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Nuestra democracia y la cuestión histórica


La vida nacional se desarrolla dentro de niveles de efervescencia política, nunca antes vistos. La participación constante de los diversos miembros de la sociedad abordando los temas panameños, constituye la demostración de que nos encontramos en un sistema político que se caracteriza por respetar y permitir el flujo de ideas, el disfrute del conjunto de libertades democráticas que permiten a la población emitir sus ideas, interponer quejas, presentar acciones legales e incluso realizar actos de protesta que crean malestares e inconvenientes, pero que son tolerados mientras se den dentro del marco de respeto a la propiedad y a la seguridad física de los asociados. Es indudable que en este clima de democracia se desarrollan diversas actividades, entre ellas, la proselitista, que es ejercida dentro del más amplio ejercicio de los derechos políticos. Es así como observamos que los actores de la próxima contienda electoral hacen valer sus ideas, críticas y censuras.
En lo que a la oposición concierne, principalmente al PRD, las acciones van desde enérgicas denuncias de corrupción hasta censurar y criticar la verdadera vocación democrática del partido gobernante, Arnulfista; y porque no, igualmente de sus aliados naturales, MOLIRENA, ambos hoy tildados de cercenar el ejercicio democrático de sus membresías; es decir, de realizar prácticas antidemocráticas. Cobra importancia, reflexionar un tanto sobre la democracia que hoy disfrutamos de mano de la cuestión histórica, porque el juicio que como humanos debemos formarnos, debe estar íntimamente ligado a nuestra memoria.
Por más que aquellos que en nuestro pasado reciente fueron los enemigos acérrimos de la democracia panameña y detractores de las libertades democráticas que hoy alegremente disfrutan, sostengan que cualquier intento por acudir a la memoria es el argumento de quienes no tienen propuestas y han decidido vivir en el pasado sin mirar hacia el futuro, debemos acudir a ella como forma de preservar viva la razón, como forma o método de mantener probabilidades de acierto en nuestras decisiones. Este argumento, esgrimido a fuerza de convencer a los panameños en no acudir a la memoria para determinar el origen o antecedentes de los candidatos, conlleva para los enemigos de nuestra democracia, para quienes apoyaron cobarde y criminalmente la represión a cualquier acto de la población por exigir libertad, la esperanza de pasar inadvertidos frente a las nuevas generaciones y frente a la memoria de las pretéritas. Es la obra cumbre de la desvergüenza y sólo encuentra justificación en la necesidad de quienes habiendo participado o avalado el estado de cosas que cercenó la vida nacional por 21 años puedan tener una garantía de participar en "el juego democrático", sin las molestias e incómodas referencias de sus conductas en el pasado, clara e históricamente grabadas, en donde el hoy "supuesto partido más democrático del país" y por ende "la supuesta dirigencia más democrática" fueron los dóciles mensajeros, cómplices y alabarderos de un régimen que asfixió cualquier posibilidad de democratizar la nación y decidieron mantenerse a sangre y fuego en contra de un pueblo agobiado por una dictadura de la que fueron parte todos estos recién estrenados demócratas.
Para el PRD, "hoy más democrático que nunca", los años (1968-1989) en los que la Patria experimentó la más grande y diversa ola de crímenes, asesinatos, estafas, fraudes, peculados, corrupción, abuso de autoridad, deben formar parte del pasado y cualquiera que se le ocurra recordarlo, debe ser, naturalmente, tildado de retrógrado e incapaz porque es un sujeto sin capacidad que ha decidido quedarse en el pasado. Se trata, para ellos, de un ciudadano sin propuesta, enemigo de "la nueva nación", del "pacto social", de "la agenda 2004", o cuanta cosa se pueda inventar para justificar el no recordar.
El partido de la dictadura, hoy, se autoproclama como el más democrático por celebrar elecciones primarias para los diversos puestos de elección. Pero pasa por alto que se es mucho más democrático si se permite y se ha creído siempre en la libertad de expresión, de reunión; en el respeto a la vida de los connacionales, a la voluntad popular expresada en las urnas, virtudes democráticas que van más allá de la simple decisión o método de selección interno ( primarias o convención) de cada partido; libertades que lamentablemente no formaron parte del credo político de dicho colectivo político, que no profesaron en el pasado ninguno de sus actuales dirigentes ni representantes.
La estrategia no dará resultado. Aceptar el argumento de deshacernos de nuestra memoria es un riesgo que no podemos permitirnos, es un riesgo que este pueblo no correrá; no queremos volver a vivir la suerte que experimentó la nación durante los años de dictadura, época que apoyaron enérgicamente los demócratas del PRD. Ya con razón decía Ortega y Gasset al respecto: "La única diferencia radical entre la historia humana y la historia natural es que aquella no puede nunca comenzar de nuevo. Köhler y otros han mostrado cómo el chimpancé y el orangután no se diferencian del hombre por lo que, hablando rigurosamente, llamamos inteligencia, sino porque tienen mucha menos memoria que nosotros. Las pobres bestias se encuentran cada mañana con que han olvidado casi todo lo que han vivido el día anterior y su intelecto tiene que trabajar sobre un mínimo material de experiencias. Parejamente el tigre de hoy es idéntico al de hace seis mil años, porque cada tigre tiene que empezar de nuevo a ser tigre, como sino hubiese antes habido ninguno. El hombre, en cambio, merced a su poder de recordar, acumula su propio pasado, lo posee y lo aprovecha. El hombre no es nunca un primer hombre: comienza desde luego a existir sobre cierta altitud de pretérito amontonado. Este es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal. Y la riqueza menor de ese tesoro consiste en lo que de él parezca acertado y digno de conservarse: lo importante es la memoria de los errores, que nos permite no cometer los mismos siempre. El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios. Por eso Nietzshe define al hombre superior como el ser de la más larga memoria."
(apenalba@cableonda.net)

101 años de Panamá América

 
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