default

Obsequio oportuno


Agradezco al Dr. Carlos Bolívar Pedreschi R., quien a través de su hermana Berti, me hizo llegar el opúsculo "Una Nueva Constitución. ¿Por qué y cómo?". Ciertamente resulta oportuno el obsequio que me hace como recuerdo de una conferencia magistral del 25 de febrero de 2003, en los momentos en que se debaten ideas a favor y en contra de las reformas constitucionales propuestas por el presidente electo.
El autor en este caso con más razón que nunca, se puede decir, que no necesita presentación. Es un abogado e intelectual panameño de reconocido prestigio y ofreció esta conferencia durante el Ciclo de Conferencias del Centenario que llevó a cabo la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana.
Es un prolífico escritor sobre todo de temas constitucionales. Es independiente desde el punto de vista partidista político y ha tratado de mantener su independencia airosamente en un país en donde fácilmente te encasillan en una u otra facción. En estos momentos sería una persona con la cual habría que contar al tratar temas constitucionales. Porque o lo que oímos son recomendaciones bondadosas a favor de las reformas o lo contrario, inconvenientes condicionados unos y otros, radicales.
Hace falta, en estas discusiones, una persona equilibrada alejada de los intereses partidistas. Como panameño y clérigo, no puedo desconocer el interés que a ciertos niveles de civilismo puede tener la iniciativa emprendida por el partido ganador de las elecciones pasadas, aun cuando comparto con el amigo Boli en su escrito iluminador y que es un llamamiento a la reflexión, y cuyas afirmaciones citaré como nos indica el opúsculo "se agradece citar la fuente", cuando dice en la página 6, aplicable no sólo a una nueva Constitución sino también a las reformas.
"Lo segundo" dice el autor "es que las bondades formales de una Constitución las deciden las fuerzas que no tienen cómo producirlas" y "lo tercero, la eficacia real de una nueva Constitución tampoco viene determinada por la claridad, ni por las bondades de su texto, sino por la arcilla humana, por decirlo así, de quienes integran las clases políticas dominantes y sus consiguientes gobiernos". Define doblemente lo que es una Constitución desde el punto de vista sociopolítico y el punto de vista formal y jurídico-político.
Toda Constitución formal normalmente tiene estas partes: una parte dogmática, otra orgánica, y la cláusula de reforma.
Algunas como la panameña empiezan con un preámbulo que resume los fines y filosofía de la carta constitucional, que sólo cuando forma parte del cuerpo constitucional sirve para alumbrar el alcance de algunos de sus artículos.
Casi jocosamente, respecto de los preámbulos, hace alusión a una Constitución nuestra que mencionaba la "revolución panameña" y "revolución octubrina" y la menos famosa "aspirina panameña"... "más cara que la que el pueblo panameño tuvo que trabarse por 21 años" (pág. 9).
Atinadas como las anteriores son las afirmaciones aclaratorias sobre lo que se puede esperar de una Constitución y de la naturaleza de ellas, aclarando y previniendo la frustración cuando dice: "...en muchas personas está arraigada la idea de que los graves problemas que confronta una sociedad desaparecerían, como por encanto, con el surgimiento de una nueva Constitución. Ello desafortunadamente no es así, y es mejor que lo sepamos a que lo ignoremos. Las Constituciones, en ninguna parte, tienen por ellas solas efectos talismáticos".
"Así, es frecuente oír entre nosotros, como solución a los delicados problemas que nos agobian, "que el país lo que necesita es una nueva Constitución". Yo querría que eso fuese así, pero, al igual que los fenómenos del mundo físico, ello no depende de lo que a mí me guste". Luego de exponer la naturaleza de una Constitución y de avanzar en sus explicaciones, con gran concisión nos deja en claro que "no debamos renunciar a luchar por una nueva y a la vez buena Constitución" (pág. 18) y explica el "por qué" y "el cómo" que sólo adquiriendo el opúsculo y leyéndolo podrá tener materia para opinar con sensatez sobre este tema. Gracias Boli.
De acuerdo con el director de la entidad, el mes pasado se le envió una nota el Ministerio de Economía y Finanzas en donde se le desglosaba al titular, Norberto Delgado, la situación del gobierno. Curiosamente la deuda de las 126 mil familias a las que se les recoge la basura es mucha baja que la del Gobierno.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América