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Nueva Presidencia 


Hoy, cuando Ricardo Martinelli Berrocal ascienda al solio presidencial, bajará el telón de la campaña, las promesas comenzarán su prueba de fuego y estará por demostrase si el interés nacional está por encima de la conducta partidaria. Martinelli realizó una excelente campaña, lo que en materia de análisis equivale a una formulación.

El “Know How” viene ahora, y contrario a los meses de proselitismo, que empeñan esfuerzos en tramas polarizadas, el consenso asume espacio, porque está demostrado históricamente que, aunque las propuestas sean partidarias, el ejercicio de gobernar debe considerar a todas las fuerzas y formas de manifestaciones que coexisten e influyen en el devenir del país.

Las expectativas en torno al nuevo gobierno son proporcionales a ese mayoritario voto ciudadano que alcanzó el nuevo mandatario, y más allá de las exitosas críticas que lanzó contra la administración saliente, está ahora la capacidad para darle continuidad a la construcción de un país, a la unidad de sus ciudadanos y a la dirección por la que enrumbe a la nación en el concierto internacional. Resulta fácil adivinar en Martinelli un estilo diametralmente opuesto al dilatado y a veces exasperante modo de dirigir del presidente saliente.

Será difícil, sin embargo, saber, hasta llegado el momento, si menos de veinte jubilados podrán bloquear la Transístmica sin que se les toque un cabello, pese a los problemas causados a terceros.

La nueva presidencia tiene en sus manos la responsabilidad de que entre panameños iniciemos una nueva forma de entendimiento.

101 años de Panamá América

 
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