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Nuestro modelo económico está agotado


Algunos legisladores y amigos me preguntaron mi opinión sobre las reformas fiscales presentadas a la opinión pública por el actual gobierno. Mi respuesta fue sin entrar en el análisis de los detalles positivos o negativos de la misma: "Estoy en completo desacuerdo". Conceptualmente tengo otra manera muy distinta de enfrentar el problema sobre el desarrollo económico del país.
El presidente Martín Torrijos, dijo al informar a la ciudadanía sobre su propósito de presentar unas reformas fiscales: "El modelo actual está agotado", agregando algunas otras consideraciones a favor de su proyecto que buscaba, según él, lograr una "mayor equidad tributaria". No hay la menor duda de que el modelo tributario y fiscal panameño está agotado.
Desde hace casi medio siglo, gobierno tras gobierno, ha venido presentando reformas tributarias, que en ocasiones llamaban también fiscales, que no han servido para los propósitos que las inspiraron. El país ha seguido teniendo una de las más injustas distribuciones de la riqueza de todo el hemisferio. Con cada nueva reforma los distintos gobiernos han venido utilizando el mismo estribillo: "Las reformas buscan un mejor equilibrio y permiten llevar adelante proyectos de asistencia social, principalmente dirigidos a las clases más desposeídas". Todo ha seguido igual. Las diferencias sociales y económicas siguen siendo abismales y el país, si bien ha demostrado en estos años un innegable avance material, el costo ha sido altísimo. En educación, por ejemplo, tenemos uno de los presupuestos más altos de Latinoamérica; sin embargo, otras naciones con menos recursos que nosotros tienen un nivel de cultura muy superior. En la salud pasa igual.
La situación actual nos lleva a reflexionar muy seriamente sobre nuestro presente y futuro tomando en cuenta las experiencias aleccionadoras del pasado. Nadie puede alegar que el modelo económico actual no está "agotado". Aún elementos radicales de izquierda lo manifiestan con mucha insistencia utilizando la frase de cliché del "neoliberalismo retardario". Si el sistema actual no ha dado resultado, tampoco lo ha dado el socialismo y mucho menos el comunismo. Tenemos, pues, dentro del sistema capitalista, que buscar las fórmulas que permitan una mayor equidad con progreso y mejoramiento social.
Es muy cierto que el "mercado negro" opera exitosamente en países con alta devaluación y este solo disminuye cuando los niveles cambiarios se ajustan. El contrabando bien es sabido que florece mientras más altos son los aranceles y las defraudaciones o evasiones fiscales aumentan en proporción directa a los altos impuestos. En Panamá se asegura que un 40-50% de la empresa privada no cumple adecuadamente con sus obligaciones tributarias. ¿Qué hacer, pues, sobre este tema? Debemos primero que todo definir como nación qué queremos y hacia dónde vamos. En un mundo cambiante muy distinto a lo que era ayer tenemos que adaptarnos a las nuevas situaciones.
No es posible que hoy rijan los mismos esquemas que año tras año hemos tenido sin resultado positivo. Pienso que ha llegado el momento de hacer un análisis profundo, buscar las mejores mentes que hagan un estudio de que han hecho otras naciones con grandes éxitos en sus desarrollos económicos como Irlanda, Japón, Singapur, etc. y tratar de adaptar sus métodos a nuestra realidad.
Panamá por su posición geográfica, su escasa población y sus condiciones naturales, será siempre un país de servicio. Tratar de que seamos otra cosa es mantenernos en el "status quo" en que estamos hoy día. ¿Debe Panamá, "puente del mundo y corazón del universo", ser un puerto libre de frontera a frontera? No lo sé, pero valdría la pena analizarlo. ¿Una reducción al mínimo de nuestros impuestos atraería capital foráneo para lograr nuestro desarrollo económico y disminuir el desempleo? No lo sé, pero debemos estudiarlo también.
Ha llegado la hora de que Panamá se aleje de los esquemas tradicionales y busque un futuro promisorio con medidas radicales que le han servido de gran desarrollo a otras naciones. Requerimos un acuerdo nacional que permita, con la aplicación de otros sistemas innovadores, alcanzar las metas porque el actual viejo modelo se agotó sin dar resultados anhelados.

101 años de Panamá América

 
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