Nuevo militarismo en América Latina
En Quito, durante la ceremonia de juramentación del presidente Lucio Gutiérrez, se dio partida al renacimiento definitivo del militarismo en la historia latinoamericana. Con la bendición patriarcal de Fidel Castro y la inspiración de Hugo Chávez, el coronel Lucio Gutiérrez consolidó un nuevo estilo de dar golpes de estado en nuestro continente. A diferencia de los antiguos, en los pronunciamientos modernos no se da un golpe para ganar, sino para perder y, después de una breve derrota y hasta una efímera prisión, premunir al golpista de la legitimidad política necesaria para ganar la siguiente elección. El modelo lo inauguró Chávez, lo desarrolló Gutiérrez y, a no dudarlo, se convertirá en predominante en muy poco tiempo, pues los émulos de estos caudillos están por doquier en un continente donde el fracaso de la democracia es considerado una verdad por la opinión pública predominante, así como está muy difundida la desconfianza frente a los mercados libres.
Por lo pronto, en Bolivia Evo Morales parece muy interesado en practicar este nuevo estilo de golpe de estado. Los desmanes de febrero lo acreditan sin duda. En Perú, tuvimos antes a otro espontáneo, el comandante Ollanta Humala, quien no obstante haberse levantado en armas los últimos días de Fujimori, acaba de ser “premiado” con la agregaduría militar de Perú en Francia. Tremenda necedad. Tres de los últimos dictadores militares ocuparon el mismo cargo. Después regresaron a Perú a golpear: Oscar R. Benavides, Luis M. Sánchez Cerro y Juan Velasco Alvarado. Si la historia no se equivoca, Ollanta Humala tal vez podría ser el próximo. Caracteriza a este neomilitarismo una enemistad profunda con la sociedad democrática y la economía abierta. Da la impresión que tiene, además, un acento populista pronunciado y una peligrosa dosis de infiltración comunista. En el fondo, lo que representa es el descontento popular que existe contra la política democrática en Latinoamérica. Lo paradójico es que no parece inquietar a los Estados Unidos. Esto, por lo demás, podría ser perfectamente compatible con la historia, máxime ahora que después del 11 de septiembre la política exterior norteamericana está guiada exclusivamente por criterios de seguridad nacional. Si en el pasado Washington no se incomodó con Somoza, Trujillo o Duvalier, por qué habría de hacerlo con Chávez, Gutiérrez o quién fuera.
El primer militarismo latinoamericano transcurre luego de las guerras de independencia y ocupa casi todo el siglo XIX. El segundo militarismo, aunque nace en distintos momentos, según cada país, conjuga progresismo con la doctrina de la seguridad nacional y va de Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en Argentina a Pinochet en Chile.
El tercer militarismo, sería este que adviene. En él, habida cuenta que no es posible instaurar un puro y simple gobierno militar por las repercusiones internacionales y el aislamiento que supondría, nuestros caudillos recurren a la estratagema de encabezar a sabiendas una revolución fallida a efectos de quedar habilitados para candidatear democráticamente contra el sistema. Este tránsito a una suerte de redivivo bonapartismo plebiscitario constituye, a no dudarlo, una nueva perversión de la democracia latinoamericana, entre las muchas tan atroces que marcan su destino.
(* Abogado y escritor peruano, coautor de “El otro sendero”.
(c) www.aipenet.com)
Según Eydis Bonilla, productora coclesana y representante de los productores a nivel nacional, el sector lechero se encuentra muy afectado por la sequía.
"Las lluvias no adecuadas que se registraron el mes pasado dañaron totalmente los pastos mejorados, éstos se pudrieron y no llovió lo suficiente para que volvieran a nacer, ahora no hay alimento para este ganado", señaló la productora.
La productora evitó dar cifras de las pérdidas que ha tenido el sector ganadero, sin embargo, aseguró que son cuantiosas y que sólo esperan el milagro de Dios para que llueva porque el Gobierno no los apoyará en nada.
Los ganaderos de la comunidad de El Coco de Penonomé también se encuentran preocupados, ya que según explicaron la reciente quema que se dio en el sector arrasó con sus pastos mejorados y llanuras de El Coco, que era el único alimento para las reses.
Rómulo Amaya, ganadero de El Coco de Penonomé, se siente preocupado porque no tiene comida para el ganado, pues los pastos se quemaron y la sequía lo afecta aún más, debido a que no tienen agua, ni pozos y menos de dónde buscar nuevas fuentes de alimentación.
Este ganadero teme que sus reses mueran de hambre y sed, porque no hay alternativa. "Sólo esperamos las lluvias y que Dios nos ayude", acotó.
Bonilla dijo que también el tomate, el melón, la sandía y la sal están confrontando problemas por las lluvias inesperadas, lo que ha generado un caos y no hay agua para continuar con estos proyectos.
En cuanto a las perforaciones de pozos, explicó que este proyecto fue suspendido por la nueva ministra de Desarrollo Agropecuario, Lineth Stanziola, y como parte del “Plan Sequía” se aprobó una partida para el mantenimiento del equipo de perforación de pozos, lo que fue paralizado por la titular. "No tenemos información si esto se reanudará", comentó el ganadero.
Agregó que el cultivo de arroz también ha sufrido grandes pérdidas en Coclé, que fue declarada zona roja por la sequía. Dijo que no se permiten las siembras si no son con sistemas de riego.
Por su parte, Félix Tejeira, presidente del sistema de riego de Lajas de Penonomé, explicó que en este sector han confrontado serios problemas, con sus consecuentes pérdidas. "Además no podemos utilizar la poca agua del río con la que contamos, porque una familia no permite que pasemos por su terreno para instalar el sistema de riego y, como no llueve, no podemos sembrar, hay hambre y no sabemos qué hacer", expresó.
