Observaciones a un referendo absurdo
DE LAS metáforas y metonimias que he leído o escuchado acerca del "negocio del Canal", que han sido varias, las dos más asombrosas se refieren, una, al reparto de acciones (como chocolates para niños) y la otra, sobre las tribulaciones caribeñas del dueño de una chiva con ínfulas de participar en la Bolsa de Valores. Esto último tiene su fundamento. Me explicaron que en la patria financiera con una Bolsa de Valores pequeña como la nuestra, el que juega vivo, con una apuesta mentirosa o de poca monta y hasta con un simple rumor, puede manejar para su beneficio, la Bolsa y la chiva. En un país que en verdad aspire al primer mundo, con políticos serios y políticas claras, cualquier obra como la propuesta no necesitaría ser sometida a plebiscito, simplemente se ejecuta bajo la entera responsabilidad del gobierno y de los encargados de llevarla a cabo. A menos, claro está, que por desconfianza propia y ajena se traslade esa responsabilidad a la ciudadanía. He aquí enunciadas someramente algunas observaciones personales que someto a la amable consideración de los lectores:
1- Dado los altos niveles de corrupción ampliamente destacados en las declaraciones de los dos últimos embajadores de Estados Unidos en Panamá, tales preocupaciones sobre la venalidad en el país, harían inapropiado ejecutar un proyecto que costará tanto como el presupuesto anual. A no ser que antes de octubre el gobierno lo solucione o que el embajador estadounidense opine entonces lo contrario.
2- Que lo que se someta a aprobación o rechazo sea exacta y únicamente la propuesta de la ACP hecha Ley por el Poder Legislativo, sin enmiendas, reformas o consideraciones posteriores. El Tribunal Electoral debiera preguntar: ¿Aprueba la construcción de un tercer juego de esclusas tal cual fue aprobado en la Ley 28 del 17 de julio de 2006? No pareciera admisible votar por una parte o interpretación o corrección de lo sometido en conjunto a la Asamblea Legislativa, como: "Tercer juego de esclusas o Ampliación del Canal". Es psicológicamente sesgado utilizar colores como el rojo y el verde en las boletas. La asociación del rojo al peligro o con lo prohibido y el verde con lo autorizado o la vía libre es una manipulación subliminal utilizada en publicidad para seducir indecisos y no debiera permitirse.
3- Que se garantice que el financiamiento del proyecto no pondrá en alto riesgo al país. Que no aumente la brecha de desigualdad económica, ni comprometa la posesión del Canal, su territorio, su libertad e independencia política, su seguridad y su hacienda pública, tal como está detallado en el título IX de la Constitución Nacional. Por más que los diputados erigidos en constitucionalistas hayan puesto allí, en letra muerta, que el Canal no puede ser enajenable. Cuando veamos asomar otra vez la proa del Wisconsin (bis) en la Bahía, mandaremos a los obsecuentes y transfugados a explicarle el artículo 309 a su comandante antes que éste ordene el desembarco en virtud de las cláusulas contenidas en el Tratado de Neutralidad. Entre otras, el aumento no consultado a los peajes.
4- Es necesario un pacto político entre todos los partidos y el gobierno, apoyado por todas las organizaciones civiles que, de aprobarse el proyecto, el mismo debe ser concluido sin cambios en las reglas y condiciones aprobadas por el pueblo a menos que tales cambios sean ratificados en otra consulta popular.
5- Los partidos políticos deben comprometerse en ese pacto, a confeccionar, respetar y cumplir un plan detallado de inversiones de beneficio nacional en el área social con los ingresos exclusivos del Canal.
6- Prohibir el paso de material radiactivo de uso bélico o de naves con propulsión nuclear.
7- Presentar un informe de Impacto Ambiental antes del referendo. Indicando los riegos posibles y su categorización de tal forma que cualquier daño al ecosistema no contemplado allí pueda ser sometido a rendición de cuentas por las autoridades responsables.
8- Me parece conveniente que el Colegio de Abogados, a la luz de las leyes nacionales y de los tratados internacionales vigentes, opine sobre la viabilidad legal del proyecto tal cual va a ser sometido a referendo. La Corte Suprema debiera también emitir la suya. Sería catastrófico para el país que luego de aprobado, el Proyecto fuera impugnado por alguna de las partes que se considere afectada.
9- Unificar el salario básico, en toda la República, al mínimo que devengan los empleados u obreros del Canal. En Panamá no existen fueros ni privilegios (o no debiera existir).
10- Declarar por Ley que el Proyecto una vez aprobado debe ser considerado una cuestión de Estado, de cumplimiento obligatorio y solo puede ser modificado a través de otro referendo.
