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Nueva ubicación de la Ciudad Gubernamental


Este proyecto merece más discusión pública para verificar sus bondades y desventajas. Los urbanistas no se ponen de acuerdo. Hay quienes favorecen la actual propuesta de construir una inmensa mole de concreto y estacionamientos, que aloje a todas las oficinas públicas en un solo complejo. Y hay también quienes adversan la idea como ajena al concepto de un entorno urbano más humano.
A primera vista, nos luce evidente que la propuesta de enclavarla en Albrook, choca con el interés de ampliar el Puerto de Balboa con vista a la visión de hacer de Panamá un país marítimo. La ampliación es vital para el incipiente ferrocarril y nutriría también de carga a una futura autopista Panamá-Colón. Los concesionarios del terminal se encuentran hoy precisamente ampliando parcialmente su capacidad de manejo de contenedores a casi el doble de la hoy existente; pero en el futuro, no contarán con más espacio, salvo el previsto para la Ciudad Gubernamental, donde opera el actual aeropuerto Marcos Gelabert.
Ante esa realidad, se exploran otros sitios para la construcción del proyecto. Por el momento, parece descartada Howard, la antigua base aérea norteamericana situada en la ribera oeste pacífica del Canal.
La ausencia de un segundo puente que cruce la vía interoceánica y la insuficiencia de vías que comuniquen el proyecto con el resto de la capital, han terminado por desecharla.
Ahora se explora Clayton y otros sitios. Mientras tanto, sus adversarios toman fuerza. Se preguntan, por qué no construir varios edificios en la misma ciudad, en áreas tales como El Marañón, El Chorrillo y similares, lo que daría de paso una imagen renovada y más moderna al miserable aspecto actual, terminando de paso con el hacinamiento de los humildes panameños que viven en el lugar.
Otros cuestionan la conveniencia de invertir tantos millones en semejante mole habiendo tantas otras necesidades en áreas más prioritarias de naturaleza social. Y mientras la discusión sube de tono, parece oportuno integrar a la misma a más sectores, dependiendo de cuán real sea la intención del actual gobierno de seguir adelante con este proyecto, y no un mero espejismo o una venta fútil de esperanza. De cualquier modo, ha de ser el supremo interés nacional y no el egoísmo de oportunistas de negociados lo que debe prevalecer.
Sabemos que se dice que esto es utópico, erróneo, inaplicable... Sin embargo es un legítimo y modesto sueño de los que no nos resignamos a la pesadilla neoliberal, y es que la alternativa tampoco es seguir como hasta ahora.
Según cálculos de las Naciones Unidas, las sumas recaudadas de la aplicación de una tasa del 0.1% a las transacciones financieras antes referidas alcanzarían un volumen de recursos superior al necesario para desarrollar un programa planetario de erradicación de la pobreza. Con el 10% de la suma recaudada sería posible proporcionar atención sanitaria a todos los habitantes del planeta, suprimir las formas graves de mal nutrición y proporcionar agua potable a todo el mundo.
Con un 5% se podría establecer una red de planificación familiar a escala planetaria, de tal suerte que la población del mundo quedase estabilizada en el 2015. Con un 3% se conseguiría reducir a la mitad la tasa de analfabetismo presente en la población adulta.
(egrimal@cableonda.net)

101 años de Panamá América

 
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