Obama, premiado por una idea
El premio Nobel de la Paz concedido a Barack Obama ha causado sorpresa mundial. Pero también ha generado una gran controversia. Podemos anticipar un agitado escenario en la prensa internacional pues, inclusive en Washington, sus expertos asesores no saben cómo agradecerle a Suecia y al Comité Nobel Noruego el distinguido e incómodo galardón y, a la vez, neutralizar la polémica que se avecina por el reconocimiento al presidente estadounidense.
Mientras los admiradores de Obama afirman que el premio manifiesta “su dimensión universal”, otros más críticos estiman que es demasiado pronto para evaluar los “logros por la paz” del mandatario norteamericano. Los reconocimientos políticos a nivel mundial han sido especialmente aplaudidos en el campo de las ideas y por la novedosa estrategia de relaciones internacionales que ha emprendido, expuesta con elocuente maestría en la Universidad del Cairo y, recientemente, en la Asamblea General de la ONU. Pero muchos empiezan a advertir que son sólo visiones de un mundo justamente anhelado, pero que no son méritos suficientes para el premio concedido, pues como dijera un lector europeo “¿me premiarían acaso con el Nobel de Medicina si tuviese una “idea” sobre cómo curar el cáncer? ”
Obama tiene escasos meses al frente del gobierno más poderoso del mundo y, aunque ha impulsado una nueva visión del mundo en un lenguaje más conciliador, el Nobel de la Paz pareciera ser el fruto del reconocimiento al valor de sus ideas y la esperanza que ha sembrado en la comunidad internacional. No obstante, todos están conscientes también que el mundo sigue estando guerra y la paz brutalmente amenazada.