Nunca es tarde, para beneficiar al pueblo
Durante los últimos treinta días del año en curso, se han tomado importantes decisiones que han beneficiado a la mayoría de los ciudadanos de este país. La sustancial rebaja de los precios de los derivados del petróleo, la eliminación de la infundada cláusula del combustible, la adición de 25 balboas al bono navideño de los jubilados y pensionados, son tan sólo ejemplos palpables de que cuando el Ejecutivo quiere actuar a favor del bien común no existen barreras insalvables.
Estoy convencido de que haber postergado los debates para aprobar el Sistema Público de Salud y la incomprendida Ley de Salud Sexual y Reproductiva, hasta tanto se esté en la capacidad de arribar a consensos con la sociedad en su conjunto, ha sido excelente decisión.
Sin embargo, todavía hay áreas del diario acontecer en las cuales los tres Örganos del Estado pueden mejorar la calidad de vida del ciudadano panameño aprovechando los siete meses que le quedan a la actual administración.
En lo relativo al transporte público deberá hacerse el esfuerzo para eliminar de circulación la mayor cantidad de "diablos rojos", el sistema de cupos y de rendimiento de cuentas diarias. Deberá proyectarse la creación de un sistema moderno de transporte urbano por el aire o subterráneo, porque las calles de la ciudad ya no aguantan un bus más. Para el transporte hacia el interior debe irse pensando en un tren de Colón a Bocas y otro de Panamá a David.
En lo concerniente a la Educación, deberá pagarse un salario digno al docente con todo el apoyo de su infraestructura, equipos y prestaciones e incentivos a quienes participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje, a la vez que se revisan los contenidos curriculares de lo le ofrecemos para la formación integral a nuestros profesionales, técnicos y administrativos.
Los precios de la canasta básica de alimentos y de los servicios públicos de electricidad, telefonía, y agua deberán adecuarse a los niveles que corresponden al costo real de 40 balboas por barril de petróleo y a los salarios reales de nuestro pueblo. No creo en los subsidios, que por un lado siguen enriqueciendo de manera desproporcionada a los proveedores y sólo benefician a las clases más pobres, mientras que el peso de la gestión gubernamental se traslada a los encorvados hombros de la clase media, que ya no aguanta ni el peso adicional de una pulga.
Todavía hay tiempo para frenar la venta al mejor postor de nuestras montañas, islas, costas, subsuelo, mares, lagos, ríos, flora y fauna, y para preservar los entornos saludables que tanto cacareamos que son nuestra prioridad, pero que en ocasiones el laisseferismo capitalista nos vira la cara para que no nos enteremos de lo que acontece.
En el tema de la seguridad, para simplificar, diré que necesitamos las tres "P" de Manuel Antonio. "Plata" para los salarios, la infraestructura y equipos de los policías. "Palo" para los delincuentes y "Plomo" para los asesinos. Lo demás es puro cuento.