Números y conclusiones electorales
Desde que comenzamos el periodo llamado "en democracia", hemos vivido dos jornadas electorales bastante transparentes, en las cuales se han elegido presidentes, legisladores, alcaldes, representantes y en algunos casos concejales, los cuales nacen de diversos y diferentes partidos políticos.
De estos juegos democráticos es bueno analizar fríamente y sin apasionamiento político-partidista de ninguna clase, ¿cuál es la realidad que se esconde detrás de las cifras que ha exteriorizado el Tribunal Electoral? Y sin irnos muy lejos para adentrarnos en el tema, tenemos que en las elecciones de 1994 triunfó con 355,307 votos válidos, con un 33.3%, la nómina Pueblo Unido del actual mandatario seguida en forma descendente por La Alianza Democrática con 310,372; Papa Egoró con 182,405 votos; Cambio 94 (tercera fuerza) 171,192 votos; el PDC con 25,476; Solidaridad y MUN con 18,424 votos y el Panameñista Doctrinario con 3,668. De todos estos datos y como marco de referencia se puede mencionar que los dos principales partidos, el PRD y el arnulfismo, cosecharon la mayoría de votos, 326,095 y 211,780 respectivamente.
¿Qué podemos deducir de estos primeros datos? Simplemente que el PRD y su alianza triunfa gracias al fraccionamiento de la oposición y de los voto No PRD. Esto no es nada nuevo para nadie, pero de ahí podemos apreciar un dato significativo para lo que más adelante explicaremos y es que el voto opositor al PRD en las elecciones del 94 fue de 711,537 en contra de los pro PRD que fue de 355,307, dando como diferencia la cantidad de 356,230 votos; es decir que a 1994 y según los votos validos emitidos, un 66.6% de la población se opuso a un sistema de gobierno dirigido por el PRD y sus aliados.
Es bueno recordar que para aquellas fechas existió el fenómeno del Papa Egoró, que si bien era una opción nueva, ésta era respaldada por muchos independientes y disidentes del PRD, que al final de cuenta se suman como opositores al programa presentado por Pueblo Unido. Pero de aquí obtenemos la clara conclusión que 2/3 de la población, a ese momento, se oponía a un gobierno encabezado por el Partido Revolucionario Democrático, además de que dicho partido resultó ser el más votado, aventajando a nuestro partido (arnulfista) por más de 110,000 votos.
Ahora bien, tenemos las elecciones de 1999, de la cual podemos señalar una serie de cifras, que posiblemente no sean las finales, ya que desde acá, en España, sólo las podemos obtener vía Internet, pero reflejan los datos que permiten llegar a las conclusiones que he llegado. De allí que observemos que en esta ocasión el panorama político estuvo conformado por sólo tres alternativas, a diferencia de 1994 en donde nos saturaron con 7 candidaturas. Lo cierto es que al final produjeron un resultado conocido: Unión por Panamá 572,717 votos válidos; Nueva Nación 483,501 votos y Acción Opositora (tercera fuerza) 222,250 votos válidos. Aquí igual que en el 94 los principales beneficiados por el electorado son el PRD y el arnulfismo, con la clara diferencia que se acortó la ventaja considerablemente, que en votos le llevaba el primero al segundo.
Pero, ¿qué conclusiones podemos obtener de estos resultados con relación a las elecciones del 94? A simple vista observamos que el voto opositor o No PRD, se reduce frente al voto partidario del PRD y sus aliados, ya que si bien en 1994 existían 711,537 votos opositores versus 335,307 votos pro PRD, esto nos daba una diferencia de 356,230 (33.3%) de votos; ahora en 1999 el voto opositor a pesar de haber aumentado, 794,967 frente a un voto PRD de 483,501, baja porcentualmente, dando como resultado que la diferencia se reduzca drásticamente a 311,466 votos (24.3%), que porcentualmente nos dice que los pro PRD han recortado a los opositores nueve puntos porcentuales. ¿A qué se puede deber esto?
Yo lo miro en tres aspectos: 1. Tenían un candidato nuevo y fresco que inspiraba más confianza entre ellos;
2. Movieron un aparato liderado por la juventud y
3. Es un partido disciplinado, organizado y que ha abierto sus filas a diversas corrientes políticas, de allí que ese recorte se puede sustentar en esos tres puntos, además del fenómeno interno de ese partido que no es otro que el apellido Torrijos.
¿Qué otras conclusiones podemos sacar? Bueno, que si bien el PRD tuvo un fenómeno llamado Martín, la oposición también tuvo ese ciclón denominado mireyismo, que iba de la mano del arnulfismo, ya que en estas elecciones ha ganado el arnulfismo de Mireya en provincias que tradicionalmente nunca lo había hecho, como es el caso de Veraguas, que siempre a nivel presidencial se decantaba por las nóminas pro PRD. Otro ejemplo de ese fenómeno es la cantidad de legisladores electos del arnulfismo, que aunque creció en comparación con el 94, el mayor respaldo fue sin duda para Mireya Moscoso, con lo cual se rompió sin problema alguno la barrera de los 300,000 votos y se registraron cerca de 150,000 nuevos votos para el arnulfismo. Aquí es menester aclarar que si bien Mireya era candidata en el 94, el Partido no había desarrollado lo que algunos en forma agradable y otros en forma despectiva llamaron mireyismo.
