Oaxaca se resiste
El pueblo de Oaxaca (México) vive una efervescencia política por las elecciones de este domingo. Pero aunque el pueblo oaxaqueño sabe que ningún gobierno, ni mucho menos las próximas elecciones, les permitirá salir de la injusta situación que están padeciendo desde hace tiempo, se resisten de mil maneras y algunos grupos están tan enfrentados que han hecho que el mundo entero entienda que algo debe cambiar en esta explosiva región mexicana.
La represiones violentas contra los opositores al actual gobernador Ulises Ruiz es el signo de los actuales tiempos en este estado mexicano. El PRI busca el reacomodo de los candidatos de su partido, o por lo menos conservar lo que tiene; sin embargo, no contaba que la resistencia de sus opositores se expresara con tanta fuerza y cobrara en estos últimos días una fuerza inusitada, cuando varias explosiones al sur de la capital oaxaqueña han alarmado a la comunidad internacional. La autoría de estos hechos fue reivindicada por una organización guerrillera, el Ejército Popular Revolucionario (EPR), lo que obliga a pensar que no se trata de grupos improvisados.
El descontento del pueblo es evidente, por lo que Amnistía Internacional (AI), Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han condenado la alarmante situación que se vive en Oaxaca, especialmente en lo concerniente a pérdida de garantías individuales por el uso de fuerza excesiva por parte del Ejército Federal, las detenciones arbitrarias, y las amenazas y los hostigamientos contra las personas opuestas a Ulises Ruiz.
La relevancia de este conflicto a escala internacional es importante, no sólo porque las recientes imágenes de represión nos retrotraen a las peores épocas de las dictaduras militares de América Latina de los años 70, sino porque bajo el pretexto de un mal entendido "respeto a un gobierno federal", el presidente Calderón busque mantenerse al margen cuando Oaxaca arde y amenaza la seguridad nacional en su país.