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Nueve horas cruciales


El pueblo es el soberano, pero sólo cuando vota. Durante los cinco años que separan a cada elección, la soberanía la ejercen los gobernantes en nombre del pueblo.
En ese período son los elegidos: el presidente, los legisladores, alcaldes y representantes los que tienen la sartén por el mango. De allí porqué el pueblo votante debe ser muy cuidadoso para delegar su soberanía, pues tendrá que esperar otros cinco años para poder volver a ejercerla.
Y si no elige bien tendrá mucho que lamentar, como nos ocurre ahora.
Como es tradicional en muchos países, y también en Panamá, la elección presidencial acapara el mayor interés de los electores, mientras que la de los legisladores pasa a un segundo plano.
Esa es, precisamente, una de las razones que han hecho de nuestra Asamblea Legislativa un órgano ineficiente, cuyo desempeño repudia la ciudadanía, de manera casi unánime.
¿Quién puede remediar esta situación? Pues no hay la menor duda de que esa tarea le corresponde a los electores. Son ellos los que tendrán la responsabilidad de hacerlo, durante las 9 horas cruciales que transcurrirán desde las 7:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. del domingo 2 de mayo de 1999.
De lo que hagan durante ese período, cuando depositen sus votos, dependerá que tengamos una verdadera Asamblea Legislativa u otra caricatura de parlamento igual al presente.
A continuación algunos de los criterios que, en mi opinión, debieran tomar en cuenta los electores para asegurarse que la próxima Asamblea sea eficiente, responsable y productiva, en vez de una nueva edición de frustraciones. Especialmente, les recomiendo no olvidar:
1. Que los legisladores son elegidos en los denominados circuitos electorales, pero que sus funciones son nacionales y consisten, principalmente, en: a) legislar por toda la nación y no para sus circuitos y b) fiscalizar el funcionamiento de toda la administración pública. Por tanto, su visión debe superar el localismo regional.
2. Que es importante la trayectoria de los candidatos. ¿Qué han hecho? ¿Cuáles han sido sus posiciones o pronunciamientos sobre los principales problemas de interés nacional? Quien nunca ha dejado oír su voz, para opinar sobre los problemas del país, mal puede reclamar el derecho a representar al pueblo en la Asamblea Legislativa.
3. Que es importante conocer qué se proponen hacer como legisladores. ¿Cómo van a actuar? ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Qué proyectos de leyes tienen y cómo los explican? Todo aspirante a legislador debe asumir algunos compromisos específicos, a cambio del voto de los electores.
Es, además, de la mayor importancia, que se hayan manifestado, con toda claridad, si están dispuestos a renunciar a los exagerados privilegios de que actualmente disfrutan.
4. Que hay pendientes, para que los aborde la próxima Asamblea Legislativa algunos aspectos medulares para el futuro del país, como son: la revisión de las concesiones administrativas, otorgadas para construir corredores y carreteras o la revisión de las privatizaciones realizadas por el presente gobierno.
Es necesario que todos los aspirantes a legisladores expresen cómo piensan actuar frente a esos casos y muy, pero muy especialmente frente a la propuesta de privatización del IDAAN.
5. Que es necesario que los candidatos se hayan comprometido a erradicar la nefasta práctica de incumplir su deber de legislar, delegándole esa responsabilidad al Organo Ejecutivo, mediante la concesión de facultades extraordinarias.
Pienso que si los electores, en vez de atender a factores como el amiguismo o la propaganda vistosa y costosa, prestan atención a criterios como los que he señalado, hay mejores posibilidades de que no se repita el cuadro patético de una Asamblea como la que tenemos.
Como dice el refrán: "más vale prevenir". Sobre todo, porque en este caso la cura estaría a cinco años de distancia.

101 años de Panamá América

 
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