default

Obama la guerra de un Nobel


Enhorabuena, fue el comentario que dio la Comunidad Internacional a la designación del Presidente Barack Obama como Premio Nobel de la Paz 2009-2010, basados en las aspiraciones de un mundo mejor y sin armas nucleares, la lucha contra el cambio climático y el proceso de paz impulsado en el Medio Oriente, argumentos esgrimidos por el jurado para concluir y entregarle tan codiciado galardón al termino de 8 meses de mandato.

Pero irónicamente la realidad apunta al líder mundial laureado a enfrentar, llevar a cabo y ganar una guerra que no comenzó y que no pidió, la guerra en Afganistán. Un país asolado por la guerra civil y al borde de la peor crisis humanitaria de la historia. El presidente Obama, heredó esta situación en franca desventaja, la situación en Kabul, es cada vez peor, la inestabilidad se está tomando el país entero, y amenaza con extenderse inclusive a vecinos con potencial nuclear como lo es Pakistán, la situación interna de Estados Unidos es de oposición a la guerra, y finalmente el fracaso registrado hasta el momento por la pasividad de la Fuerza Internacional de Asistencia a la seguridad (ISAF), en acabar con los grupos armados ilegales, así como los altos niveles de corrupción e impunidad del gobierno afgano se han convertido en caldo de cultivo para los insurgentes talibanes.

Recientemente la administración Obama ha hecho dos anuncios importantes en cuanto a Afganistán que es el aumento de tropas estadounidenses y de otros países de OTAN, y la fecha tentativa de retiro de los soldados por lo menos en combate para el 2011. En reiteradas ocasiones el Nobel ha manifestado que la verdadera guerra de Estados Unidos no es Irak, si no la llevada a cabo contra los talibanes en Afganistán y que esa precisamente es la que se estaba perdiendo.

A pesar de que muchos piensan que la decisión de mandar más tropas a Kabul contradice el discurso electoral del hoy presidente, pero ha sido una medida acertada para hacer frente a los enemigos sin rostro de la paz y la seguridad mundial, el llamado al diálogo al pueblo musulmán no debe advertirse con una señal de debilidad sino más bien como un puente diplomático pero que tiene su límite de acción, y que las consecuencias serán de devolver los golpes a los insurgentes.

Definitivamente que esta guerra no la inicio el laureado presidente, pero es un claro deber enfrentarla, y frenar la escala de violencia y terror manejada por los talibanes y que amenazan con expandirse a otros limites en claro atentado contra la estabilidad de la regional y un constante asedio a las nuevas potencias nucleares, la guerra del Nobel es la guerra del mundo, contra los enemigos de la paz y la seguridad mundial.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América