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Nuevo año, triste y cansado


El 2008 llega a las clases más necesitadas de la República muy triste y cansado, porque trae a sus espaldas un fardo de promesas incumplidas por un Presidente que, al  inicio de su administración, habló de una patria nueva en donde la democracia, la justicia social y la libertad, serían el norte de su gestión. Siempre lo  oímos proclamar su interés por los problemas de más importancia en la vida de los panameños, como la educación, la salud, la inseguridad pública, la droga, la violencia, la mora judicial, la  corrupción.

Sin embargo, estas situaciones están a la orden del día, haciendo un grave daño a una nación que tiene derecho a vivir con dignidad y en mejores condiciones de vida. Lo ocurrido en la Caja de Seguro Social, en el transporte, en el Ministerio de Educación, etc., nos hablan elocuentemente de que en algunas instituciones de gobierno no existe la verdadera responsabilidad, capacidad y vocación de trabajo para enfrentar los problemas que agobian a un pueblo cansado de esperar lo que le pertenece en materia de justicia social.

Sin duda, el país ha logrado un crecimiento económico notable, pero éste no se canaliza hacia el dolor de los que menos tienen. Es urgente que surja una rectificación profunda en la gestión del gobierno perredista; que se echen a un lado intereses y ambiciones partidistas y se abrace la causa de un país que tiene hambre y anhela participar en los progresos de la Nación; urge que los partidos políticos piensen en los asuntos nacionales y renuncien a sus intereses partidistas.

Panamá requiere de reflexión profunda en momentos en que se inicia un nuevo año, en que problemas medulares son obstáculos para la franca marcha hacia el progreso; necesitamos pensar seriamente en la responsabilidad que tenemos los panameños en la consecución de un país libre de la corrupción, de la violencia, de la pobreza extrema. Tenemos que unirnos en un haz de voluntades para el trabajo constructivo que devuelva la fe, la paz y bienestar a la familia panameña.

Sólo así, ese fardo de promesas incumplidas se realizarán en beneficio de la nación, y el año 2009 llegará sonriente y con mucho brío para el futuro.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América