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Nuestra realidad social


Vivimos una crisis nacional de profundos errores por la corrupción política, gestada por décadas. Por ejemplo, se habla del endeudamiento del país que, en una época de globalización de la miseria como es la existente, no es nada insólito.
El desarrollo del país requiere interdependencia, y buscar equilibrio entre necesidades internas y logros sociales no es nada fácil, más si no se procede venciendo los tentáculos de un sistema económico inhumano.
Esta crisis social, moral, espiritual e integral prevaleciente, de la cual todos somos causales, estremece los cimientos del país y amenaza con devorarlos. Todo Panamá está cojeando: instituciones, individuos humanos, civiles, militares, pordioseros y empresarios, universidades. Por la corrupción generalizada y el narcotráfico, la nación cada día pierde soberanía, estabilidad económica, dirección política de engrandecimiento social e internacionalista. La patria se pudre en el caos social. Crece el odio entre hermanos, en tanto se acusan con vileza y desprecio, en medio de una orgía de sangre y cuerpos humanos terminales en un culto al becerro de oro.
Tenemos que ir al punto neurálgico de esta aberrante situación, sino seremos cómplices e irresponsables. La ignorancia, la estupidez, el egoísmo, el juega vivo, la maleantería, la arrogancia imperan por doquiera. La educación no debe ser de tecnología sofisticada y deporte, sino también de orientación interna, solidaridad social y folklore.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América