Espero que estas opiniones -lejos de promover un voto personal que a nadie debiera importar excepto a quienes tengan intereses creados o a los fatuos heridos en su arrogancia- sean tomadas como meras observaciones de alguien con hábitos muy incómodos para una sociedad caprichosa y frívolamente dividida entre el Sí y el No, tales como: consultar la historia, perseguir la duda como método científico y sostener que la solidaridad es la mejor garantía de paz social y progreso humano. Y de ñapa: creer que el mejor negocio que puede hacerse con el Canal es abrirnos a los panameños, una amplia y segura vía hacia el campo feliz de la unión.
(drjcal@psi.net.pa)
1- Dado los altos niveles de corrupción ampliamente destacados en las declaraciones de los dos últimos embajadores de Estados Unidos en Panamá, tales preocupaciones sobre la venalidad en el país, harían inapropiado ejecutar un proyecto que costará tanto como el presupuesto anual. A no ser que antes de octubre el gobierno lo solucione o que el embajador estadounidense opine entonces lo contrario.
2- Que lo que se someta a aprobación o rechazo sea exacta y únicamente la propuesta de la ACP hecha Ley por el Poder Legislativo, sin enmiendas, reformas o consideraciones posteriores. El Tribunal Electoral debiera preguntar: ¿Aprueba la construcción de un tercer juego de esclusas tal cual fue aprobado en la Ley 28 del 17 de julio de 2006? No pareciera admisible votar por una parte o interpretación o corrección de lo sometido en conjunto a la Asamblea Legislativa, como: "Tercer juego de esclusas o Ampliación del Canal". Es psicológicamente sesgado utilizar colores como el rojo y el verde en las boletas. La asociación del rojo al peligro o con lo prohibido y el verde con lo autorizado o la vía libre es una manipulación subliminal utilizada en publicidad para seducir indecisos y no debiera permitirse.
3- Que se garantice que el financiamiento del proyecto no pondrá en alto riesgo al país. Que no aumente la brecha de desigualdad económica, ni comprometa la posesión del Canal, su territorio, su libertad e independencia política, su seguridad y su hacienda pública, tal como está detallado en el título IX de la Constitución Nacional. Por más que los diputados erigidos en constitucionalistas hayan puesto allí, en letra muerta, que el Canal no puede ser enajenable. Cuando veamos asomar otra vez la proa del Wisconsin (bis) en la Bahía, mandaremos a los obsecuentes y transfugados a explicarle el artículo 309 a su comandante antes que éste ordene el desembarco en virtud de las cláusulas contenidas en el Tratado de Neutralidad. Entre otras, el aumento no consultado a los peajes.
4- Es necesario un pacto político entre todos los partidos y el gobierno, apoyado por todas las organizaciones civiles que, de aprobarse el proyecto, el mismo debe ser concluido sin cambios en las reglas y condiciones aprobadas por el pueblo a menos que tales cambios sean ratificados en otra consulta popular.
5- Los partidos políticos deben comprometerse en ese pacto, a confeccionar, respetar y cumplir un plan detallado de inversiones de beneficio nacional en el área social con los ingresos exclusivos del Canal.
6- Prohibir el paso de material radiactivo de uso bélico o de naves con propulsión nuclear.
7- Presentar un informe de Impacto Ambiental antes del referendo. Indicando los riegos posibles y su categorización de tal forma que cualquier daño al ecosistema no contemplado allí pueda ser sometido a rendición de cuentas por las autoridades responsables.
8- Me parece conveniente que el Colegio de Abogados, a la luz de las leyes nacionales y de los tratados internacionales vigentes, opine sobre la viabilidad legal del proyecto tal cual va a ser sometido a referendo. La Corte Suprema debiera también emitir la suya. Sería catastrófico para el país que luego de aprobado, el Proyecto fuera impugnado por alguna de las partes que se considere afectada.
9- Unificar el salario básico, en toda la República, al mínimo que devengan los empleados u obreros del Canal. En Panamá no existen fueros ni privilegios (o no debiera existir).
10- Declarar por Ley que el Proyecto una vez aprobado debe ser considerado una cuestión de Estado, de cumplimiento obligatorio y solo puede ser modificado a través de otro referendo.
Espero que estas opiniones -lejos de promover un voto personal que a nadie debiera importar excepto a quienes tengan intereses creados o a los fatuos heridos en su arrogancia- sean tomadas como meras observaciones de alguien con hábitos muy incómodos para una sociedad caprichosa y frívolamente dividida entre el Sí y el No, tales como: consultar la historia, perseguir la duda como método científico y sostener que la solidaridad es la mejor garantía de paz social y progreso humano. Y de ñapa: creer que el mejor negocio que puede hacerse con el Canal es abrirnos a los panameños, una amplia y segura vía hacia el campo feliz de la unión.
(drjcal@psi.net.pa)