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Nuestro homenaje a Jesús Eucaristía


Sin duda alguna, privada y públicamente a lo largo de la comunidad creyente católica panameña se ha ido celebrando el año destinado a la Eucaristía de distintas maneras. En demostraciones externas, en misas solemnes, en reflexiones , en devociones ya tradicionales eucarísticas como son las horas santas o las cuarenta horas y la celebración de la fiesta del Corpus Christi y para culminar según ya costumbre sintetizaremos todas la celebraciones en una manifestación multitudinaria que llamamos la Cita Eucarística, una gran asamblea de católicos normalmente celebrada en el Gimnasio Nuevo Panamá o Roberto Durán donde en una solemne Eucaristía presidida por el Señor Arzobispo con sus obispos auxiliares, la participación devota de los clérigos y la participación masiva voluntaria de la feligresía popular capitalina se honra al Jesús presente hsta la consumación de los siglos. Este esfuerzo devoto tendrá lugar el próximo domingo 23 de octubre al cual se invita a todo creyente panameño como homenaje publico y masivo a la Eucaristía.
Fue el difunto Pontífice Juan pablo II quien inició este año de la Eucaristía. Muchas han sido la actividades locales y a nivel mundial con que se ha tratado de secundar esta iniciativa. A nivel mundial se está celebrando el Sínodo Ordinario XI sobre la Eucaristía de donde lógicamente saldrán normativas y consideraciones para el futuro con el objeto de reavivar estas expresiones de fe, ampliar su participación ya que la Eucaristía es la vida de la Iglesia y quizás algunas correcciones en los abusos que hayan podido ocurrir en las celebraciones.
"Quédate con nosotros, Señor" (Lc.21) (Mane nobiscum, Domine) es el título de la carta apostólica con que invita a todos los cristianos católicos a reflexionar sobre ese aspecto tan importante de nuestra fe. Mi impresión tal vez muy subjetiva, es que en Panamá en comparación con otras cristiandades de países vecinos, no somos tan eucarísticos. Por supuesto que eso no es prueba de que seamos peores o mejores cristianos. Ya que podría indicar un gran respeto por acercarse a la mesa del Señor de parte nuestra y lo contrario de parte de los otros. Quién lo sabrá.
Entre nosotros debemos distinguir entre el personal sencillo y creyente y el personal sofisticado, estudiado y supuestamente impuesto en lo que a la religión y a la moral atañe.
La gente sencilla en su fe y en su vivir y pensar, acude con devoción a la Eucaristía y siente sus efectos en sus vidas. Y sobre todo, fomentan un respeto reverencial a todo lo que tenga que ver con la Eucaristía.
Según he podido oír y observar, existe otra tipología de personas que concurren a los actos de culto y están más atentos a ver quién acude a la recepción eucarística o no para emitir sus juicios demoledores, "in hoc non laudo" (en esto no los alabo) decía Pablo en su carta a los Corintios. Existe cierto tipo de católicos que asisten por obligación y que lo único que piensan es ver cuándo se termina y no muestran su pertenencia. Pensemos en que la invitación del Señor al presentarse como el Pan de Vida ha sido escuchada y aprovechada.
En la carta "Quédate con nosotros " del finado Pontífice , en su introducción afirma "que ciertamente no me hacía ilusiones de que un simple dato cronológico (el del Año Santo), aunque fuera sugestivo comportara de por si grandes cambios. Desafortunadamente, después del principio del milenio los hechos se han encargado de poner de relieve una especie de cruda continuidad respecto a los acontecimientos anteriores y a menudo, peores". "se deja entrever oscuras sombras de violencia y sangre que nos siguen entristeciendo".
Los estragos de la naturaleza y los conflictos endémicos de nuestra realidad, nos obligan a buscar una solución en lo espiritual y en lo superior ya que por neustras fuerzas no podemos hacer nada. "Sine me nihil potestis facere". Sin Mí no podéis hacer.
Usted como la mayoría de los rectores desde la dictadura, pasará aunque le ponga su nombre a todas las avenidas de la Universidad; yo, como otros docentes quedaré.
Usted humilla y le gusta engañar; yo procuro ser humilde y no dejar que engañen a la gente.
Usted, señor rector, le gusta dividir: a los profesores, a los estudiantes, a los administrativos; yo enseño a mis alumnos, a mis compatriotas a multiplicar, a acrecentar la dignidad.
Usted recibe -y le encantan- abrazos comprometidos; yo recibo abrazos sinceros.
Usted da prebendas, privilegios, pagos; yo pago mis impuestos.
Usted le gusta que le llamen "Rector Magnífico" mientras corta cintas; yo corto cadenas.
Usted suma haberes, yo sumo conocimientos.
Usted tiene los gastos pagos; yo pago mis gastos.
Usted, fue elegido rector y se quiere reelegir; yo elijo y no creo en la reelección.
Usted tiene toda una vida dedicada a impulsar, apoyar, aceptar, practicar el autoritarismo; yo llevo toda una vida combatiéndolo.
Usted no cree en el diálogo, ni en el debate, ni en la participación ciudadana; yo predico el diálogo, practico el debate y creo en la democracia participativa.
Usted, señor rector, tiene la Universidad secuestrada para sus tenebrosos fines; yo creo en los ciudadanos actores que desean rescatarla de las manos de los impostores.
Usted, señor Rector con sus acólitos del CGU, al igual que otros dictadores del pasado me dicen: "no te queremos aquí"; yo les digo con toda claridad: "Aquí estoy y aquí me quedo´.

101 años de Panamá América

 
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