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Nueva arquitectura


Con las megaconstrucciones que tienen como escenario la ciudad de Panamá y algunas playas, descubrimos que los arquitectos de hoy son meros imitadores. Copian con descaro formas e ideas imperantes en los países desarrrollados. Dirán que siempre ha sido así, pero en el argumento se olvidan de una pequeña variable: la sostenibilidad.

El Panamá de hoy exige más inteligencia y capacidad de adaptación. Con lo que cuesta la energía eléctrica, sin ir más lejos, es absurdo que nuestros grandes edificios tengan como elemento dominante el vidrio, cuando no las ventanas estilo francés. Esto hace obligatorio los aires acondicionados o algún otro tipo de ventilación artificial y, por ende, encarece en el largo plazo el costo del acto de habitar.

Debe ser requerimiento oficial que el diseño de los edificios garantice la sostenibilidad, de manera que tome en cuenta el entorno y se propicie el ahorro. A nuestros arquitectos debemos obligarlos a pensar, a crear nuevas maneras de hacer las cosas. El futuro de todos está en juego.

101 años de Panamá América

 
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