A pesar de describir las más importantes de las conclusiones, que se podían obtener, que el PRD subía y el voto opositor bajaba, debemos destacar que en todo esto quienes más han perdido son las denominadas terceras fuerzas, encabezadas en los últimos años por el tándem Carles-Vallarino, ya que sólo han crecido un casi nulo 1.3%, pese a que existían 211,624 votos válidos nuevos. Se puede decir que ellos no capitalizaron ningún voto nuevo y se mantuvieron en la cuota electoral dejada por Chinchorro de 171,192 votos, que sumados a los democristianos y arnulfistas disidentes le hicieron subir ese 1.3%, o sea 51,058 votos extras, lo cual refleja aún más la poca aceptabilidad que tienen estos grupos y más cuando son liderados o promovidos por políticos tradicionales que han sido desplazados.
Existe un dato curioso y es que el voto nuevo favoreció al PRD, pero no así el de los más nuevos, ya que se dice que de septiembre de 1998 a mayo de 1999 habían 40,000 votos de quienes llegaron a la mayoría de edad, pero en ese renglón, a pesar de ser favorecido, el PRD no supo capitalizar y jugar con las fechas, ya que el Tribunal Electoral dio como fecha tope para esos votantes el día 28 de octubre para inscribirse en el padrón electoral, cosa que no hicieron y lo vimos reflejado por esa juventud que llamaba el día de las elecciones a la televisión y la radio para quejarse de que no aparecían en las listas a pesar de que tenían cédula, pero esto queda como experiencia para el futuro.
Al final concluimos que: existieron dos fenómenos determinantes en las elecciones y que fueron un factor decisivo en el crecimiento de sus respectivos partidos, "Martín-Mireya"; que el mireyismo se erigió como una corriente fuerte, por encima de muchos y provocó ese volcamiento del electorado independiente hacia su favor; que el PRD recortó considerablemente su desventaja frente a los No PRD, que posiblemente haya sido por el efecto Martín; que las terceras fuerzas cada vez pierden mayor probabilidad electoral; que el votante prefiere el voto seguro arnulfismo-PRD y que el trabajo a nivel de juventud, principalmente en el Partido Arnulfista, deberá ser su primordial meta para mantenerse como hasta ahora, ya que el PRD esa materia la tiene aprobada desde hace rato y les ha resultado pese a la derrota. Así lo he visto y así lo cuento.
De estos juegos democráticos es bueno analizar fríamente y sin apasionamiento político-partidista de ninguna clase, ¿cuál es la realidad que se esconde detrás de las cifras que ha exteriorizado el Tribunal Electoral? Y sin irnos muy lejos para adentrarnos en el tema, tenemos que en las elecciones de 1994 triunfó con 355,307 votos válidos, con un 33.3%, la nómina Pueblo Unido del actual mandatario seguida en forma descendente por La Alianza Democrática con 310,372; Papa Egoró con 182,405 votos; Cambio 94 (tercera fuerza) 171,192 votos; el PDC con 25,476; Solidaridad y MUN con 18,424 votos y el Panameñista Doctrinario con 3,668. De todos estos datos y como marco de referencia se puede mencionar que los dos principales partidos, el PRD y el arnulfismo, cosecharon la mayoría de votos, 326,095 y 211,780 respectivamente.
¿Qué podemos deducir de estos primeros datos? Simplemente que el PRD y su alianza triunfa gracias al fraccionamiento de la oposición y de los voto No PRD. Esto no es nada nuevo para nadie, pero de ahí podemos apreciar un dato significativo para lo que más adelante explicaremos y es que el voto opositor al PRD en las elecciones del 94 fue de 711,537 en contra de los pro PRD que fue de 355,307, dando como diferencia la cantidad de 356,230 votos; es decir que a 1994 y según los votos validos emitidos, un 66.6% de la población se opuso a un sistema de gobierno dirigido por el PRD y sus aliados.
Es bueno recordar que para aquellas fechas existió el fenómeno del Papa Egoró, que si bien era una opción nueva, ésta era respaldada por muchos independientes y disidentes del PRD, que al final de cuenta se suman como opositores al programa presentado por Pueblo Unido. Pero de aquí obtenemos la clara conclusión que 2/3 de la población, a ese momento, se oponía a un gobierno encabezado por el Partido Revolucionario Democrático, además de que dicho partido resultó ser el más votado, aventajando a nuestro partido (arnulfista) por más de 110,000 votos.
