Obtener lo que se quiere hace olvidar los compromisos
Lo titulamos así porque en el anterior quinquenio, cuando muchos candidatos reclamaban el favor del votante, la ciudad de Panamá pareció recuperar ese concepto de "tacita de oro", con que fue identificada otrora. En este quinquenio, sin embargo, y sobre todo en los últimos meses, cada esquina ha vuelto a convertirse en un depósito de basura sin que se sepa a ciencia cierta cuál es la causa de tan desagradable espectáculo; los camiones de basura, que en algún momento dejaron de lanzar olores apestosos en distintas áreas de la urbe, han vuelto a sus andadas y nadie sabe cuándo será controlada nuevamente esta mala práctica.
Heredado de las obras del Canal a principios del siglo XX, el saneamiento de nuestro entorno es parte de las labores de salud, física y mental, y bien haría la Alcaldía de Panamá en retomar la limpieza citadina que hubo exhibido, y poner en orden los camiones señalados, para que no se vuelva crítica lo que hasta ahora había sido motivo de elogio.
Son medidas que se hacen urgentes en la medida en que es evidente el auge inmobiliario del país, sobre todo de la capital, y con ello la atracción de inversiones y de turistas a nuestro país.
Hace algunos meses daba gusto ver, inclusive, camiones con escobillones limpiando las avenidas; sólo hacía falta lavarlas, como hacen en las ciudades del primer mundo, o como obsesivamente hacían los romanos hace dos mil años. No es posible que volvamos atrás después de haber saboreado buenas prácticas y buenas costumbres en nuestro entorno. Hechos que además de favorecer nuestra salud, incrementan nuestras posibilidades de crecer en el "ranking" de las mejores ciudades del mundo.