Nueva tarifa para los taxis
Las autoridades nacionales han sorprendido a la comunidad con un aumento dramático en la tarifa del transporte selectivo. Todo indica que, lamentablemente, es un hecho irreversible. Injusto e inoportuno, pero irreversible.
El incremento es producto de un pugilato entre el gobierno y los transportistas, que incluyó amenaza de los taxistas, quienes prometieron trancar el país si no se accedía a sus peticiones.
Visto de manera estricta, no es más que la legalización del exabrupto que hasta el momento cometían los taxistas al cobrar allende lo establecido. Es cierto que la antigua tarifa, que determinaba como pago mínimo setenta y cinco centésimos, y el sobre pago de veinticinco centésimos entre rutas, no respondía a la realidad. Sin embargo, los taxistas ya ignoraban esa norma, y cobraban lo que les daba la gana. Tenemos entendido que la propuesta actual es de cobrar un balboa, así como treinta y cinco centésimos cuando se viaje de una ruta a otra.
Además, se planean incrementos según la hora de la noche y el día de la semana en que se usen los taxis, y otro tanto si hay más de un pasajero hacia un mismo destino. Como vemos, viajar en transporte selectivo será un lujo, y hasta peligroso si el conductor sigue tratando a los usuarios con la insolencia que se ha convertido en rutina.
El incremento no vino solo; es un eslabón adicional a muchos otros en una cadena que ha dirigido sus golpes contra los panameños, y de manera muy especial contra una clase media cada vez menos flexible y viva por el sangrado económico.