Nuevos legisladores: ¿oportunidad o desastre?
Aquellas personas que leen mis artículos habrán notado que el Organo Legislativo no cuenta precisamente con mis simpatías. Altos salarios y privilegios no merecidos, corrupción, ausentismo, burla descarada de la opinión pública; inmunidad que se convierte en impunidad, aunque todo esto no se aplica a todos. Y lo más grave es que conmigo sintoniza la inmensa mayoría de los panameños. ¿Pura percepción? De ninguna manera, pues hay bases de sobra para pensar como lo hacemos.
He realizado una encuesta privada con todos los taxistas que he contactado, que son muchos, pues me muevo ordinariamente en taxi y no ha habido ni uno solo que me haya hablado bien de los legisladores. Ni uno solo. Les he preguntado también sobre otras personas y asuntos políticos, pero las respuestas aquí han sido más variadas. Sin embargo acerca de los legisladores, lo repito, ha habido una unanimidad asombrosa en el rechazo. El ciento por ciento. Bastantes de los taxistas me han dicho que en la papeleta para legislador votarán en blanco. Otros me han manifestado que sí votarán, pero por gente nueva. De reelección ni pensar.
Sobre esto último tengo mis serias dudas por el desenfoque que tiene mucha gente acerca de lo que significa ser legislador. Es una especie de representante de corregimiento, pero en grande. A él o a ella le toca arreglar calles, resolver problemas del agua u otros y si lo hacen pues pienso que volverán a recibir los votos. Y para eso no deben ser elegidos "los padres y madres de la patria." Pensamos que una buena parte del electorado es muy inconsistente en sus criterios. Despotrican contra la Asamblea, pero luego reeligen a no pocos de sus miembros. Para el presidente o presidenta de la República sí hay voto de castigo; sin embargo, ¿para los legisladores?
Recientemente el Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, Arzobispo de Tegucigalpa, dictó una magnífica charla magistral sobre ética y política y, a pesar de sus grandes críticas a los gerentes de la cosa pública, dijo que había que darle una nueva oportunidad a la clase política en general y a la panameña en particular. ¿Qué significa esto en el caso de las próximas elecciones para las curules de la Asamblea? Significa escoger a gente que en su trayectoria, no en sus promesas, haya demostrado capacidad y honestidad. Son dos cualidades que deben ir de la mano para que el nuevo Organo Legislativo sea lo que debe ser. Si un legislador o legisladora actual poseen estas dos cualidades, merecen la reelección. De lo contrario, no. ¿ Y los nuevos? Habrá que examinarlos muy bien. Si nos equivocamos desaprovecharemos una buena oportunidad de cambio y caminaremos hacia el desastre. Esa es la alternativa, como lo dice nuestro título.
Próximamente se celebrarán las primarias en el PRD y ya se han firmado en ese partido pactos éticos electorales. Mis preguntas son: ¿Qué base existe para confiar en que estos pactos no se quedarán simplemente en un papel? ¿Quién sancionará sus incumplimientos? ¿Ysu extensión será sólo hasta el resultado de las elecciones primarias o más allá?
En el pacto ético electoral más amplio que está por firmarse por representantes de todos los partidos políticos y en el que actuamos como garantes los miembros del Comité Ecuménico de Panamá y la organización de Justicia y Paz sólo nos circunscribimos al proceso electoral. Eso está bien, pero nos parece muy insuficiente. Entre todos tendremos que buscar otros mecanismos posteriores para que los ingredientes éticos se extiendan más allá de mayo del 2004, ya que nuestra clase política está tan averiada que la presencia ética es indispensable en todas las etapas de la vida pública. Tenemos la esperanza de que el Foro Panamá 2020 pueda colaborar en ello, pues su trabajo es principalmente, aunque no de manera exclusiva, a largo plazo. Nuestra oferta está abierta.
En nuestra nota a la Presidenta de la República hacemos énfasis en que "...la Constitución Política no le confiere al Organo Ejecutivo la facultad para conceder permisos de salidas especiales fuera del recinto carcelario, a personas contra las cuales la autoridad jurisdiccional ha dictado sentencias condenatorias...". El artículo 179 de la Constitución establece que las únicas facultades que tiene privativamente el Presidente de la República referente a personas condenadas por hechos delictivos son: rebajar penas y conceder libertades condicionadas, por delitos comunes, y decretar indultos por delitos políticos.
Así que no se trata de si se está a favor o en contra de los permisos, sino de mi oposición a la sanción de un proyecto que, estimo posee transgresiones que afecta la separación de los poderes. Sería altamente provechoso para el Estado de Derecho y la sociedad que la Iglesia fijara su posición al respecto.
Harris manifestó que no existen sanciones ejemplares para los conductores que manejan en estado de ebriedad o con exceso de velocidad. Indicó que la legislación en Panamá permite que no haya detención cuando una persona mata a otra por atropello y si se da una condena, puede salir libre pagando una fianza.
Destacó que de un promedio de 400 muertes que ocurren al año por accidente de tránsito, ni cinco personas quedan detenidas en las cárceles, debido a la impunidad que permiten las leyes nacionales.
Precisó que muchas personas que resultan lisiadas y cientos de familiares afectadas porque pierden al jefe de familia, en un accidente de tránsito, no reciben indemnización porque no existen la ley del seguro obligatorio.
