Nueva fecha para culminación de intercambio vehicular
El nuevo intercambio vehicular que se construye en el sector de Ancón, con una inversión de casi 28 millones de balboas, podrá ser utilizado en toda su extensión el próximo mes de junio, reveló Saúl Marín, jefe de la Oficina Técnica de la empresa DIWIDAG que ejecuta este proyecto.
La obra registra un avance físico de 90 por ciento y consta de tres componentes fundamentales. La rehabilitación y ensanches de tres importantes avenidas: La Omar Torrijos Herrera, la Canfield y la Ascanio Arosemena, que fueron concluidas y se encuentran ya al servicio de los usuarios.
También incluye la construcción de un cajón pluvial de 2.2 kilómetros por 12 metros de ancho, el cual registra 97 por ciento de avance. Su edificación aumentará la capacidad fluvial de este río y además, ofrecerá una solución permanente a los problemas de inundaciones en el área.
El último componente de este proyecto, lo constituye la construcción del puente vehicular sobre la avenida Omar Torrijos Herrera de aproximadamente 800 metros de longitud. Esta estructura, tiene un avance de 80 por ciento y facilitará el acceso directo a la Gran Terminal de Transporte, la vía marginal Los Pueblos y el Corredor Norte, entre otros sectores.
Cabe señalar que esta obra ha sufrido varios retrasos, pues inicialmente estaba programado para culminar el pasado mes de septiembre, posteriormente se estimó para febrero de este año, seguidamente se anunció que culminaría en marzo y ahora se espera esté listo el próximo mes de junio.
Como consecuencia de los retrasos los constates cambios de los sentidos de las calles en esta edificación ocasionan molestias a los conductores que constantemente utilizan esta arteria vehicular.
Advirtió que las respuestas a la comunidad se dan, siempre y cuando, la misma comunidad saque su potencial de trabajo. Señaló que el paso grande es crear los cimientos de la propuesta metodológica, para con ello, tener las fuerzas de sostenibilidad para seguir adelante. En esto, es básico que todas las personas estén motivadas y deseen trabajar por un objetivo común, sentenció de Ramos.
"Hemos aprendido que tenemos que sintonizarnos con la cultura propia de los pueblos, puntualizó Ramos, al referirse al nivel de desconfianza que en un inicio tenía la comunidad de las personas que trabajaban con ellos. Afortunadamente, se avanzó en ese aspecto y el nivel de credibilidad entre ambas partes se está dando, destacó.
Hay que resaltar que quienes llevan adelante el proyecto se sienten motivados y que en la medida que sean exitosas las actividades que se realizan en Koskuna, se implementará dichas estrategias en otras comunidades.
Para Ramos el mayor logro ha sido el compromiso de todos por resolver los problemas y trabajar en conjunto. Sobre este punto, señaló que recientemente se efectuó una reunión entre todos los actores del programa, con la finalidad de renovar los compromisos de cara a las próximas actividades de abril y mayo. Con este programa la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá no sólo mejora la calidad de su personal sino la calidad de sus actividades extensionistas.
Es una comunidad que está a media hora de la ciudad capital, pero a pesar de la cercanía, sus moradores carecen de muchos servicios básicos. Se estima que hay una población de 1,500 personas. Un 51% son hombres y el resto (49%) mujeres. Su población es relativamente joven, 62% es menor de 27 años.
En su mayoría, un 90% es de origen Kuna , el resto (10%) es latina. En Koskuna realizan sus actividades igual como si estuvieran en la Comarca de Kuna Yala, con su propio sistema de gobierno y tradiciones. Los miembros kunas de Koskuna tienen una junta local en donde no puede intervenir ningún latino.
Aunque tienen casas de bloque, mantienen anexa a ella unos ranchos en donde realizan la mayor parte de las actividades diarias. Dentro de las viviendas viven aproximadamente 20 a 25 personas. Koskuna no cuenta con sistema de disposición de aguas negras o servidas, basura y no tiene agua potable, la que consumen proviene de pozos que se han perforado.
Sumado a ello, la pobreza, la insalubridad, la falta de escolaridad, el alto índice de menores embarazadas, violencia, drogadicción y el mal estado de la carretera que se vuelve intransitable en época de lluvia, hacen de Koskuna una comunidad con grandes necesidades. Hay desempleo en el sector. Los hombres, mujeres y niños se dedican a la pesca artesanal, servicios domésticos y a actividades agrícolas con las que obtienen sus pocos ingresos.
