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Nueva corriente geopolítica tras atentado


Una de las consecuencias del atroz ataque terrorista que sufrió Estados Unidos es el surgimiento de una nueva corriente geopolítica de que la única superpotencia del mundo necesita aliados. "Cada nación, en cada región, tiene que tomar una decisión ahora. O ustedes están con nosotros o están con los terroristas," es el reto que el presidente George W. Bush lanzó al mundo en su discurso al Congreso, tras los atroces ataques terroristas del pasado 11 de septiembre.
La nueva determinación demostrada por Bush para conformar una gran "coalición global" contra la amenaza de grupos de fanáticos fundamentalistas refugiado esparcidos por el Oriente Medio y Europa, ha dejado inoperante la tentación hacia el unilateralismo que marcó el inicio del gobierno de Bush, según los diplomáticos y observadores entrevistados por este corresponsal.
Tanto la comunidad hemisférica, al invocar el Tratado de Río en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA), como la Organización del Atlántico Norte han considerado que el ataque contra Estados Unidos constituye una agresión a todos sus Estados miembros. Eso era de esperar.
Lo que ha logrado el ataque terrorista del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington puede haber cambiado la faz del panorama internacional. Quizás lo más significativo en términos geopolíticos es el "rapprochement" que está liderando el presidente ruso, Vladimir Putin, quien tuvo que superar la resistencia de sus propias fuerzas armadas para ofrecer espacio aéreo y facilidades en tierra a la fuerza aérea de Estados Unidos en las repúblicas asiáticas que lindan con Afganistán. La decisión podría abrir el camino para el envío de tropas estadounidenses a territorio ruso para el asalto contra el régimen de Kabul.
Las iniciativas de Moscú dan substancia a lo que el politólogo y diplomático finlandés, Max Jakobson, señaló en una entrevista publicada en este espacio el pasado mes cuando vaticinó que de las cenizas de la tragedia de la explosión terrorista podría surgir un significativo acercamiento ruso-estadunidense.
A este nuevo eje geopolítico, el gobierno de Bush trata de añadir una inusual coalición, lo que se presenta como una larga y multidimensional "guerra contra el terrorismo", a la que no sólo espera comprometer los viejos aliados como Europa e Israel, sino también a Pakistán, India, China, a la vez que se habla de gestiones secretas con Irán, Siria, y el Sudán, así como Cuba, cuyo gobierno de inmediato condenó enfáticamente el atentado y expresó su simpatía por la pérdida de vidas.
"Durante la última semana el mundo ha presenciado unos reordenamientos geopolíticos potencialmente comparables a 1945 cuando acabó la Segunda Guerra Mundial y a la caída del Muro de Berlín en 1989," sentencia Lionel Barber, el connotado comentarista editorial del Financial Times de Londres.
El comentarista se hace dos preguntas: ¿Hasta qué medida los países de la "coalición" condicionan su apoyo a Washington a objetivos limitados en caso de una guerra, y qué precio están cobrando países como Rusia por ese apoyo?
Hasta el momento el propósito inmediato de la política de Estados Unidos es aislar al régimen Talibán de Kabul. En vista de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita, el ostracismo de los talibanes parece haberse logrado. Esto allana el camino a un asalto de las fuerzas estadounidense, apoyadas por Gran Bretaña, a los campos de entrenamiento de Osama bin Laden, el principal sospechoso de los actos de terrorismo. Una acción de esta índole, acompañada por un intenso bombardeo aéreo podría ocurrir esta semana, según fuentes próximas al Pentágono.
Sin embargo este tipo de operación contra bin Laden sería sólo la primera fase de una guerra antiterrorista. La segunda sería algo mucho más amplia, como una campaña para cercar a Irak y otros países que supuestamente patrocinan a las células terroristas.
Finalmente, en términos de la opinión pública de los Estados Unidos, todo indica que se está produciendo un "nuevo despertar" hacia las relaciones internacionales por parte de un pueblo que en tiempos de paz presta un mínimo de atención a la situación en que vive el resto del mundo.

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