El problema de la sequía en Coclé ha comenzado a afectar en gran medida, no sólo al ganado, sino también a las comunidades y las escuelas que no tienen agua, y lo más preocupante es que la dirección regional del IDAAN no da respuestas ni alternativas, al igual que el MIDA y otras entidades del gobierno.
Por lo pronto, en Bolivia Evo Morales parece muy interesado en practicar este nuevo estilo de golpe de estado. Los desmanes de febrero lo acreditan sin duda. En Perú, tuvimos antes a otro espontáneo, el comandante Ollanta Humala, quien no obstante haberse levantado en armas los últimos días de Fujimori, acaba de ser “premiado” con la agregaduría militar de Perú en Francia. Tremenda necedad. Tres de los últimos dictadores militares ocuparon el mismo cargo. Después regresaron a Perú a golpear: Oscar R. Benavides, Luis M. Sánchez Cerro y Juan Velasco Alvarado. Si la historia no se equivoca, Ollanta Humala tal vez podría ser el próximo. Caracteriza a este neomilitarismo una enemistad profunda con la sociedad democrática y la economía abierta. Da la impresión que tiene, además, un acento populista pronunciado y una peligrosa dosis de infiltración comunista. En el fondo, lo que representa es el descontento popular que existe contra la política democrática en Latinoamérica. Lo paradójico es que no parece inquietar a los Estados Unidos. Esto, por lo demás, podría ser perfectamente compatible con la historia, máxime ahora que después del 11 de septiembre la política exterior norteamericana está guiada exclusivamente por criterios de seguridad nacional. Si en el pasado Washington no se incomodó con Somoza, Trujillo o Duvalier, por qué habría de hacerlo con Chávez, Gutiérrez o quién fuera.
El primer militarismo latinoamericano transcurre luego de las guerras de independencia y ocupa casi todo el siglo XIX. El segundo militarismo, aunque nace en distintos momentos, según cada país, conjuga progresismo con la doctrina de la seguridad nacional y va de Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en Argentina a Pinochet en Chile.
El tercer militarismo, sería este que adviene. En él, habida cuenta que no es posible instaurar un puro y simple gobierno militar por las repercusiones internacionales y el aislamiento que supondría, nuestros caudillos recurren a la estratagema de encabezar a sabiendas una revolución fallida a efectos de quedar habilitados para candidatear democráticamente contra el sistema. Este tránsito a una suerte de redivivo bonapartismo plebiscitario constituye, a no dudarlo, una nueva perversión de la democracia latinoamericana, entre las muchas tan atroces que marcan su destino.
(* Abogado y escritor peruano, coautor de “El otro sendero”.
(c) www.aipenet.com)
Según Eydis Bonilla, productora coclesana y representante de los productores a nivel nacional, el sector lechero se encuentra muy afectado por la sequía.
"Las lluvias no adecuadas que se registraron el mes pasado dañaron totalmente los pastos mejorados, éstos se pudrieron y no llovió lo suficiente para que volvieran a nacer, ahora no hay alimento para este ganado", señaló la productora.
La productora evitó dar cifras de las pérdidas que ha tenido el sector ganadero, sin embargo, aseguró que son cuantiosas y que sólo esperan el milagro de Dios para que llueva porque el Gobierno no los apoyará en nada.
Los ganaderos de la comunidad de El Coco de Penonomé también se encuentran preocupados, ya que según explicaron la reciente quema que se dio en el sector arrasó con sus pastos mejorados y llanuras de El Coco, que era el único alimento para las reses.
Rómulo Amaya, ganadero de El Coco de Penonomé, se siente preocupado porque no tiene comida para el ganado, pues los pastos se quemaron y la sequía lo afecta aún más, debido a que no tienen agua, ni pozos y menos de dónde buscar nuevas fuentes de alimentación.
Este ganadero teme que sus reses mueran de hambre y sed, porque no hay alternativa. "Sólo esperamos las lluvias y que Dios nos ayude", acotó.
Bonilla dijo que también el tomate, el melón, la sandía y la sal están confrontando problemas por las lluvias inesperadas, lo que ha generado un caos y no hay agua para continuar con estos proyectos.
En cuanto a las perforaciones de pozos, explicó que este proyecto fue suspendido por la nueva ministra de Desarrollo Agropecuario, Lineth Stanziola, y como parte del “Plan Sequía” se aprobó una partida para el mantenimiento del equipo de perforación de pozos, lo que fue paralizado por la titular. "No tenemos información si esto se reanudará", comentó el ganadero.
Agregó que el cultivo de arroz también ha sufrido grandes pérdidas en Coclé, que fue declarada zona roja por la sequía. Dijo que no se permiten las siembras si no son con sistemas de riego.
Por su parte, Félix Tejeira, presidente del sistema de riego de Lajas de Penonomé, explicó que en este sector han confrontado serios problemas, con sus consecuentes pérdidas. "Además no podemos utilizar la poca agua del río con la que contamos, porque una familia no permite que pasemos por su terreno para instalar el sistema de riego y, como no llueve, no podemos sembrar, hay hambre y no sabemos qué hacer", expresó.
El problema de la sequía en Coclé ha comenzado a afectar en gran medida, no sólo al ganado, sino también a las comunidades y las escuelas que no tienen agua, y lo más preocupante es que la dirección regional del IDAAN no da respuestas ni alternativas, al igual que el MIDA y otras entidades del gobierno.