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O estupidez o codicia, o las dos cosas juntas (I)


Entre Nueva York y Manaos, muy mal paradas dejaron a las políticas económicas que han prevalecido en Estados Unidos desde que, con Ronald Reagan, comenzaron a llevar a extremos inconcebibles la teoría del "laissez faire" (que, en economía, es permitir lo que sea), mientras la mitad del mundo tomaba el mismo camino y la otra mitad sufría las consecuencias.

Aunque los poderosos y los potentados locales llevan más de un siglo aferrándose a la noción de que todo lo que hace Estados Unidos está bien y que todo lo que nos imponen en economía nos conviene, el colapso abrumador del mundo financiero estadounidense seguramente puso a muchos a pensar. Con el favor de Dios, tal vez se hagan un poco menos keynesianos y un poco más receptivos de ideas como las de Jean-Charles Sismondi, quien hace un siglo y medio advertía que acabar con plazas de trabajo a base de inventos técnicos y sustitución de mano de obra por máquinas desinflaría la demanda y el exceso de producción conduciría a un desastre. A esas sustituciones "científicas" añadimos nosotros la jubiladera de los últimos quince años y las reformas neoliberales que redujeron la capacidad adquisitiva de la inmensa mayoría de los panameños.

Nueva York entró en el título de este comentario por un editorial del New York Times el primero de octubre, en que el periodista Thomas L. Friedman hacía afirmaciones que, hasta hace poco, le hubieran valido ser acusado de traidor o supercomunista. Después de creer que el sistema de Estados Unidos lo habían diseñado genios para que idiotas pudieran manejarlo, veía Friedman ahora que "ningún sistema puede ser lo suficientemente inteligente como para sobrevivir este nivel de incapacidad y de temeridad en la gente encargada de conducirlo".

Más adelante reflexiona que grandes crisis que su país ha sufrido como la de los misiles en Cuba, el asesinato de John F. Kennedy y el 11 de septiembre de 2001 habían sido ataques provenientes de fuera, pero que "esta vez es nuestro propio fracaso en regular nuestro propio sistema financiero y legislar los remedios apropiados".

Lo de Manaos queda pospuesto unos días, porque éste comentario agotó el espacio. Quien quiera buscar la continuación dentro de unos días, se encontrará con el origen de la perenne disyuntiva devastadora que representan las palabras "codicia" y "estupidez" en el título.

101 años de Panamá América

 
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