Nuevo cruce del Canal: ¿puente o túnel?
En el diario La Prensa, en su edición del día 25 de enero de 1999, leímos una noticia relacionada con la posibilidad de desempolvar el suspendido proyecto del puente "Van Dam", que había sido iniciado por el consorcio panameño -venezolano" "Van Dam"- Sosa & Barbero, a principios de la década de los ochenta.
En la noticia se menciona que la firma norteamericana Louis Berger Internacional estimó que un nuevo puente sobre el Canal tendría un costo de entre 250 y 526 millones de dólares y un túnel bajo el Canal costaría unos 788 millones de dólares.
Nos parece asombroso que una firma seria, reconocida a nivel internacional como la mencionada, haya podido dar cifras tan disparatadas y desproporcionadas como las indicadas en la noticia. Decir que el costo de un nuevo puente sobre el Canal está entre 250 y 526 millones de dólares es como decir que el Istmo de Panamá se encuentra en algún lugar de América entre Alaska y La Patagonia. Entre las dos cifras hay una diferencia de 276 millones de dólares. No es posible que una firma seria estime el costo de una obra con un rango tan amplio. El costo de 788 millones de dólares para el túnel nos parece un disparate.
El cruce de una vía a través de un cuerpo de agua ya sea río, caudal, lago o tramo de mar puede tener dos soluciones: área o subterránea. La solución más económica va a depender de la longitud involucrada, las características topográficas y geológicas del área, la infraestructura existente y la tecnología disponible. En los casos de ríos angostos como los nuestros hablando de longitudes de 1 a 3 kilómetros dependiendo por donde queramos cruzar. Ejemplos de túneles debajo de ríos y tramos de mar existen en Estados Unidos, Europa y Japón y muchas otras partes del mundo.
El actual (Puente de Las Américas), inaugurado el 12 de octubre de 1962, tiene una longitud de 1654 metros y fue construido por los norteamericanos a un costo de aproximadamente 20 millones de dólares, con 4 vías en el tramo central y tres vías en los accesos. Aún no comprendemos cuál fue la intención del diseñador al desarrollar una estructura con un doble cuello de botella a un altura de más de 100 metros sobre el Canal. Aparentemente los norteamericanos estaban obligados por el tratado vigente en aquel entonces a construir un cruce que permitiera la comunicación expedita y eficiente entre nuestra capital y el interior del país. Se dice que se propuso un puente o un túnel, y el gobierno de turno eligió el puente.
El Puente de Las Américas cumplió su cometido por alrededor de 20 años, pero debido al vertiginoso desarrollo del área metropolitana y el incremento del tráfico desde y hacia el interior de la República, la vía se ha hecho prácticamente obsoleta para descongestionar la marejada de vehículos que día a día la invaden y que tiende a crecer desproporcionadamente. Aún con el ensanche realizado el año pasado, la estructura ya no soporta el creciente flujo vehícular. Es impostergable, ya, habilitar un nuevo cruce sobre o debajo del Canal. El cruce debe complementar y optimizar el uso de las vías existentes como la -Autopista Panamá-Chorrera, los Corredores Norte y Sur, la Autopista Panamá-Colón e integrar el desarrollo de las Areas Revertidas del Sector Pacífico. Estimamos que el cruce se debe hacer en algún sector entre la esclusa de Miraflores y el área de Amador. Pero, cuál sería la mejor solución, un puente o un túnel?
Un puente tiene restricciones de altura para permitir el paso expedito de naves de gran magnitud. Por tanto, debe ser una estructura de acero en forma de arco como la actual o soportada por cables con altos pilares, ya sea de acero o concreto, que pueda ser suspendida a gran altura sobre el nivel del agua. Asumiendo como buena la primera cifra dada por la firma Louis Berger, este puente costaría alrededor de 250 millones de balboas. Cabe mencionar que prácticamente todo el material y la tecnología para la erección del puente serían importados. Debemos tomar en cuenta que el puente como estructura superficial, y en este caso prácticamente suspendida, estaría sometido además de las cargas del tráfico a cargas de viento, cargas sísmicas y sería más vulnerable a un ataque aéreo en caso de una guerra o terrorismo. Luego de construido, el puente requiere un mantenimiento continuo y permanente durante toda su vida útil.
Para la solución con túnel pensamos que se debe construir dos túneles paralelos con capacidad de tres vías cada uno: tres vías hacia el interior y tres vías hacia la ciudad. Los mismos serían de una longitud aproximada de unos 3 kilómetros y en su punto más profundo pasarían a unos 60 metros por debajo del fondo del Canal. Los túneles serían de sección "Chata" de 9 metros en la base y 6 metros de altura, excavados en roca, reforzados con pernos y arcos de acero donde se requiera, totalmente revestidos de concreto y con sistemas de ventilación, iluminación y drenaje. El sistema de dos túneles facilitaría el mantenimiento y cierres en caso de emergencia. Conservadoramente estimamos que el costo por kilómetro de los túneles estaría alrededor de los 20 millones de balboas, lo que representaría una inversión total de 120 millones para esta alternativa.
Estimamos que la alternativa de túnel es la más recomendable tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista funcional y constructivo. Su construcción no interfiere con la operación normal del Canal pues todo se hace subterráneo; el costo de mantenimiento es mucho menor; la mayor parte de los materiales se obtienen en el país sin necesidad de importar, evitando la fuga de divisas; la tecnología de excavación de túneles ya es conocida en Panamá y los países vecinos; la geología y características del área han sido por largos años estudiadas y es conocida en forma detallada, además el material que se extraiga de la excavación (aproximadamente 400,000 metros cúbicos) puede ser utilizado para rellenar y habilitar tierras adyacentes.
