricamente establecido en un territorio determinado, y que tiene en común, además de la historia, la tradición, la cultura y, casi siempre, la lengua. El Estado es la nación política y jurídicamente organizada, con atributos de soberanía y gobierno propio. El Gobierno es el conjunto de órganos instituidos para realizar la política del Estado. En las democracias, los hombres y mujeres que integran el Gobierno no son dueños ni del Estado, ni de la Nación ni del pueblo. Son servidores públicos, nada más.
Por lo visto, ciertos políticos jamás aprenderán que asumir no equivale en español al inglés "to assume", cuando éste significa suponer, presumir o imaginar. Lo mismo hay que decir con respecto a "membresía", engañoso anglicismo metido a rajatabla en lugar de afiliación, calidad de miembro o miembros, según el caso, en relación con un cuerpo colectivo.
A propósito de verbos, alguien me ha dicho: "Usted se refirió, días atrás, a los gobernantes que oyen pero no escuchan. ¿Cómo me explica eso? Yo he leído que se puede escuchar sin oír, pero no se puede oír sin escuchar". Le explico: En sus acepciones primarias oír es "percibir con el oído los sonidos" y escuchar, "aplicar el oído para oír". De allí que para oír hay que escuchar, y que no todo el que escucha, oye. Pero ahí no para la cosa, porque escuchar es, en la segunda acepción del término, "prestar atención a lo que se oye". Se comprenderá entonces por qué la persona a quien lo que oye le entra por un oído y le sale raudo por el otro, no escucha. Claro sentido tiene, por eso, este decir: "El que escucha oye, pero no siempre el que oye escucha".