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¿Nueva guerra de Corea?


Cincuenta y siete años después de la firma del armisticio que técnicamente puso fin a la guerra de Corea, con el cese al fuego logrado en julio de 1953, desde entonces se mantiene una tensa tregua armada, en un ambiente de tensión volátil, donde un mínimo cálculo erróneo podría terminar con la vida de millones de personas. Tal punto de inflexión lo podría proporcionar el hundimiento el pasado 26 marzo, del buque de guerra surcoreano Cheonan con 46 tripulantes a bordo, lo cual, no solo aleja más que nunca la posibilidad de concluir el proceso con la firma de un tratado de paz; especialmente después de que la investigación del suceso, realizada por un equipo internacional, demostró que un torpedo causó una poderosa explosión subacuática; sino que pone a la península coreana, al Asia Oriental y al mundo al borde de un guerra nuclear. Se presume, que como primer paso para enfrentar la cuestión, el Consejo de Seguridad de la ONU actúe resueltamente. Sin embargo, el tratamiento de la cuestión en el mismo, no garantiza el apoyo de China, que hasta la fecha se ha mantenido neutral en los resultados de la investigación, calificando al incidente como tragedia, pero rechazando culpar a Corea del Norte y pidiendo calma en ambos lados. Es evidente que aunque China apoyó dos rondas de sanciones de la ONU en contra de Pyongyang, después las pruebas nucleares de Corea del Norte en 2006 y 2009, no es seguro que en esta ocasión siga el mismo curso. Las razones para sustentar lo anterior se apoyan en que es posible que argumente, que es difícil prever, que la presión económica y diplomática que se ejercería contra Corea del Norte de resultados, cuando hace frente ya, a fuertes sanciones previas. Dos que sobre pondere la reciente oferta de Kim Jong Il de retomar las negociaciones multilaterales, suspendidas en 2008 y tres que en respuesta a la reciente venta de armas de los Estados Unidos a Taiwán, quieran tomar represalias a través de la modificación de su postura frente Corea del Norte e Irán.

Por desgracia, justo cuando Corea del Norte da la excusa necesaria para actuar en su contra de manera resuelta, el mundo quizás choque ante una poco consecuente postura del único actor de poder internacional real en la zona, que en vez de obligar a Pyongyang a entrar al redil, opte de manera irresponsable, por dejar sin efecto las presiones de la ONU sobre los norcoreanos, convirtiendo a ese país en un aliado estratégico, para usarlo de contrapeso al Japón y Corea del Sur, tradicionales aliados de EE.UU. en esa área geográfica.

*Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.

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