Obituario
El partido Movimiento Papa Egoró que surgió como una agrupación alternativa y que en 1994 obtuvo el tercer lugar con un enorme caudal de votos, desapareció como partido legal producto de las elecciones del dos de mayo de 1999 con una de las más escuálidas votaciones de los 12 partidos que participaron en la contienda. El MPE apoyó a la alianza perdedora en las elecciones presidenciales Nueva Nación, no obtuvo ninguna curul ni cargo de representación popular. Su presidente, Rubén Blades, asumió la total responsabilidad de lo sucedido (A confesión de parte, relevo de pruebas).
Es muy triste cuando muere una ilusión y peor cuando se mata esperanza y eso ocurrió con el MPE. Fui parte del grupo que construyó el MPE y después de casi seis años de pertenencia hace dos años renuncié al MPE e hice pública las razones de esa decisión. Cuando supe el triste final del partido, no pude dejar de evocar las razones de mi renuncia y descubrí que lamentablemente tenía razón:
Una crisis de liderazgo. A pesar de que el MPE se autodefinía como partido de ideas y propuestas y negaba el caudillismo, era necesaria la presencia constante de su inspirador principal Rubén Blades, quien había prometido mayor dedicación al movimiento. Ello no ocurrió sino todo lo contrario, un Rubén ausente, distante y desconectado de nuestra realidad.
Falta de democracia interna. No solo fue el vacío creado por las ausencias del Presidente, sino su complicidad con los más retrógrado y mediocre que existía en el partido, y la manifiesta incapacidad de dialogar y concertar con los diversos sectores presentes en la organización. Es bueno tener presente que la capacidad de articular, convocar y concertar son atributos necesarios para los que quieran dirigir un país.
Operación caballo de Troya. Por otra parte otras fuerzas políticas metieron la mano con la idea de apoderarse, neutralizar o liquidar la posibilidad de esta nueva fuerza utilizando la infiltración como principal estrategia. La inversión dio resultado astillando al joven partido.
Bancada desbancada: La bancada legislativa que era el botón de muestra de la propuesta papaegoriana se convirtió más bien en una muestra de la crisis: legisladores en pugna, unos expulsados, otros vendidos ocupando curules ajenas, surgidos de la trampa y el engaño.
Partido antes que movimiento: La intención inicial era fundar un movimiento sociopolítico que se expresara en un trabajo articulado a la sociedad civil y en todas las partes del país, que tuviera una expresión político electoral a través de un partido político. Por ello el programa de gobierno se debería impulsar desde la realidad cotidiana y desde las propuestas y acciones de la gente. Pero la relación se invirtió se privilegió el partido sobre el movimiento, se desarticularon las relaciones con la sociedad civil que había aportado a la creación del MPE en especial en sus vertientes de mujeres, ambientalistas, jóvenes, indígenas, educadores, profesionales e intelectuales. Así al acercarse el momento electoral de 1999, un Partido partido y desgastado, huérfano de movimiento, se aferra a la tabla de salvación de la alianza Nueva Nación, a la cual no le aporta votos sino sólo las canciones de su presidente llamando a la decencia, que suenan huecas y extemporáneas en los oídos de sus electores, que castigan el espejismo con su indiferencia.
Fui miembro inscrito, ex secretario General y excandidato del MPE, y como todos tengo mi parte de responsabilidad en el deceso. Creí candorosamente en esta opción y entregué mis fuerzas y capacidades en impulsarlo hasta cuando comprendí que estaba maniatado y que seguir adentro era avalar lo negativo por lo que renuncié.
Diariamente el tema sigue presente para muchas personas, que no cesan de preguntarse y preguntarme qué sucedió. Hermanados por la misma decepción intentamos explicarnos las causas y las consecuencias del hundimiento del MPE, que para muchos estaba destinado a ser la principal fuerza política de las últimas elecciones panameñas del siglo veinte.
El obituario es el libro parroquial donde se registran las defunciones y los entierros. En él ahora está inscrito el MPE y otros partidos, pero estoy seguro que éste es el difunto más lamentado y llorado para los que vieron hace un lustro nacer la bandera del arbolito desafiante y aprendieron cómo se dice Madre Tierra en el idioma de los Emberás.
