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¿Nuevos impuestos?


Es común escuchar que Panamá está ubicado entre los países del continente con la mayor desigualdad en la distribución de la riqueza, pero los años pasan y la situación en vez de corregirse, empeora. Hasta ahora los grandes intereses económicos han bloqueado la oportunidad que tendría el gobierno de mejorar la distribución de la riqueza a través de recaudaciones fiscales más equitativas.
En 1972, por ejemplo, se creó una legislación especial para estimular el desarrollo del centro bancario panameño. Entre otros incentivos, la ley ofrecía enormes beneficios fiscales que se traducían en tasas mínimas de impuestos sobre la renta gravable a las operaciones bancarias. Y si en los últimos años la tendencia de la nueva economía ha sido la eliminación de subvenciones y subsidios a los sectores económicos, treinta años después de la flamante ley bancaria este sector sigue beneficiándose de una tasa impositiva mínima, totalmente injustificada en pleno siglo XXI.
Puedo entender que para mantener nuestro status de centro bancario internacional no se tasen con impuestos sobre la renta los beneficios de las operaciones internacionales que realiza el centro bancario, pero no hay nada que justifique que se siga condonando el pago del impuesto sobre la renta a las ganancias sobre las operaciones locales de la banca, en vez de aplicar una tasa similar a la del resto de las empresas y personas naturales del país.
Hoy en día no exageramos al decir que el sector bancario es el dueño absoluto de la vida y hacienda de los panameños debido, precisamente, a la altísima tasa de ganancia neta de este sector producida por esta injusta distorsión fiscal.
Otro sector que ha generado numerosos mega millonarios es esa isla de riqueza rodeada de la pobreza más abyecta denominada la Zona Libre de Colón. Y por la misma razón. Hasta 1995, las empresas establecidas en esa área de libre comercio tributaban al fisco nacional hasta un 8% sobre sus ganancias en operaciones. Después de un intento fallido de aumentar ese porcentaje a niveles más cónsonos con lo que pagan las empresas en el resto del territorio nacional (obviamente exceptuando a los bancos), el gobierno de Pérez Balladares terminó reduciendo a cero el impuesto sobre la renta para las empresas de la Zona Libre de Colón.
Sabemos que pronto el Ejecutivo intentará aplicarnos una reforma tributaria cuyo objetivo no disimulado es el de recaudar más ingresos. En vez de seguir los lineamientos del FMI, esos especialistas en meter a los gobiernos en problemas con sus pueblos, sugerimos al Ejecutivo descartar su anunciada intención de extender el ITBM a nuevos productos y aplicar impuestos a los servicios. Ahórrense el repudio general que cosecharán al intentar estas medidas. En vez, hagan que estos sectores privilegiados que por décadas han gozado de altísimas tasas de ganancia y no han tributado en proporción a ellas, comiencen a hacerlo en iguales condiciones que el resto de los sectores económicos. Así resolverán su necesidad de mayores ingresos y habrán hecho un acto de justicia social.
(jjherreram@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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