Nuevos registros para exportaciones a EU
La nueva ley federal de octubre pasado, que impone a los exportadores extranjeros de alimentos y otros productos destinados al mercado de Estados Unidos, el requisito de registrarse previamente en la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) y de nombrar a un agente o representante local que responda o dé cuenta de sus embarques en puertos norteamericanos, es para bien, y para mal un obstáculo que deben superar todos los países y productores que desean acceder a los más ricos y ávidos consumidores del planeta.
Los nuevos requisitos, que han sido explicados como parte de las medidas de prevención de ataques bioterroristas contra Estados Unidos, ha causado gran preocupación, especialmente en las naciones que más exportan alimentos hacia ese destino. Países como Chile y Argentina, cuyas economías dependen en gran medida de su sector primario, seguramente ya deben haber superado la nueva barrera; quizás nuestra vecina, Costa Rica, también. ¿Y nosotros?
Puede ser que los bananeros y camaroneros, con añejos contactos y relación comercial con empresas norteamericanas, ya deben haber salvado el problema y, lo más importante, haber precisado los costos, nombrado el agente y absorbido o traspasado los costos al precio del producto.
¿Pero y nuestros meloneros, ñameros y otros aprendices de exportadores medianos y pequeños?. Cuanto antes, el gobierno debe convocar al Ministerio de Agricultura, al de Comercio e Industrias y al de Relaciones Exteriores, para que emprendan y coordinen esfuerzos a fin de que nuestros productores cumplan a cabalidad con los nuevos requisitos, empezando con los que están exportando a Estados Unidos.
Si es preciso, el gobierno debe asumir los costos iniciales - cosa no muy distinta a la campaña publicitaria del IPAT para atraer turistas hacia nuestros hoteles -. Pero en modo alguno dejar los engorrosos trámites burocráticos en manos inexpertas. Es posible, acaso, que se designe un agente común, compartiendo gastos.
En cualquier caso, los beneficios de una adecuada coordinación en ese sentido son más que evidentes. Y la batuta debe llevarla el gobierno; este gobierno, no el próximo. Esto no puede esperar un segundo más.
Los nuevos requisitos, que han sido explicados como parte de las medidas de prevención de ataques bioterroristas contra Estados Unidos, ha causado gran preocupación, especialmente en las naciones que más exportan alimentos hacia ese destino. Países como Chile y Argentina, cuyas economías dependen en gran medida de su sector primario, seguramente ya deben haber superado la nueva barrera; quizás nuestra vecina, Costa Rica, también. ¿Y nosotros?
Puede ser que los bananeros y camaroneros, con añejos contactos y relación comercial con empresas norteamericanas, ya deben haber salvado el problema y, lo más importante, haber precisado los costos, nombrado el agente y absorbido o traspasado los costos al precio del producto.
¿Pero y nuestros meloneros, ñameros y otros aprendices de exportadores medianos y pequeños?. Cuanto antes, el gobierno debe convocar al Ministerio de Agricultura, al de Comercio e Industrias y al de Relaciones Exteriores, para que emprendan y coordinen esfuerzos a fin de que nuestros productores cumplan a cabalidad con los nuevos requisitos, empezando con los que están exportando a Estados Unidos.
Si es preciso, el gobierno debe asumir los costos iniciales - cosa no muy distinta a la campaña publicitaria del IPAT para atraer turistas hacia nuestros hoteles -. Pero en modo alguno dejar los engorrosos trámites burocráticos en manos inexpertas. Es posible, acaso, que se designe un agente común, compartiendo gastos.
En cualquier caso, los beneficios de una adecuada coordinación en ese sentido son más que evidentes. Y la batuta debe llevarla el gobierno; este gobierno, no el próximo. Esto no puede esperar un segundo más.