El peso de este fracaso pesará como una lápida sobre futuros intentos de crear alternativas políticas pues la desilusión cobra un precio muy alto para ser borrada, pero así como hoy por hoy en la sociedad civil retoñan esperanzas y oportunidades estoy seguro que la política tendrá que renovarse y que las semillas de una nueva cultura política están germinando tercamente por muchos rincones de este país.
Es muy triste cuando muere una ilusión y peor cuando se mata esperanza y eso ocurrió con el MPE. Fui parte del grupo que construyó el MPE y después de casi seis años de pertenencia hace dos años renuncié al MPE e hice pública las razones de esa decisión. Cuando supe el triste final del partido, no pude dejar de evocar las razones de mi renuncia y descubrí que lamentablemente tenía razón:
Una crisis de liderazgo. A pesar de que el MPE se autodefinía como partido de ideas y propuestas y negaba el caudillismo, era necesaria la presencia constante de su inspirador principal Rubén Blades, quien había prometido mayor dedicación al movimiento. Ello no ocurrió sino todo lo contrario, un Rubén ausente, distante y desconectado de nuestra realidad.
Falta de democracia interna. No solo fue el vacío creado por las ausencias del Presidente, sino su complicidad con los más retrógrado y mediocre que existía en el partido, y la manifiesta incapacidad de dialogar y concertar con los diversos sectores presentes en la organización. Es bueno tener presente que la capacidad de articular, convocar y concertar son atributos necesarios para los que quieran dirigir un país.
Operación caballo de Troya. Por otra parte otras fuerzas políticas metieron la mano con la idea de apoderarse, neutralizar o liquidar la posibilidad de esta nueva fuerza utilizando la infiltración como principal estrategia. La inversión dio resultado astillando al joven partido.
Bancada desbancada: La bancada legislativa que era el botón de muestra de la propuesta papaegoriana se convirtió más bien en una muestra de la crisis: legisladores en pugna, unos expulsados, otros vendidos ocupando curules ajenas, surgidos de la trampa y el engaño.
Partido antes que movimiento: La intención inicial era fundar un movimiento sociopolítico que se expresara en un trabajo articulado a la sociedad civil y en todas las partes del país, que tuviera una expresión político electoral a través de un partido político. Por ello el programa de gobierno se debería impulsar desde la realidad cotidiana y desde las propuestas y acciones de la gente. Pero la relación se invirtió se privilegió el partido sobre el movimiento, se desarticularon las relaciones con la sociedad civil que había aportado a la creación del MPE en especial en sus vertientes de mujeres, ambientalistas, jóvenes, indígenas, educadores, profesionales e intelectuales. Así al acercarse el momento electoral de 1999, un Partido partido y desgastado, huérfano de movimiento, se aferra a la tabla de salvación de la alianza Nueva Nación, a la cual no le aporta votos sino sólo las canciones de su presidente llamando a la decencia, que suenan huecas y extemporáneas en los oídos de sus electores, que castigan el espejismo con su indiferencia.
Fui miembro inscrito, ex secretario General y excandidato del MPE, y como todos tengo mi parte de responsabilidad en el deceso. Creí candorosamente en esta opción y entregué mis fuerzas y capacidades en impulsarlo hasta cuando comprendí que estaba maniatado y que seguir adentro era avalar lo negativo por lo que renuncié.
Diariamente el tema sigue presente para muchas personas, que no cesan de preguntarse y preguntarme qué sucedió. Hermanados por la misma decepción intentamos explicarnos las causas y las consecuencias del hundimiento del MPE, que para muchos estaba destinado a ser la principal fuerza política de las últimas elecciones panameñas del siglo veinte.
El obituario es el libro parroquial donde se registran las defunciones y los entierros. En él ahora está inscrito el MPE y otros partidos, pero estoy seguro que éste es el difunto más lamentado y llorado para los que vieron hace un lustro nacer la bandera del arbolito desafiante y aprendieron cómo se dice Madre Tierra en el idioma de los Emberás.
El peso de este fracaso pesará como una lápida sobre futuros intentos de crear alternativas políticas pues la desilusión cobra un precio muy alto para ser borrada, pero así como hoy por hoy en la sociedad civil retoñan esperanzas y oportunidades estoy seguro que la política tendrá que renovarse y que las semillas de una nueva cultura política están germinando tercamente por muchos rincones de este país.