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Obama, luz al final del tunel


Muy pocas veces me había interesado por la contienda electoral de EE.UU., pero en esta ocasión le he dado algo de seguimiento. Ansío ver cómo reacciona el sistema electoral de ese país ante el mayor desatino que ha representado, también para todo el mundo, la desastrosa, corrupta, infame, y criminal administración del actual presidente George W. Bush.

Cuando el padre del actual presidente, con una pequeña fracción de inteligencia superior a éste, no se atrevió a ordenar a sus tropas entrar en Irak fue porque sopesó, entre otras cosas, el efecto que dicha acción podría generar en los precios del petróleo, tratándose del quinto productor de crudo a nivel mundial.

Los consumidores del mundo, al estacionar sus vehículos frente a una surtidora de combustible, deben saber a quién en parte le deben el incremento en sus precios, y en todo lo que de ello se deriva, a George W. Bush hijo. También hay que atribuirle esta responsabilidad a la inhumana y terrible especulación de las grandes compañías petroleras que rebuscan los más risibles argumentos para sustentar las alzas.

Por lo anterior, al oír el discurso del demócrata Barak Obama, luego de su triunfo en Iowa, no puedo más que aceptar que estamos frente a un gran fenómeno de la comunicación de masas. Este joven político se revela como un líder carismático y con una inteligencia extraordinaria.

Al agradecer los resultados, entra en escena con su esposa y sus pequeñas hijas dando de inmediato un mensaje de unión familiar, carente en esa sociedad donde los jóvenes se desconectan de sus padres al lograr la mayoría de edad. Además, felicita a la senadora Hillary Clinton por su férrea combatividad en campaña y le pide disculpas por cualquier malentendido. La jugada diplomática o el mensaje subliminal después de eso era: abandona tú inútil confrontación, que debemos prepararnos para nuestro real competidor, el senador McCain .

Dijo que los padres de familia al llegar a casa deben apagar los televisores y juegos a sus niños, y comenzar a prestarle más atención directa tanto en su formación académica como social. Hizo énfasis en aspectos morales y sociales que en las consabidas cifras, lo que da la impresión de estar orientado en el camino correcto. Pero lo que más me impactó fue el llamado a detener una guerra que no debió ser y que ha carcomido la fortaleza, dignidad y prestigio de EE.UU.

Creo que si este fenómeno de la política accede al poder y mantiene o le dejan mantener sus principios y propuestas, se vislumbran al final del túnel cambios positivos en el mundo. Ojalá a ningún atrofiado del "stablishment" se le ocurra impedir, por medio de una bala asesina, parar la mejor opción democrática que se ha visto en muchas décadas.

El sistema democrático estadounidense está a prueba y es necesario dejarlo llegar pacíficamente hasta el final.

101 años de Panamá América

 
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