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Nuevos magistrados


La comisión encargada de recibir las solicitudes de los aspirantes a sustituir en la Corte Suprema de Justicia a dos de sus unidades salientes, logró decepcionar. No dudamos de la capacidad profesional ni de la integridad moral de los dos designados por el Presidente de la República. Pero lo que esperaba la comunidad era que informara al mandatario, después de un prolijo examen de cada uno de los aspirantes, cuáles de ellos recomendaba; pero no, sólo desempeñó el simple papel de cartero, limitándose a hacerle llegar la lista de aspirantes y sus hojas de vida.

Su principal papel era, conforme lo esperaba la comunidad, ser filtro que sirviera al Ejecutivo para designar de los 74 aspirantes que aparecían en la lista, a aquellos que habían soportado el escrutinio ciudadano. Si, a pesar de ello, el Sr. Presidente nombraba a personas distintas de las recomendadas por la comisión, el Presidente habría quedado mal y antes de eso haber pensado dos veces para hacerlo. Pero los que han quedado mal, y muy mal han sido los comisionados que no se tomaron el trabajo de auscultar a los candidatos y comunicarle al mandatario a quiénes estimaban como aptos para el cargo, por reunir el perfil necesario.

101 años de Panamá América

 
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