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Nuevo panameñismo o más de lo mismo


Me tomo buenos sesenta años tomar la decisión de inscribirme por primera vez como miembro de un partido político. Durante este largo periodo no me faltaron las invitaciones de amigos para que formara parte de sus colectivos. No encontraba una motivación, no veía la necesidad de inscribirme, pues había concluido que podía realizar una labor mas independiente a través de los gremios de la empresa privada como en su momento lo hice activándome en la Cruzada Civilista.
Se me presentó la oportunidad de servir a mi país como Ministro de Estado, gracias a una honrosa distinción del Presidente Endara, luego como Embajador Plenipotenciario ante los gobiernos de Italia y los EUA gracias a la invitación de la Presidenta Moscoso. Muchos en ocasiones me indispusieron ante sus jefes por estar ocupando posiciones importantes en el gobierno sin ser miembro de alguno de los partidos de la alianza. Pero debo reconocer que ambos Presidentes en todo momento y por el periodo completo de su mandato respetaron y en ocasiones defendieron mi posición independiente, esto me animaba para continuar con más ahínco mi trabajo.
Pensé en ocasiones que si me inscribía debía por lógica hacerlo en el partido que me ofreció estas oportunidades, no obstante cuando analizaba su Constitución autocrática no vacilaba en descartar esa posibilidad. A mi regreso de Washington, mi cuñado entonces legislador, Marco Ameglio me pidió que lo acompañara en una cruzada para rescatar el Partido Arnulfista y convertirlo en un colectivo verdaderamente democrático. Concluí que estaba frente a un nuevo Quijote y que por mejores intenciones que veía en él, solo lograría estrellarse contra varios molinos de viento. Recuerdo escucharlo decir: "tendremos un partido donde no se hable de yo, el, tu, ella, sino de nosotros", pero como yo tenía mis dudas de que lograría su objetivo, no vacilé en decirle que le deseaba buena suerte.
Más adelante me explicó un plan para obtener, con el apoyo de un grupo de copartidarios, la dirección del colectivo mediante una estrategia que incluía entre otras cosas, remplazar la cúpula, modificar los estatutos y cambiar el nombre por Partido Panameñista. Casi nada pensé y lance muy confiado mi reto: "si logras hacer todo eso me inscribo en el nuevo partido y te apoyo desde la posición en que mejor te pueda ayudar".
Cuando triunfó en la convención de enero de este año, me dije: "hasta aquí llegó tu soltería política". Más todavía le esperaba a Marco otro escollo que extendería por unos meses adicionales mi estatus. Algunos copartidarios pertenecientes a la vieja escuela del dedo que manda, interpusieron una demanda baladí con el objeto de anular la convención que ellos mismos abalaron en enero. No fue entonces hasta julio pasado que el Tribunal Electoral falló a favor de la democracia y Ameglio fue oficialmente declarado Presidente del nuevo Partido Panameñista. Sin vacilar y debo admitir con un sentimiento de gran respeto y admiración por este Quijote Panameñista fui a las oficinas del tribunal, el 21 de julio pasado, y me inscribí en la nómina del partido.
La actual dirección del colectivo se encuentra empeñada y trabajando con las uñas con el objeto de realizar cuanto antes las elecciones internas de convencionales y en julio del próximo año convocar a una convención nacional para nombrar nuevos directores, pero todavía persisten algunos copartidarios en poner demandas, ahora laborales en contra del partido.
Con recursos personales y con la ayuda de amigos y cercanos colaboradores se ha podido mantener las oficinas del partido abiertas. Tal vez lo que mas molesta a algunos Panameñistas es que, a pesar de todos estos escollos y ahora sin la participación de ellos, el Partido sigue adelante mejor que nunca realizando una oposición seria y constructiva en contra de las políticas equivocadas del gobierno de la Patria Nueva. El presidente Ameglio y sus colaboradores llevan a cabo una cerrada agenda para hacer llegar personalmente las buenas noticias a sus miembros y explicarles que sin necesidad de tener padrino pueden ahora ser candidatos o candidatas a convencionales en las futuras elecciones.
Han salido al ruedo varios candidatos y ojalá candidatas para ocupar futuras posiciones directivas dentro del colectivo, lo cual aplaudo, pero me consta que hasta ahora ninguno esta apoyando como debiera ser a la actual dirección del partido, para lograr la tan anhelada democracia interna. Mas bien algunos la critican pensando que de esa manera van a conseguir votos en la futura convención. A estas alturas ya los miembros del Partido Panameñista saben lo que quieren y no olvidan quienes son los responsables del fracaso en las elecciones pasadas y por lo tanto no desean vivir otro mayo del 2004. Al final de cuentas y por primera vez "la voz del pueblo" decidirá quienes serán los dirigentes del nuevo Panameñismo. Les recomiendo a aquellos que no desean aceptar otras formas de hacer política que no persistan en que los demás copartidarios nos conformemos con más de lo mismo.

101 años de Panamá América

 
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