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Noticias de silencio


Una masiva manipulación de la opinión pública mundial ha puesto en marcha el aparato propagandístico del grupo de los siete (G-7), manejando el temor colectivo del ántrax y la venganza guerrerista que la televisión nos trasmite como un festival luminoso en la noche para que no se vean las víctimas, tal cual sucedió en la Guerra del Golfo.
El Talibán, otrora guerreros de la libertad, que fueran comparados con los padres fundadores de los Estados Unidos, por el entonces presidente Ronald Reagan, hoy son terroristas y narcotraficantes, fanáticos y extremistas. En 1979, la inteligencia pakistaní, InterServicios de Inteligencia (ISI) y la CIA estadounidense establecieron una red de laboratorios de heroína en las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán, para financiar la guerra contra URSS: En dos años esas zonas se convirtieron en la región más grande de heroína en el mundo. La misma droga que se consumía en las calles de los Estados Unidos.
Otro aspecto importante que ocultan los "medios aliados" es que Afganistán no le ha declarado la guerra a los Estados Unidos, por lo cual la llamada "lucha contra el terrorismo" es en realidad sangrientas expediciones de castigo y sometimiento en donde las principales víctimas directas e indirectas son los pobladores civiles, cuya cifra real se desconoce, pero que son etiquetados como "Efectos Colaterales". Millones de dólares en misiles, cohetes, bombas y artillería pesada son gastados diariamente en campamentos abandonados y chatarra bélica dejada por el Ejército Rojo. Los otros blancos son errores, pese a los satélites espías y los aviones de reconocimiento.
Los pomposos reportajes de la "Ayuda Humanitaria" nos mostraron los aviones que se encargaron de lanzar 37 mil 500 raciones, cuyo costo unitario es de un dólar y medio. Las raciones son lanzadas en campos en donde hay 10 millones de minas terrestres, la mayoría no mapeada. Morir por una ración es el riesgo. Esos 40 mil dólares de "ayuda humanitaria" resultan un chiste doloroso, si los comparamos con el costo de la primera noche de ataques aéreos, cuyo cálculo conservador es de 500 millones de dólares.
En casi dos meses, ni el FBI, ni las otras agencias de investigaciones han podido identificar realmente a la red terroristas que vinculan a los atentados del 11 de septiembre. Durante ese tiempo han denunciado un "inminente nuevo ataque masivo" sin lograr desarticular los complots y capturar a los presuntos conspiradores. Cerca de un millar de arrestos han realizado la policía local y federal, pero ninguno de los sospechosos tiene nexos con el atentado.
El diario británico "The Guardian" señala en su edición del pasado 23 de octubre, que en 1998 la compañía petrolera UNOCAL, con sede en Houston, Texas, muy cercana la Chenney y Bush, invitó al talibán a Estados Unidos para proponerle transportar crudo del Mar Caspio a los puertos de Paquistán, vía Afganistán, sin pasar por Rusia o Irán. La premura y constancia de los bombardeos buscarían el derrocamiento del actual régimen talibán y negociar con un nuevo gobierno un oleoducto que implica miles de millones de dólares entre UNOCAL y un nuevo régimen pro Estados Unidos.
Poderosos grupos económicos se benefician y seguirán beneficiándose de la llamada "Guerra Global" que supone el Plan B de este conflicto y seguirán promoviendo la teoría de la "Conspiración Terrorista Internacional" que justifica la guerra. En la actualidad se impulsa en el congreso estadounidense, recortes tributarios por 100 mil millones de dólares que favorecerán al 1 por ciento de la población. Los 37 mil millones de dólares para gastos militares benefician al complejo militar-industrial.
Los verdaderos culpables del atentado del 11 de septiembre siguen siendo protagonistas del misterio, ya que hasta la fecha Estados Unidos no posee pruebas contundentes, sino un expediente basado en deducciones y posibilidades. El Pentágono y la Casa Blanca apuntaron con el dedo índice a su antiguo y socio aliado Osama bin Laden. Así los medios impresos y electrónicos y las agencias, crean el nuevo Satán y ubican el nuevo infierno en Afganistán que, sumado al pavor del ántrax, cierra el círculo propagandístico. El resto de la historia es bombardeo y muerte de inocentes en el segundo país más pobre del mundo.
El escritor norteamericano Tom De Venice, redactor de discursos políticos para varios dirigentes de la oposición, comentó recientemente que, en el momento de los atentados, el actual ocupante de la Casa Blanca enfrentaba una debacle financiera, un escándalo por la fuga de Carlos Lehder de la prisión de Florida, el fundador de la cártel de Medellín, de una prisión, y un soborno a la Suprema Corte de Justicia con dinero del mencionado cártel, dinero que fue canalizado a través de Jebb Bush (hermano de George W. Bush) y Hugh Rotham (hermano de Hillary Clinton).
Existe una larga cadena de nudos y dudas alrededor de todos los acontecimientos que se derivaron del atentado de las torres gemelas. El miedo siempre ha sido el principal aliado de la industria bélica y de las estrategias políticas del gran capital. Las noticias que hoy llegan a los hogares del mundo son coros unísonos de un largo "comercial" propagandístico. El gran petróleo es el asunto de fondo. Pero la auténtica noticia, la verdad, aún se mantiene en silencio.

101 años de Panamá América

 
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