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Nuestra responsabilidad


"Para ser respetado, hay que ser respetable", dice un viejo proverbio castellano. Y en esto pensaba recordando cómo han sido los gobiernos que tuvimos en el país después de la dictadura militar.

El gobierno PRD, de la dictadura, dejó en herencia a Guillermo Endara un basurero; ni más ni menos que un basurero. Y Endara pasará a la historia como el hombre honrado que hizo un gobierno rectificador a la caída de la dictadura. Caminó por un sendero iluminado por la honradez. Nadie puede decir que su gobierno se dedicó al crimen ni a la rapiña. Y cuando dejó el poder, lo dejó con sólidos cimientos económicos y democráticos. Y ninguno de los sucesores hizo lo mismo. Ninguno siguió las huellas de sus pasos.

Es muy honroso para un gobernante que cuando se retira, su sucesor le diga: "Tomo el poder que me entrega del más honrado de los ciudadanos", como le dijo Marco Robles al presidente Roberto F. Chiari.

En el café un amigo me decía que tenía cierta aprensión de que el gobierno actual creara un caos en sus últimos meses para declarar la dictadura y quedarse en el poder. Yo le dije que respetaba su opinión, pero que no pensaba de la misma manera. Creo que este gobierno ni siquiera ha pensado en eso...

Ahora, es el pueblo el que tiene el deber y el derecho de elegir a su sucesor, que puede que rectifique los desastres que le dejan en herencia. El país reclama con urgencia un gobierno rectificador. Por eso no estamos de acuerdo, le dije al buen amigo.

En días pasados se celebró la creación de las Naciones Unidas. 60 años de creado el organismo que vela por la paz y los Derechos Humanos en el mundo. En todas partes donde sufrieron en carne propia los ultrajes de regímenes de izquierda y de derecha, están pidiendo perdón. En Argentina, Chile y Colombia se reunieron para pedir a sus gobiernos que sigan sancionando a los culpables que fueron victimarios de tantos inocentes. Y me decía, el mismo amigo en el café, que en Panamá están haciendo todo lo contrario: en lugar de repudiar todos los años de horrible represión de las libertades, y los innumerables crímenes que se cometieron, este gobierno ha querido doblar la página de esa siniestra dictadura; y el colmo, querer reivindicarla y colocar en puestos importantes del Estado a asesinos y ladrones que ayer saciaron sus instintos homicidas sobre el sufrido pueblo panameño.

Aquí han intentado que el militarismo, que otros países repudian, vuelva al poder con los más feroces de sus personajes.

Yo le dije al amigo que me expresaba su disgusto, que ahora seremos nosotros los responsables de que aquel episodio tenebroso quede sepultado en la historia; y no debemos revivirlo más. Si no queremos que ellos vuelvan, con el voto, vamos a impedirles su retorno. Tan simple como eso: No votemos por ellos. Nada más.

101 años de Panamá América

 
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