Según Harris, otro factor que contribuye al aumento de los accidentes y víctimas es la falta de educación vial porque el peatón no quiere utilizar los pasos elevados para cruzar las avenidas. Manifestó que se han invertido millones de dólares en pasos elevados peatonales que "están de adornos" en la ciudad y en el interior del país.
He realizado una encuesta privada con todos los taxistas que he contactado, que son muchos, pues me muevo ordinariamente en taxi y no ha habido ni uno solo que me haya hablado bien de los legisladores. Ni uno solo. Les he preguntado también sobre otras personas y asuntos políticos, pero las respuestas aquí han sido más variadas. Sin embargo acerca de los legisladores, lo repito, ha habido una unanimidad asombrosa en el rechazo. El ciento por ciento. Bastantes de los taxistas me han dicho que en la papeleta para legislador votarán en blanco. Otros me han manifestado que sí votarán, pero por gente nueva. De reelección ni pensar.
Sobre esto último tengo mis serias dudas por el desenfoque que tiene mucha gente acerca de lo que significa ser legislador. Es una especie de representante de corregimiento, pero en grande. A él o a ella le toca arreglar calles, resolver problemas del agua u otros y si lo hacen pues pienso que volverán a recibir los votos. Y para eso no deben ser elegidos "los padres y madres de la patria." Pensamos que una buena parte del electorado es muy inconsistente en sus criterios. Despotrican contra la Asamblea, pero luego reeligen a no pocos de sus miembros. Para el presidente o presidenta de la República sí hay voto de castigo; sin embargo, ¿para los legisladores?
Recientemente el Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, Arzobispo de Tegucigalpa, dictó una magnífica charla magistral sobre ética y política y, a pesar de sus grandes críticas a los gerentes de la cosa pública, dijo que había que darle una nueva oportunidad a la clase política en general y a la panameña en particular. ¿Qué significa esto en el caso de las próximas elecciones para las curules de la Asamblea? Significa escoger a gente que en su trayectoria, no en sus promesas, haya demostrado capacidad y honestidad. Son dos cualidades que deben ir de la mano para que el nuevo Organo Legislativo sea lo que debe ser. Si un legislador o legisladora actual poseen estas dos cualidades, merecen la reelección. De lo contrario, no. ¿ Y los nuevos? Habrá que examinarlos muy bien. Si nos equivocamos desaprovecharemos una buena oportunidad de cambio y caminaremos hacia el desastre. Esa es la alternativa, como lo dice nuestro título.
Próximamente se celebrarán las primarias en el PRD y ya se han firmado en ese partido pactos éticos electorales. Mis preguntas son: ¿Qué base existe para confiar en que estos pactos no se quedarán simplemente en un papel? ¿Quién sancionará sus incumplimientos? ¿Ysu extensión será sólo hasta el resultado de las elecciones primarias o más allá?
En el pacto ético electoral más amplio que está por firmarse por representantes de todos los partidos políticos y en el que actuamos como garantes los miembros del Comité Ecuménico de Panamá y la organización de Justicia y Paz sólo nos circunscribimos al proceso electoral. Eso está bien, pero nos parece muy insuficiente. Entre todos tendremos que buscar otros mecanismos posteriores para que los ingredientes éticos se extiendan más allá de mayo del 2004, ya que nuestra clase política está tan averiada que la presencia ética es indispensable en todas las etapas de la vida pública. Tenemos la esperanza de que el Foro Panamá 2020 pueda colaborar en ello, pues su trabajo es principalmente, aunque no de manera exclusiva, a largo plazo. Nuestra oferta está abierta.
En nuestra nota a la Presidenta de la República hacemos énfasis en que "...la Constitución Política no le confiere al Organo Ejecutivo la facultad para conceder permisos de salidas especiales fuera del recinto carcelario, a personas contra las cuales la autoridad jurisdiccional ha dictado sentencias condenatorias...". El artículo 179 de la Constitución establece que las únicas facultades que tiene privativamente el Presidente de la República referente a personas condenadas por hechos delictivos son: rebajar penas y conceder libertades condicionadas, por delitos comunes, y decretar indultos por delitos políticos.
Así que no se trata de si se está a favor o en contra de los permisos, sino de mi oposición a la sanción de un proyecto que, estimo posee transgresiones que afecta la separación de los poderes. Sería altamente provechoso para el Estado de Derecho y la sociedad que la Iglesia fijara su posición al respecto.
Harris manifestó que no existen sanciones ejemplares para los conductores que manejan en estado de ebriedad o con exceso de velocidad. Indicó que la legislación en Panamá permite que no haya detención cuando una persona mata a otra por atropello y si se da una condena, puede salir libre pagando una fianza.
Destacó que de un promedio de 400 muertes que ocurren al año por accidente de tránsito, ni cinco personas quedan detenidas en las cárceles, debido a la impunidad que permiten las leyes nacionales.
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Precisó que muchas personas que resultan lisiadas y cientos de familiares afectadas porque pierden al jefe de familia, en un accidente de tránsito, no reciben indemnización porque no existen la ley del seguro obligatorio.
Según Harris, otro factor que contribuye al aumento de los accidentes y víctimas es la falta de educación vial porque el peatón no quiere utilizar los pasos elevados para cruzar las avenidas. Manifestó que se han invertido millones de dólares en pasos elevados peatonales que "están de adornos" en la ciudad y en el interior del país.
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