Ahora bien, tenemos las elecciones de 1999, de la cual podemos señalar una serie de cifras, que posiblemente no sean las finales, ya que desde acá, en España, sólo las podemos obtener vía Internet, pero reflejan los datos que permiten llegar a las conclusiones que he llegado. De allí que observemos que en esta ocasión el panorama político estuvo conformado por sólo tres alternativas, a diferencia de 1994 en donde nos saturaron con 7 candidaturas. Lo cierto es que al final produjeron un resultado conocido: Unión por Panamá 572,717 votos válidos; Nueva Nación 483,501 votos y Acción Opositora (tercera fuerza) 222,250 votos válidos. Aquí igual que en el 94 los principales beneficiados por el electorado son el PRD y el arnulfismo, con la clara diferencia que se acortó la ventaja considerablemente, que en votos le llevaba el primero al segundo.
Pero, ¿qué conclusiones podemos obtener de estos resultados con relación a las elecciones del 94? A simple vista observamos que el voto opositor o No PRD, se reduce frente al voto partidario del PRD y sus aliados, ya que si bien en 1994 existían 711,537 votos opositores versus 335,307 votos pro PRD, esto nos daba una diferencia de 356,230 (33.3%) de votos; ahora en 1999 el voto opositor a pesar de haber aumentado, 794,967 frente a un voto PRD de 483,501, baja porcentualmente, dando como resultado que la diferencia se reduzca drásticamente a 311,466 votos (24.3%), que porcentualmente nos dice que los pro PRD han recortado a los opositores nueve puntos porcentuales. ¿A qué se puede deber esto?
Yo lo miro en tres aspectos: 1. Tenían un candidato nuevo y fresco que inspiraba más confianza entre ellos;
2. Movieron un aparato liderado por la juventud y
3. Es un partido disciplinado, organizado y que ha abierto sus filas a diversas corrientes políticas, de allí que ese recorte se puede sustentar en esos tres puntos, además del fenómeno interno de ese partido que no es otro que el apellido Torrijos.
¿Qué otras conclusiones podemos sacar? Bueno, que si bien el PRD tuvo un fenómeno llamado Martín, la oposición también tuvo ese ciclón denominado mireyismo, que iba de la mano del arnulfismo, ya que en estas elecciones ha ganado el arnulfismo de Mireya en provincias que tradicionalmente nunca lo había hecho, como es el caso de Veraguas, que siempre a nivel presidencial se decantaba por las nóminas pro PRD. Otro ejemplo de ese fenómeno es la cantidad de legisladores electos del arnulfismo, que aunque creció en comparación con el 94, el mayor respaldo fue sin duda para Mireya Moscoso, con lo cual se rompió sin problema alguno la barrera de los 300,000 votos y se registraron cerca de 150,000 nuevos votos para el arnulfismo. Aquí es menester aclarar que si bien Mireya era candidata en el 94, el Partido no había desarrollado lo que algunos en forma agradable y otros en forma despectiva llamaron mireyismo.
A pesar de describir las más importantes de las conclusiones, que se podían obtener, que el PRD subía y el voto opositor bajaba, debemos destacar que en todo esto quienes más han perdido son las denominadas terceras fuerzas, encabezadas en los últimos años por el tándem Carles-Vallarino, ya que sólo han crecido un casi nulo 1.3%, pese a que existían 211,624 votos válidos nuevos. Se puede decir que ellos no capitalizaron ningún voto nuevo y se mantuvieron en la cuota electoral dejada por Chinchorro de 171,192 votos, que sumados a los democristianos y arnulfistas disidentes le hicieron subir ese 1.3%, o sea 51,058 votos extras, lo cual refleja aún más la poca aceptabilidad que tienen estos grupos y más cuando son liderados o promovidos por políticos tradicionales que han sido desplazados.
Existe un dato curioso y es que el voto nuevo favoreció al PRD, pero no así el de los más nuevos, ya que se dice que de septiembre de 1998 a mayo de 1999 habían 40,000 votos de quienes llegaron a la mayoría de edad, pero en ese renglón, a pesar de ser favorecido, el PRD no supo capitalizar y jugar con las fechas, ya que el Tribunal Electoral dio como fecha tope para esos votantes el día 28 de octubre para inscribirse en el padrón electoral, cosa que no hicieron y lo vimos reflejado por esa juventud que llamaba el día de las elecciones a la televisión y la radio para quejarse de que no aparecían en las listas a pesar de que tenían cédula, pero esto queda como experiencia para el futuro.
Al final concluimos que: existieron dos fenómenos determinantes en las elecciones y que fueron un factor decisivo en el crecimiento de sus respectivos partidos, "Martín-Mireya"; que el mireyismo se erigió como una corriente fuerte, por encima de muchos y provocó ese volcamiento del electorado independiente hacia su favor; que el PRD recortó considerablemente su desventaja frente a los No PRD, que posiblemente haya sido por el efecto Martín; que las terceras fuerzas cada vez pierden mayor probabilidad electoral; que el votante prefiere el voto seguro arnulfismo-PRD y que el trabajo a nivel de juventud, principalmente en el Partido Arnulfista, deberá ser su primordial meta para mantenerse como hasta ahora, ya que el PRD esa materia la tiene aprobada desde hace rato y les ha resultado pese a la derrota. Así lo he visto y así lo cuento.