Obras sociales y lecciones históricas
“Al César lo que es del César”, reza un viejo adagio que bien puede aplicarse a las circunstancias históricas por las que hoy transita el país, porque mientras que detractores y opositores al actual gobierno concentran sus ataques en aquellas acciones que parecen poner en jaque la institucionalidad, tanto en educación como en salud y en la pequeña empresa ha ido dando pasos importantes. En Chiriquí, comienza a tomarse en serio aquello de que quien quiere ser empresario actúe como tal. Mientras que hace un par de semanas fue inaugurada una planta procesadora de aceite a un costo de ocho millones de dólares, como expresión de un trabajo empresarial colectivo, esta semana se anuncia la liquidación de COOSEMUPAR, conocida por la incapacidad administrativa que sólo sabe resolver problemas en función del subsidio estatal. Ha sido acertada la decisión del gobierno de ponerle fin a un experimento que nació con el extremismo político de acosar, hasta liquidar, a la empresa bananera que por años fue el sustento de comunidades como Puerto Armuelles y polo de desarrollo en el occidente del país. Dónde estarán los que les pedían a los trabajadores bananeros huelga para la empresa, presión para el gobierno y sueños de opio de trabajadores dirigiendo una transnacional. Ninguna excusa es válida. Ojalá aprendamos la lección.