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Nuevo Derecho Penal



El mundo evoluciona y las circunstancias de las épocas imponen cambios para adecuarse al momento de sus respectivos presentes. Desde tiempos remotos en la historia, se consideraba ya que en materia de delitos las penas deben ser graduadas conforme al rango del delincuente.
En nuestro país constantemente se viene viendo en los últimos tiempos que unidades de policía se ven envueltas en asaltos con robo a mano armada, en los llamados tumbes en materia de drogas, contrabando de armas y otros graves delitos.
Es hora pues, de que comencemos a codificar tomando en cuenta quién es el delincuente y cuál era su posición al momento de delinquir.
Hay mucha diferencia entre un desposeído de la fortuna con un cuadro familiar por mantener y carente de empleo que se vea envuelto en lo que se denomina un tumbe en el tráfico de drogas y otro con cierto nivel de educación que haga lo mismo. Cuando un hombre que entró a formar parte de la fuerza pública con un aceptable nivel de educación, y juró, conforme lo establece nuestra Constitución Nacional, proteger a los ciudadanos en sus vidas, honra y bienes, y comete el mismo delito, hay que castigarlo con especial rigor; ha quebrantado su juramento y traicionado a los ciudadanos que juró proteger. Con la misma tónica hay que proceder respecto a la comisión de otros delitos. Es una verdadera lástima que conforme a nuestro actual Código Penal se castigue, sin distinción alguna, sin tomar en cuenta la situación personal del delincuente.
A los custodios de cárceles que propician fugas, así como al guardia del Dely Gourmet que participó en el asalto del mencionado negocio para el cual trabaja y que hizo matar a dos compañeras de labores y los guardias del aeropuerto de una de las bananeras de Puerto Armuelles que vendieron la posibilidad de aterrizaje de una avioneta para recoger droga, en lo que ayudaron, habría que castigarlos con especial severidad.

101 años de Panamá América

 
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