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Nuevo reglamento del tránsito


Multas más severas, algunas por varios miles de balboas y suspensión de la licencia durante meses y hasta de por vida, son parte de las sanciones que contempla el nuevo Reglamento del Tránsito adoptado mediante Decreto No. 640 de 27 de diciembre de 2006. Una regata puede acarrear una multa inicial de B. 2,500 y la suspensión de la licencia por seis meses. Pero otra infracción igual o mayor de grave, como pasarse una luz roja, conlleva una multa de apenas B/. 100.
Hay también sanciones muy severas por conducir en estado de embriaguez, por darse a la fuga después de atropellar a un peatón y prestar el vehículo para facilitar delitos, entre otros.
En términos generales, el nuevo reglamento implica un sustancial aumento de las multas, a la vez de una mejora en su estructura. Da la impresión que hemos copiado alguna normativa de país desarrollado. Pero, al reconocerlo, nos surge una primera pregunta: ¿Quién reglamenta a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT)? Se percibe que la entidad sigue controlada por las mafias transportistas en contubernio con altas figuras del Gobierno, que explotan, entre ambos, grandes negociados.
En fin, podemos estar en presencia de un buen reglamento, para aplicarlo a una ciudadanía de pésimo comportamiento y peores hábitos, por parte de autoridades corruptas que carecen de autoridad moral para hacerlos respetar. Ello nos recuerda la anécdota de un ministro entusiasta que una vez informó a un presidente, que había copiado una ley de Suiza sobre equis tema. Se cuenta que el mandatario lo miró con aspecto preocupado y le comentó: Está muy bien; pero y ahora, ¿adónde conseguimos los suizos?
Las leyes, por buenas que sean, no mejoran las cosas ni solucionan los problemas por sí solas. Es menester divulgar y educar, además de reestructurar la ATTT desde sus cimientos conceptuales hasta la cúspide.

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