Exhortamos a los ingenieros conscientes de nuestro país a reflexionar sobre este tema y buscar una solución "panameña" a este problema que, afortunadamente y para nuestro regocijo, es ahora "netamente panameño".
En la noticia se menciona que la firma norteamericana Louis Berger Internacional estimó que un nuevo puente sobre el Canal tendría un costo de entre 250 y 526 millones de dólares y un túnel bajo el Canal costaría unos 788 millones de dólares.
Nos parece asombroso que una firma seria, reconocida a nivel internacional como la mencionada, haya podido dar cifras tan disparatadas y desproporcionadas como las indicadas en la noticia. Decir que el costo de un nuevo puente sobre el Canal está entre 250 y 526 millones de dólares es como decir que el Istmo de Panamá se encuentra en algún lugar de América entre Alaska y La Patagonia. Entre las dos cifras hay una diferencia de 276 millones de dólares. No es posible que una firma seria estime el costo de una obra con un rango tan amplio. El costo de 788 millones de dólares para el túnel nos parece un disparate.
El cruce de una vía a través de un cuerpo de agua ya sea río, caudal, lago o tramo de mar puede tener dos soluciones: área o subterránea. La solución más económica va a depender de la longitud involucrada, las características topográficas y geológicas del área, la infraestructura existente y la tecnología disponible. En los casos de ríos angostos como los nuestros hablando de longitudes de 1 a 3 kilómetros dependiendo por donde queramos cruzar. Ejemplos de túneles debajo de ríos y tramos de mar existen en Estados Unidos, Europa y Japón y muchas otras partes del mundo.
El actual (Puente de Las Américas), inaugurado el 12 de octubre de 1962, tiene una longitud de 1654 metros y fue construido por los norteamericanos a un costo de aproximadamente 20 millones de dólares, con 4 vías en el tramo central y tres vías en los accesos. Aún no comprendemos cuál fue la intención del diseñador al desarrollar una estructura con un doble cuello de botella a un altura de más de 100 metros sobre el Canal. Aparentemente los norteamericanos estaban obligados por el tratado vigente en aquel entonces a construir un cruce que permitiera la comunicación expedita y eficiente entre nuestra capital y el interior del país. Se dice que se propuso un puente o un túnel, y el gobierno de turno eligió el puente.
El Puente de Las Américas cumplió su cometido por alrededor de 20 años, pero debido al vertiginoso desarrollo del área metropolitana y el incremento del tráfico desde y hacia el interior de la República, la vía se ha hecho prácticamente obsoleta para descongestionar la marejada de vehículos que día a día la invaden y que tiende a crecer desproporcionadamente. Aún con el ensanche realizado el año pasado, la estructura ya no soporta el creciente flujo vehícular. Es impostergable, ya, habilitar un nuevo cruce sobre o debajo del Canal. El cruce debe complementar y optimizar el uso de las vías existentes como la -Autopista Panamá-Chorrera, los Corredores Norte y Sur, la Autopista Panamá-Colón e integrar el desarrollo de las Areas Revertidas del Sector Pacífico. Estimamos que el cruce se debe hacer en algún sector entre la esclusa de Miraflores y el área de Amador. Pero, cuál sería la mejor solución, un puente o un túnel?
Un puente tiene restricciones de altura para permitir el paso expedito de naves de gran magnitud. Por tanto, debe ser una estructura de acero en forma de arco como la actual o soportada por cables con altos pilares, ya sea de acero o concreto, que pueda ser suspendida a gran altura sobre el nivel del agua. Asumiendo como buena la primera cifra dada por la firma Louis Berger, este puente costaría alrededor de 250 millones de balboas. Cabe mencionar que prácticamente todo el material y la tecnología para la erección del puente serían importados. Debemos tomar en cuenta que el puente como estructura superficial, y en este caso prácticamente suspendida, estaría sometido además de las cargas del tráfico a cargas de viento, cargas sísmicas y sería más vulnerable a un ataque aéreo en caso de una guerra o terrorismo. Luego de construido, el puente requiere un mantenimiento continuo y permanente durante toda su vida útil.
Para la solución con túnel pensamos que se debe construir dos túneles paralelos con capacidad de tres vías cada uno: tres vías hacia el interior y tres vías hacia la ciudad. Los mismos serían de una longitud aproximada de unos 3 kilómetros y en su punto más profundo pasarían a unos 60 metros por debajo del fondo del Canal. Los túneles serían de sección "Chata" de 9 metros en la base y 6 metros de altura, excavados en roca, reforzados con pernos y arcos de acero donde se requiera, totalmente revestidos de concreto y con sistemas de ventilación, iluminación y drenaje. El sistema de dos túneles facilitaría el mantenimiento y cierres en caso de emergencia. Conservadoramente estimamos que el costo por kilómetro de los túneles estaría alrededor de los 20 millones de balboas, lo que representaría una inversión total de 120 millones para esta alternativa.
Estimamos que la alternativa de túnel es la más recomendable tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista funcional y constructivo. Su construcción no interfiere con la operación normal del Canal pues todo se hace subterráneo; el costo de mantenimiento es mucho menor; la mayor parte de los materiales se obtienen en el país sin necesidad de importar, evitando la fuga de divisas; la tecnología de excavación de túneles ya es conocida en Panamá y los países vecinos; la geología y características del área han sido por largos años estudiadas y es conocida en forma detallada, además el material que se extraiga de la excavación (aproximadamente 400,000 metros cúbicos) puede ser utilizado para rellenar y habilitar tierras adyacentes.
Exhortamos a los ingenieros conscientes de nuestro país a reflexionar sobre este tema y buscar una solución "panameña" a este problema que, afortunadamente y para nuestro regocijo, es ahora "netamente panameño".