La obra registra un avance físico de 90 por ciento y consta de tres componentes fundamentales. La rehabilitación y ensanches de tres importantes avenidas: La Omar Torrijos Herrera, la Canfield y la Ascanio Arosemena, que fueron concluidas y se encuentran ya al servicio de los usuarios.
También incluye la construcción de un cajón pluvial de 2.2 kilómetros por 12 metros de ancho, el cual registra 97 por ciento de avance. Su edificación aumentará la capacidad fluvial de este río y además, ofrecerá una solución permanente a los problemas de inundaciones en el área.
El último componente de este proyecto, lo constituye la construcción del puente vehicular sobre la avenida Omar Torrijos Herrera de aproximadamente 800 metros de longitud. Esta estructura, tiene un avance de 80 por ciento y facilitará el acceso directo a la Gran Terminal de Transporte, la vía marginal Los Pueblos y el Corredor Norte, entre otros sectores.
Cabe señalar que esta obra ha sufrido varios retrasos, pues inicialmente estaba programado para culminar el pasado mes de septiembre, posteriormente se estimó para febrero de este año, seguidamente se anunció que culminaría en marzo y ahora se espera esté listo el próximo mes de junio.
Como consecuencia de los retrasos los constates cambios de los sentidos de las calles en esta edificación ocasionan molestias a los conductores que constantemente utilizan esta arteria vehicular.
Advirtió que las respuestas a la comunidad se dan, siempre y cuando, la misma comunidad saque su potencial de trabajo. Señaló que el paso grande es crear los cimientos de la propuesta metodológica, para con ello, tener las fuerzas de sostenibilidad para seguir adelante. En esto, es básico que todas las personas estén motivadas y deseen trabajar por un objetivo común, sentenció de Ramos.
"Hemos aprendido que tenemos que sintonizarnos con la cultura propia de los pueblos, puntualizó Ramos, al referirse al nivel de desconfianza que en un inicio tenía la comunidad de las personas que trabajaban con ellos. Afortunadamente, se avanzó en ese aspecto y el nivel de credibilidad entre ambas partes se está dando, destacó.
Hay que resaltar que quienes llevan adelante el proyecto se sienten motivados y que en la medida que sean exitosas las actividades que se realizan en Koskuna, se implementará dichas estrategias en otras comunidades.
Para Ramos el mayor logro ha sido el compromiso de todos por resolver los problemas y trabajar en conjunto. Sobre este punto, señaló que recientemente se efectuó una reunión entre todos los actores del programa, con la finalidad de renovar los compromisos de cara a las próximas actividades de abril y mayo. Con este programa la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá no sólo mejora la calidad de su personal sino la calidad de sus actividades extensionistas.
Es una comunidad que está a media hora de la ciudad capital, pero a pesar de la cercanía, sus moradores carecen de muchos servicios básicos. Se estima que hay una población de 1,500 personas. Un 51% son hombres y el resto (49%) mujeres. Su población es relativamente joven, 62% es menor de 27 años.
En su mayoría, un 90% es de origen Kuna , el resto (10%) es latina. En Koskuna realizan sus actividades igual como si estuvieran en la Comarca de Kuna Yala, con su propio sistema de gobierno y tradiciones. Los miembros kunas de Koskuna tienen una junta local en donde no puede intervenir ningún latino.
Aunque tienen casas de bloque, mantienen anexa a ella unos ranchos en donde realizan la mayor parte de las actividades diarias. Dentro de las viviendas viven aproximadamente 20 a 25 personas. Koskuna no cuenta con sistema de disposición de aguas negras o servidas, basura y no tiene agua potable, la que consumen proviene de pozos que se han perforado.
Sumado a ello, la pobreza, la insalubridad, la falta de escolaridad, el alto índice de menores embarazadas, violencia, drogadicción y el mal estado de la carretera que se vuelve intransitable en época de lluvia, hacen de Koskuna una comunidad con grandes necesidades. Hay desempleo en el sector. Los hombres, mujeres y niños se dedican a la pesca artesanal, servicios domésticos y a actividades agrícolas con las que obtienen sus pocos ingresos.